SECCION 6 >
TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 65
Debilidad muscular
La debilidad muscular es un problema corriente
con diversos significados para distintas personas Para algunas, es sencillamente
una sensación de cansancio o agotamiento.
Sin embargo, si existe una verdadera debilidad muscular,
un gran esfuerzo no genera una fuerza normal y la debilidad puede afectar
a todo el cuerpo o bien estar limitada a un brazo, una pierna o incluso
a una mano o a un dedo. A pesar de que la debilidad suele ser consecuencia
de problemas en los músculos, tendones, huesos o articulaciones,
habitualmente la debilidad muscular es producida por alteraciones en
el sistema nervioso. Algunos casos de debilidad siempre ocurren tras
un período de enfermedad, apareciendo a menudo en las personas
de edad avanzada (sarcopenia).
Diagnóstico
En la valoración de la debilidad muscular
los médicos buscan señales que les permitan identificar
la causa del problema y luego tratan de localizar cuáles son
los músculos débiles y cuantificar el grado de esa debilidad.
Los músculos se examinan de forma sistemática, comenzando
generalmente por la cara y el cuello, a continuación los brazos
y finalmente las piernas. En condiciones normales, la persona debería
ser capaz de mantener los brazos extendidos durante algunos minutos
sin que se produzca balanceo ni temblor en éstos. La incapacidad
de mantener los brazos en esa posición puede ser un síntoma
de debilidad. La fuerza de grupos musculares contra resistencia se valora
empujando o estirando mientras el médico hace lo mismo en sentido
contrario.

Las pruebas funcionales pueden proporcionar información
sobre la debilidad muscular; para ello la persona realizará diversas
maniobras mientras el médico toma nota de cualquier deficiencia
que exista en los grupos musculares implicados. Por ejemplo, puede comprobar
la habilidad de la persona para levantarse de la silla sin ayudarse
con los brazos, levantarse estando en cuclillas, mantenerse sobre las
puntas de los dedos de los pies o de los talones y asir un objeto con
la mano.
Los médicos buscan indicios de desgaste muscular
(atrofia), que puede ser consecuencia de lesiones en el propio músculo
o en sus nervios, aunque también puede deberse a una atrofia
por falta de uso, como sucede tras un prolongado período en cama.
El aumento de la musculatura (hipertrofia) se produce normalmente con
ejercicios como el levantamiento de pesas, pero a veces la hipertrofia
es consecuencia del trabajo excesivo de un músculo en particular
para compensar la debilidad de otro. Los músculos también
pueden aumentar de volumen cuando el tejido muscular normal es sustituido
por un tejido anormal, como ocurre en la amiloidosis y en ciertos trastornos
musculares hereditarios como la miotonía congénita.
Durante la exploración, el médico,
al palpar los músculos, indaga la presencia de dolor y la consistencia
de los mismos. La musculatura en general es consistente pero no dura,
y lisa, sin protuberancias. También es posible realizar una exploración
para detectar movimientos anormales. Si se observan sacudidas breves,
ligeras e irregulares bajo la piel (fasciculaciones), éstas suelen
indicar una enfermedad de los nervios, aunque a veces aparecen también
en personas sanas (especialmente las que están nerviosas o tienen
frío) y son habituales en los músculos de las pantorrillas
de los ancianos. La miotonía (incapacidad del músculo
para relajarse) habitualmente denota un problema muscular más
que de los nervios.
La exploración neurológica es útil
para identificar anomalías de la sensibilidad, coordinación,
movilidad motora y reflejos. Los estudios neurológicos (como
la medición de la conducción nerviosa) son útiles
para determinar la normalidad del funcionamiento de la inervación
de los músculos.
La electromiografía es una prueba que registra
los impulsos eléctricos del músculo y sirve para determinar
su normalidad. Si hay alguna alteración de los músculos,
la electromiografía puede ayudar a diferenciar si se trata de
una anormalidad del nervio del músculo.
Si el problema radica en el propio músculo,
el médico puede realizar una biopsia muscular (obtención
de un pequeño fragmento de tejido muscular para su examen al
microscopio). Los análisis de sangre pueden medir la velocidad
de sedimentación de los glóbulos rojos (en caso de inflamación
podría ser elevada) y la concentración de creatincinasa
(una enzima muscular normal que puede salir del músculo y pasar
a la sangre cuando existe una lesión muscular).