Efectos colaterales
EFECTOS COLATERALES DE LA QUIMIOTERAPIA
Atención: a continuación se describen los efectos colaterales más comunes y esperados. Recuerde que cada tratamiento quimioterapéutico es único; es decir, se pueden presentar algunos efectos colaterales, un efecto no descrito o incluso no presentar efectos colaterales.
Caída del cabello (alopecia)
La caída del cabello, o alopecia, es el efecto colateral más temido por los pacientes que se preparan para iniciar el tratamiento quimioterapéutico. A pesar de ser bastante común, la alopecia no siempre ocurre: su incidencia varía de acuerdo con los medicamentos utilizados en el tratamiento.
La caída de cabello por lo general empieza en la segunda o tercera semana del tratamiento, acentuándose con cada nuevo ciclo de quimioterapia. A pesar de ser más evidente en el cuero cabelludo, también puede ocurrir en otras partes del cuerpo.
La alopecia ocurre por acción de la quimioterapia sobre las células en división en la raíz del cabello. Su intensidad varía de acuerdo con los medicamentos empleados y la sensibilidad de cada paciente. Es factible que no ocurra, que se presente como una caída parcial, dejando el cabello más ralo o que llegue a ser completa.
Alteraciones en las células de la sangre
Las células de la médula ósea son bastante sensibles a la agresión causada por los fármacos quimioterapéuticos. En consecuencia, puede ponerse en riesgo la producción de glóbulos blancos (leucocitos) y rojos (eritrocitos), así como las plaquetas, determinando un menor número en las cuentas de células sanguíneas.
Reducción de los leucocitos (leucopenia)
Los leucocitos son las células de la sangre encargadas de la defensa del organismo contra infecciones. Al producirse constantemente por la medula ósea, circulan en la sangre durante algunos días y migran a los tejidos donde van a destruir los microorganismos invasores. Por eso, la caída en la cuenta de leucocitos en sangre (leucopenia) predispone al organismo a las infecciones.
Reducción de los eritrocitos (anemia)
Los glóbulos rojos permanecen en la circulación durante periodos mucho mayores que los leucocitos. Por eso, la anemia –caída en la cuenta de los glóbulos rojos en la sangre– se hace evidente solamente después de algunos ciclos de quimioterapia.
La anemia causa una serie de síntomas, tales como: palidez, fatiga y palpitaciones durante el desempeño de un esfuerzo, pudiendo corregirse con el uso de transfusiones de concentrados eritrocitarios (de glóbulos rojos). En algunos casos, se puede intentar evitar la aparición de la anemia con el uso de eritropoyetina (sustancia que estimula la producción de glóbulos rojos).
Disminución de las plaquetas (trombocitopenia)
Las plaquetas son elementos que bloquean la salida de la sangre de los vasos sanguíneos en caso de lesión de las paredes. La caída en la cuenta plaquetaria (trombocitopenia) puede determinar la presencia de pequeños sangrados espontáneos y poner en riesgo la capacidad del organismo de bloquear las hemorragias en caso de accidente.
Actualmente, el único recurso disponible para evitar hemorragias cuando la cuenta de plaquetas está muy baja es la transfusión de concentrados de plaquetas.
Mucositis
La mucosa que reviste el tubo digestivo presenta una gran capacidad de regeneración. La boca, por ejemplo, sufre diariamente pequeñas lesiones, mientras que el revestimiento del intestino descama continuamente su superficie.
Náusea y vómito
Se trata de una reacción común del uso de algunos fármacos quimioterapéuticos, pudiéndose controlar en la mayoría de los casos con medicamentos específicos.
La sensibilidad individual a los quimioterapéuticos presenta una gran variación. Durante la aplicación de un mismo protocolo, algunas personas nunca sienten náusea, mientras que otras la sienten frecuentemente. La náusea y el vómito pueden ocurrir tanto por irritación de la superficie del estómago, como por la acción de los fármacos quimioterapéuticos sobre el sistema nervioso central.
El control de la náusea se obtiene con el uso de medicamentos específicos: los antieméticos, aplicados durante la quimioterapia y en los días que siguen al tratamiento. Siempre se debe informar al médico y a la enfermera sobre la náusea y el vómito para que se pueda determinar el ajuste de los medicamentos a las necesidades de cada paciente.
Efectos tóxicos sobre el sistema nervioso
Las alteraciones neurológicas forman parte de los efectos colaterales más comunes durante el tratamiento quimioterapéutico. El hormigueo de las extremidades, la sensación de ardor, el adormecimiento de las manos y de los pies, así como el zumbido de los oídos, son las manifestaciones más frecuentes de la agresión a las células nerviosas, mejorando después del término del tratamiento.
En la mayoría de las veces, tales efectos son leves y bien tolerados, exigiendo apenas algunos cuidados adicionales para la realización de las actividades cotidianas. No obstante se pueden presentar con mayor intensidad y requerir modificaciones en el tratamiento. El equipo médico debe estar informado sobre estos síntomas.
Alteraciones sexuales
La quimioterapia puede causar daños a las células germinativas presentes en los ovarios y testículos, determinando una esterilidad transitoria o permanente, con las alteraciones hormonales correspondientes, tanto en el hombre como en la mujer. En la mujer, la menstruación puede desaparecer (amenorrea), pudiendo evolucionar a menopausia, con la manifestación de todos sus síntomas (bochornos, alteraciones vaginales, etc.). En los hombres, esas alteraciones determinan síntomas mínimos.
Las alteraciones vaginales exigen cuidados especiales. En pacientes con vida sexual activa, el uso de gel lubricante (soluble en agua) puede corregir la resequedad vaginal, que dificulta la relación sexual y, de ser necesario, debe considerarse el uso de métodos anticonceptivos.
Si hay dolor, sangrado o prurito vaginal, se recomienda que la paciente sea evaluada por el ginecólogo y avise al equipo médico.
En hombres muy jóvenes o que planean tener más hijos, existe la alternativa de congelar el semen antes de que se inicie la quimioterapia. Este procedimiento puede permitir un embarazo en el futuro.
El deseo sexual puede disminuir. Este problema de la libido es bastante complejo, lo que se explica en gran parte por el estrés causado por el diagnóstico, asociado con la disminución de la disposición física determinada por la enfermedad y por el tratamiento.
El paciente debe desinhibirse ante el equipo médico y esclarecer todas las posibles dudas en relación con las actividades sexuales; así, el equipo médico tomará en consideración las particularidades de cada caso.
Estreñimiento
El estreñimiento puede ocurrir como consecuencia del tratamiento o también de las alteraciones en los hábitos alimenticios y personales que el paciente experimenta en este periodo.
En general, la reducción de la ingestión de alimentos, especialmente los ricos en fibra, y la inactividad física son los principales responsables del estreñimiento.
Entre algunas de las medidas sencillas que pueden resolver el problema se encuentran:
• Aumento de la cantidad de alimentos ricos en fibra en la dieta.
• Ingestión de un mayor volumen de líquidos.
• Actividad física regular.
El uso de laxantes está indicado en pacientes que no responden a estas medidas sencillas o en los que ya hayan hecho uso de esos medicamentos.
Alteraciones de la piel y las uñas
Algunos fármacos quimioterapéuticos pueden causar alteraciones en la piel; las más frecuentes son: prurito, eritema (enrojecimiento), descamación, sequedad y acné. Además de eso, las uñas se pueden tornar oscuras y quebradizas.
Existen medicamentos que, cuando se administran en las venas, producen oscurecimiento de la piel, especialmente en las áreas que recubren las venas por las cuales se aplicaron los medicamentos.
Labilidad emocional
Es común, durante el tratamiento, que el paciente experimente sensaciones de cambio de humor. Si eso le llega a pasar, no se preocupe. Notifíqueselo a su médico y, de ser posible, busque apoyo psicológico. Es de fundamental importancia contar con el apoyo social (familiar y de amigos) y también espiritual.
Todos estos efectos suelen repetirse algunos meses después de haber terminado el tratamiento.
EFECTOS COLATERALES DE LA RADIOTERAPIA
¿Por qué ocurren los efectos colaterales?
Existen tejidos del organismo que se reparan continuamente. Para que eso ocurra, los tejidos poseen una pequeña parte de células en constante multiplicación. Ejemplos: la mucosa que reviste todo el tubo digestivo y la médula ósea que produce las células de la sangre. Cuando se aplica la radiación sobre esos tejidos, atacan las células en división, ocasionando efectos colaterales. Los efectos colaterales de la radioterapia varían de persona en persona y dependen fundamentalmente del área radiada.
Si el área radiada es la cabeza, puede ocurrir caída de cabello localizada. Cuando la boca o el esófago estén cerca de las áreas tratadas, se prevé que haya un cierto grado de inflamación de la mucosa que las reviste, lo cual puede provocar dificultades en la alimentación. En los casos en que se irradie el abdomen, es habitual que la radiación llegue a tocarle el intestino, lo que puede producir diarrea.
La radiación de la cadera y de grandes áreas de la columna pone en riesgo la producción de las células de la sangre, por lo cual el paciente podría requerir algunos cuidados adicionales.
Puede ocurrir náusea y, en raras ocasiones, vómito principalmente cuando la radiación es en el abdomen.
Es común que la piel que recubre el área radiada presente problemas. Con cierta frecuencia se reporta enrojecimiento, ardor, prurito y oscurecimiento de la piel.
Se pueden exacerbar los efectos colaterales en los casos en que se aplican simultáneamente la quimioterapia y la radioterapia. Por eso, es muy importante que se integren los equipos médicos.
¡Es muy importante resaltar que los pacientes que reciben radioterapia no se vuelven radioactivos!
¿Cuál es la duración de los efectos colaterales?
Los efectos colaterales tienen una duración variable: en la mayoría de los casos desaparecen después de algunas semanas, pero pueden perdurar durante muchos años.
El equipo médico y de enfermería van de la mano con la evolución de cada tratamiento, evaluando los posibles efectos colaterales. En los casos de mayor toxicidad, se puede interrumpir el tratamiento o ajustar las dosis.





