SECCION 6 >
TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 62
Dolor de cabeza (cefalea)
El dolor de cabeza (cefalea) se cuenta entre
los problemas de salud más comunes. Algunos lo padecen a menudo,
mientras que otros casi nunca tienen cefaleas. Tanto las cefaleas crónicas
como las recidivantes pueden provocar dolor y angustia, pero es infrecuente
que reflejen un problema grave de salud. Sin embargo, cualquier cambio
en el patrón o la naturaleza del dolor de cabeza podría
ser el síntoma de un problema grave (por ejemplo, un dolor que
era esporádico cambie a frecuente, o de leve a agudo), y por
este motivo se debería solicitar la asistencia médica
lo antes posible.
Muchos dolores de cabeza están producidos
por una gran tensión muscular o por migrañas o puede que
no haya una causa obvia. Otros están asociados con trastornos
de los ojos, nariz, garganta, dientes y oídos. Por lo general,
los dolores de cabeza crónicos que se atribuyen al hecho de forzar
la vista son en realidad cefaleas tensionales. Un dolor agudo y de nueva
aparición puede ser síntoma de una presión elevada
del fluido ocular (glaucoma) y esta situación constituye, sin
duda, una urgencia médica. De ahí que la consulta con
el oftalmólogo pueda contribuir a la identificación de
la causa y al tratamiento de este tipo de dolor. La hipertensión
puede producir un dolor pulsátil en la cabeza, pero es infrecuente
que sea la causa de una cefalea crónica.
Habitualmente el médico puede determinar
la causa de una cefalea a partir de la historia clínica del paciente
y de su exploración física, pero en ocasiones puede ser
necesario un análisis de sangre para detectar una enfermedad
subyacente. Cuando el médico sospecha que las cefaleas son debidas
a una infección (por ejemplo, meningitis), realiza una punción
lumbar, mediante la cual extraerá un poco de líquido de
la columna vertebral para su examen al microscopio. Una infección
producida por bacterias u hongos que inflamen las meninges (membrana
que recubre el cerebro y la médula espinal) es una causa infrecuente
de una cefalea específica y habitualmente aguda e ininterrumpida.
La fiebre y otros síntomas de enfermedad grave son característicos
de tal infección. El médico también puede practicar
una punción lumbar si sospecha que hay una hemorragia en las
meninges.
Sólo en contadas ocasiones las cefaleas crónicas
se deben a tumores o lesiones encefálicas, o a la falta de oxigenación
cerebral. Si el médico sospecha un tumor, un ictus u otro problema
encefálico, podrá solicitar pruebas que permitan obtener
imágenes del cerebro, como una tomografía computadorizada
(TC) o una resonancia magnética (RM).
Cefaleas tensionales
Las cefaleas tensionales se deben a la tensión
muscular en el cuello, hombros y cabeza. La tensión muscular
puede ser consecuencia de una posición corporal incorrecta, de
estrés social o psicológico, o del cansancio.
Síntomas y diagnóstico
Las cefaleas tensionales se manifiestan generalmente
por la mañana o a primera hora de la tarde y empeoran durante
el día. A menudo se experimenta un dolor sostenido y moderado
sobre los ojos o la nuca, o bien una sensación de fuerte presión
(como una cinta apretada alrededor de la cabeza), que puede acompañar
al dolor. Éste puede abarcar toda la cabeza y a veces irradiar
por detrás hacia la nuca hasta los hombros.
Para distinguir las cefaleas tensionales de los
trastornos más graves, el médico tiene en cuenta la duración
del dolor y cómo lo describe el paciente en cuanto a la localización,
qué lo propicia y alivia y si está asociado a otros síntomas
como mareo, debilidad, trastornos sensitivos o incluso fiebre. El dolor
de cabeza de aparición reciente que despierta a la persona, es
inusualmente agudo, continuo, aparece a raíz de un traumatismo
craneal, o coincide con otros síntomas como hormigueo, debilidad,
incoordinación, cambios visuales o desmayos, es muy probable
que no sea una cefalea tensional. Puede que la causa sea un proceso
grave que requiera una evaluación por el médico lo antes
posible. Por ejemplo, las cefaleas por un tumor cerebral o por otra
causa suelen ser de aparición reciente, progresivas, empeorando
por la mañana y por la tarde, no estar asociadas con el cansancio
ni el trabajo, estar acompañadas de falta de apetito y náuseas
y mejorar o empeorar cuando la persona cambia de postura (al acostarse
o levantarse).
Tratamiento
Con frecuencia es posible prevenir o controlar las
cefaleas tensionales evitando o entendiendo el estrés que las
ocasiona y poniendo remedio a éste. Una vez que se inicia la
cefalea, pueden producir alivio los masajes suaves en los músculos
del cuello, hombros y cabeza, acostarse y relajarse durante unos minutos,
o el uso de la biorretroacción.
Se puede lograr un alivio rápido y temporal
para la mayoría de las cefaleas con cualquiera de los analgésicos
de venta sin prescripción médica, como la aspirina, el
paracetamol (acetaminofén) o el ibuprofeno. Las cefaleas agudas
pueden responder a los analgésicos más potentes de venta
con prescripción médica, algunos de los cuales contienen
derivados opiáceos (por ejemplo, codeína u oxicodona).
Algunas personas encuentran que la cafeína (ingrediente contenido
en algunas preparaciones contra el dolor de cabeza) mejora el efecto
de los analgésicos. Sin embargo, la cefalea también puede
estar inducida por un exceso de cafeína.
En el caso de las cefaleas producidas por estrés
o depresión crónicos, no servirán los analgésicos
solos para curarlas porque no tratan los problemas psicológicos
subyacentes. La psicoterapia puede beneficiar a las personas con cefaleas
causadas por conflictos sociales o psicológicos sin resolver.

Migraña
Una migraña es un dolor de cabeza recidivante,
pulsátil e intenso que habitualmente afecta a un lado de la cabeza,
aunque puede afectar a ambos. El dolor empieza repentinamente y puede
estar precedido o acompañado de síntomas visuales, neurológicos
o gastrointestinales.
Aunque la migraña puede iniciarse a cualquier
edad, generalmente empieza en personas entre 10 y 30 años de
edad. A veces desaparece después de los 50 y es más frecuente
en mujeres que en varones. Si se tiene en cuenta que más del
50 por ciento de las personas con migraña tienen familiares que
también la padecen, es de suponer que la tendencia puede estar
transmitida genéticamente. En general, el dolor de la migraña
es más grave que las cefaleas tensionales.
La migraña se manifiesta cuando las arterias
que irrigan el cerebro se constriñen y a continuación
se dilatan, lo que activa los receptores de dolor. No se conoce la causa
de la constricción ni de la dilatación de los vasos sanguíneos,
pero una concentración anormalmente baja de serotonina en sangre,
una sustancia química que interviene en la comunicación
de las neuronas (neurotransmisores), puede desencadenar las contracciones.
En raras ocasiones la causa subyacente de la migraña
puede ser una malformación de un vaso sanguíneo; en tales
casos, el dolor de cabeza se presenta casi siempre en el mismo lado.
Sin embargo, en la mayoría de las personas los dolores de cabeza
ocurren indistintamente en un lado u otro.
La migraña en general produce dolor en un solo lado
de la abeza
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Síntomas y diagnóstico
No se dispone de ninguna prueba de laboratorio que
sea útil para el diagnóstico de la migraña, aunque,
debido a su patrón específico del dolor, suele resultar
fácil identificarla.
Alrededor del 20 por ciento de las personas manifiestan
síntomas de depresión, irritabilidad, inquietud, náuseas
o falta de apetito, que aparecen unos 10 a 30 minutos antes de iniciarse
el dolor de cabeza (período denominado aura o pródromo).
Un porcentaje similar de personas pierde la visión en un área
específica (denominado punto ciego o escotoma), o perciben luces
dispersas o centelleantes; con menos frecuencia sufren una distorsión
de las imágenes, como por ejemplo, cuando los objetos parecen
más pequeños o más grandes de lo que en realidad
son. Algunas personas experimentan sensaciones de hormigueo o, con menor
frecuencia, debilidad en un brazo o pierna. Es habitual que estos síntomas
desaparezcan poco antes de iniciarse la cefalea, pero a veces se mezclan
con el dolor.
El dolor migrañoso puede sentirse en un lado
de la cabeza o en toda ella. En ocasiones, manos y pies pueden enfriarse
y adquirir un tinte azulado. En la mayoría de los que tienen
un pródromo, el patrón de dolor se mantiene igual con
cada migraña, lo mismo que su localización. La migraña
puede aparecer de forma muy frecuente durante largos períodos
y después puede desaparecer durante semanas, meses o incluso
años.
Prevención y tratamiento
Si no se recibe tratamiento, la duración
de los episodios agudos de migraña puede ser de varias horas
o días. Para algunos, los dolores de cabeza son leves y se alivian
fácilmente con los analgésicos de venta sin prescripción
médica. Pero es bastante frecuente que los dolores de cabeza
sean intensos e invalidantes en modo temporal, especialmente si se acompañan
de náuseas, vómitos y malestar producido por la luz intensa
(fotofobia). En tales casos es habitual que los analgésicos comunes
no alivien el dolor de cabeza y éste puede disminuir solamente
tras un período de descanso y sueño. Algunas personas
se sienten irritables durante una crisis migrañosa y buscan estar
solas, a menudo en un cuarto oscuro.
Dado que los dolores de cabeza y los principales
síntomas de la migraña solamente ocurren después
de la dilatación de las arterias constreñidas, el pródromo
es una señal de alarma durante el cual se puede prevenir el dolor
con un medicamento. El fármaco utilizado con más frecuencia
es la ergotamina (un vasoconstrictor), que constriñe los vasos
sanguíneos y, por tanto, ayuda a prevenir su dilatación
y el consiguiente dolor. También la cafeína a dosis elevadas
ayuda a prevenir la dilatación vascular y a menudo se administra
junto con analgésicos o ergotamina. El fármaco sumatriptán
mejora los efectos de la serotonina, cuyos valores bajos en sangre son
probablemente lo que desencadena el episodio agudo de migraña.
Para aliviar los síntomas se puede administrar el sumatriptán
por vía oral o inyectado, ya que resulta más eficaz que
la aspirina o el paracetamol (acetaminofén) pero también
es mucho más caro. La ergotamina y el sumatriptán afectan
al flujo sanguíneo del cerebro, pueden ser peligrosos y no deberían
utilizarse más de lo prescrito.
Ciertos fármacos tomados a diario pueden
prevenir la recurrencia de las crisis migrañosas. El betabloqueador
propranolol proporciona una mejoría a largo plazo en alrededor
del 50 por ciento de las personas con episodios frecuentes de migraña.
Algunas personas refieren alivio del trastorno utilizando el verapamilo,
un bloqueador del canal del calcio. Recientemente se ha encontrado que
el fármaco anticonvulsivante valproato reduce la frecuencia de
las crisis de migraña si se toma a diario. La metisergida es
uno de los tratamientos preventivos más eficaces, pero debe utilizarse
alternando con períodos de reposo porque puede causar una complicación
grave denominada fibrosis retroperitoneal (formación de tejido
cicatricial en lo más profundo del abdomen, lo cual puede obstruir
el flujo sanguíneo a los órganos vitales). En consecuencia,
el médico deberá supervisar de cerca la utilización
de este fármaco.
Cefalea en cúmulos
La cefalea en cúmulos es un tipo de crisis
migrañosa extremadamente dolorosa pero infrecuente.
La cefalea en cúmulos afecta principalmente
a varones de más de 30 años de edad. El consumo de bebidas
alcohólicas puede ser el desencadenante de la crisis, al igual
que una carencia de oxígeno (por ejemplo, a elevadas alturas).
El episodio empieza casi siempre de repente y concluye al cabo de una
hora. A menudo se inicia con picor o destilación de una fosa
nasal y sigue con dolor agudo en el mismo lado de la cabeza, extendiéndose
alrededor del ojo. El párpado del mismo lado puede estar más
caído después de la crisis y a menudo la pupila se contrae.
La crisis se manifiesta en grupos, forma varias crisis que pueden variar
de dos episodios por semana a varios durante el mismo día. La
mayoría de los episodios de cefalea en cúmulos tiene lugar
a lo largo de 6 a 8 semanas, en ocasiones incluso más tiempo,
seguidos de intervalos sin dolor durante varios meses antes de que el
trastorno vuelva a reaparecer.
Prevención y tratamiento
Las crisis pueden prevenirse con ergotamina, corticosteroides
o metisergida. Las inyecciones de sumatriptán aportan un rápido
alivio pero no previenen los episodios futuros. A veces es útil
la inhalación de oxígeno para aliviar el dolor.