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TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 67
Trastornos del movimiento
Un movimiento tan sencillo como levantar una
pierna requiere un complejo sistema de comunicación en el que
intervienen el cerebro, los nervios y los músculos. Si un área
del sistema nervioso que controla el movimiento se lesiona o funciona
de forma anormal, puede aparecer cualquier variedad de los múltiples
trastornos del movimiento.
Temblor
El temblor es un movimiento involuntario, rítmico,
alternante y oscilante que se produce cuando los músculos se
contraen y se relajan de forma repetida.
Todo el mundo presenta cierto grado de temblor,
denominado temblor fisiológico, aunque sea demasiado leve para
notarse en la mayoría de las personas. Los temblores se clasifican
según la lentitud o rapidez del temblor, el ritmo, dónde
y con qué frecuencia se producen y su gravedad. Los temblores
de acción ocurren cuando los músculos se hallan en actividad
y el temblor de reposo se produce cuando los músculos están
en reposo. El temblor de reposo puede producir sacudidas en una extremidad
aunque la persona esté completamente relajada, lo cual puede
ser un síntoma de la enfermedad de Parkinson. Los temblores de
intención se producen cuando la persona realiza movimientos intencionados.
El temblor esencial, cuya causa se desconoce, se inicia por lo general
en adultos jóvenes y progresivamente se vuelve más notorio.
Los temblores seniles son temblores esenciales que se inician en las
personas de edad avanzada. Los temblores esenciales que ocurren en familias
se denominan, a veces, temblores familiares.
El temblor de intención puede producirse
en personas con una enfermedad del cerebelo o de sus vías de
conexión. Es corriente que este tipo de temblor aparezca en la
esclerosis múltiple. También pueden lesionar el cerebelo
otras enfermedades neurológicas, el ictus o el alcoholismo crónico
y producirse temblores de intención. Estos temblores pueden manifestarse
en reposo y con la actividad se hacen más evidentes, por ejemplo,
al intentar mantener una postura fija o llevar la mano hacia un objeto.
El temblor de intención es más lento que el esencial e
implica movimientos amplios y toscos.
Aunque los temblores esenciales suelen seguir siempre
como temblores leves y no indican una enfermedad grave, pueden convertirse
en una molestia. Pueden afectar a la escritura y dificultar el uso de
utensilios, y suelen crear situaciones embarazosas. Puede producirse
una intensificación del temblor como consecuencia del estrés,
la ansiedad, el cansancio, la ingesta de cafeína o por la toma
de estimulantes prescritos por el médico. El temblor esencial
puede empeorar debido a muchos fármacos, especialmente los utilizados
para el asma y el enfisema. Aunque el consumo moderado de bebidas alcohólicas
puede reducir el temblor en algunas personas, el abuso de estas bebidas
o la abstinencia brusca del alcohol pueden empeorarlo.
Generalmente, los temblores esenciales desaparecen
cuando brazos y piernas están en reposo, pero se hacen evidentes
cuando se estiran y pueden empeorar en posturas incómodas. Se
trata de un temblor relativamente rápido con pocas oscilaciones
que generalmente afecta a ambos lados del cuerpo, aunque puede ser más
evidente en uno más que en el otro. A veces la cabeza tiembla
y se producen breves sacudidas. La voz se vuelve temblorosa si las cuerdas
vocales resultan afectadas.
Diagnóstico y tratamiento
El médico generalmente puede diferenciar
el temblor esencial de los demás. En ocasiones, las pruebas de
laboratorio ponen de manifiesto que puede ser susceptible de está
causado por un trastorno que responde al tratamiento (es el caso del
hipertiroidismo).
El tratamiento no suele ser necesario. Puede ser
útil evitar las posturas incómodas y agarrar los objetos
con mano firme y mantenerlos cerca del cuerpo.
Los fármacos pueden ayudar a las personas
con dificultad para usar utensilios o para quienes realizan un trabajo
que requiere tener las manos seguras durante la actividad. Un betabloqueador
como el propranolol es el fármaco de elección, y si éste
no resultare eficaz, suele escogerse la primidona. La cirugía
del cerebro se reserva para los casos graves e incapacitantes que no
responden al tratamiento farmacológico.
Calambre muscular
Un calambre muscular es la contracción súbita,
breve y dolorosa de un músculo o de un grupo de músculos.
Son frecuentes en las personas sanas, especialmente
después de un ejercicio intenso. Algunas personas tienen calambres
en las piernas durante el sueño. Los calambres pueden ser consecuencia
de una alteración de la irrigación sanguínea a
los músculos; por ejemplo, después de comer la sangre
fluye principalmente hacia el aparato digestivo más que a los
músculos. Los calambres suelen ser inofensivos y no requieren
tratamiento y la forma de prevenirlos es evitando el ejercicio después
de comer y haciendo estiramientos antes de practicar ejercicios y al
irse a dormir.
Mioclonías
Las mioclonías son movimientos fugaces de
excitación o relajación muscular que resultan en una contracción
continua y rápida del músculo implicado.
Las mioclonías pueden afectar a la mayoría
de los músculos a la vez, como ocurre con frecuencia en individuos
normales cuando se duermen. También pueden limitarse a una sola
mano, un grupo de músculos del antebrazo o de la pierna o incluso
un grupo de músculos de la cara. La mioclonía multifocal
está causada por una repentina falta de oxígeno al cerebro,
por ciertos tipos de epilepsia o por enfermedades degenerativas que
aparecen hacia el final de la vida.
En caso de producirse contracciones graves que requieran
tratamiento, los anticonvulsivantes como el clonazepam o el ácido
valproico pueden ser eficaces.
Hipo
El hipo es también una forma de mioclonía
que produce espasticidad repetida en el diafragma (el músculo
que separa el tórax del abdomen), seguida del cierre rápido
y sonoro de la glotis (abertura entre las cuerdas vocales que controla
el flujo de aire a los pulmones).
El hipo puede producirse cuando un estímulo
activa los nervios que contraen el diafragma. Los nervios involucrados
pueden ser los que entran y salen del diafragma (ya que la contracción
de este músculo es responsable de cada respiración) o
bien puede tratarse de los nervios que inervan el área del cerebro
que controla la respiración
Los ataques de hipo son, por lo general, inofensivos,
se inician de forma súbita sin una causa aparente y suelen remitir
de un modo espontáneo al cabo de varios segundos o minutos. A
veces la ingesta de alimentos o líquidos calientes o irritantes
desencadenan un episodio de hipo. Otras causas de hipo, menos frecuentes
pero más graves, son la irritación del diafragma por una
pulmonía, la cirugía del tórax o estómago,
o bien sustancias tóxicas en la sangre (como las que aparecen
cuando una persona tiene insuficiencia renal). En raras ocasiones, el
hipo es consecuencia de un tumor cerebral o de un ictus que interfieren
con el centro de la respiración del cerebro. Estos trastornos
graves pueden producir crisis prolongadas de hipo y muy difíciles
de controlar.
Tratamiento
Se han utilizado muchos remedios caseros para curar
el hipo, los cuales se basan en el hecho de que el hipo remite habitualmente
cuando el anhídrido carbónico se acumula en la sangre.
Dado que al contener la respiración aumenta la concentración
de anhídrido carbónico en sangre, la mayoría de
las formas de curar el hipo se basa en este procedimiento. Respirando
dentro de una bolsa de papel también se elevan los valores de
anhídrido carbónico. La deglución rápida
de agua, pan duro o hielo picado puede ser útil para reducir
el hipo porque estimula el nervio vago, que nace en el cerebro y llega
hasta el estómago. Otras formas para estimular el nervio vago
consisten en tirar ligeramente de la lengua y frotarse los ojos con
suavidad. Cualquiera de estos procedimientos será eficaz para
la mayoría de personas con hipo.
Sin embargo, el hipo persistente puede requerir
un tratamiento más específico. Se han utilizado ciertos
fármacos con éxito relativo, como la escopolamina, la
proclorperazina, la clorpromazina, el baclofeno, la metoclopramida y
el valproato. Como puede observarse, se trata de una extensa lista de
medicamentos que pone de manifiesto una falta de consistencia en los
resultados.
Síndrome de Tourette
El síndrome de Tourette es un trastorno que
cursa con tics respiratorios y vocales que ocurren frecuentemente a
lo largo del día y duran por lo menos un año.
Se inicia en la infancia, a menudo con tics simples
(sacudidas musculares repetitivas, involuntarias y sin finalidad aparente),
pero progresa hasta convertirse en movimientos múltiples y complejos
que incluyen tics vocales y espasmos respiratorios repentinos. Los tics
vocales pueden iniciarse en forma de gruñidos o emisión
de una especie de ladridos, que luego evolucionan hasta la pronunciación
de palabras groseras de forma compulsiva e involuntaria.
Causas
El síndrome de Tourette es un trastorno hereditario
que presenta una prevalencia tres veces mayor en los varones que en
las mujeres. Se desconoce su causa, pero se cree que es consecuencia
de una anormalidad de la dopamina u otros neurotransmisores cerebrales
(sustancias utilizadas por las neuronas para comunicarse entre sí).
Síntomas y diagnóstico
Muchas personas tienen tics simples, como el parpadeo
repetitivo. Éstos son hábitos nerviosos y desaparecen
con el tiempo. Sin embargo, los tics del síndrome de Tourette
son mucho más complejos. Un niño afectado por este síndrome
puede mover repetidas veces la cabeza de lado a lado, parpadear, abrir
la boca y estirar el cuello. Los tics más complejos consisten
en dar golpes y patadas, emitir gruñidos y bufidos y tararear.
Las personas con este síndrome pueden proferir obscenidades sin
causa aparente, con frecuencia en medio de una conversación y,
en cuanto oyen una palabra, la repiten (ecolalia). Algunos llegan a
suprimir algún tic, pero les resulta difícil, y otros
tienen problemas para controlarlos, especialmente en momentos de estrés
emocional.
Las personas con el síndrome de Tourette
suelen pasar un mal rato durante las situaciones sociales. En el pasado
se las evitaba, aislándolas o incluso creyendo que estaban poseídas
por el demonio. Muchos de los afectados manifiestan conductas impulsivas,
agresivas y autodestructivas, y es frecuente que los niños tengan
dificultades de aprendizaje. Se desconoce qué es lo que desencadena
estas conductas, es decir, si se deben al propio síndrome o al
gran estrés que produce vivir con este trastorno.
Tratamiento
El diagnóstico precoz puede ayudar a los
padres a comprender que tales conductas no se producen voluntariamente
ni por despecho, y que estas manifestaciones no pueden controlarlas
mediante el castigo.
Los tics pueden responder a la administración
de fármacos ansiolíticos, aunque no se trate de un problema
de psicosis. El haloperidol es el fármaco antipsicótico
de elección, resulta eficaz pero puede producir efectos secundarios,
como rigidez, aumento de peso, visión borrosa, somnolencia y
disminución de las facultades mentales. Otro antipsicótico,
es la pimozida, cuyos efectos secundarios suelen ser menos graves. La
clonidina no es un antipsicótico, pero consigue reducir la ansiedad
y la conducta obsesivo-compulsiva y, por otra parte, los efectos secundarios
son menores que los del haloperidol y la pimozida. El clonazepam es
un fármaco contra la ansiedad con escaso éxito en el tratamiento
del síndrome de Tourette.
Corea y atetosis
La corea consiste en movimientos involuntarios,
breves, espasmódicos, semejantes al baile, que se inician en
una parte del cuerpo y pasan a la otra de un modo brusco e inesperado,
y a menudo de forma continua. La atetosis es un flujo continuo de movimientos
lentos con posturas retorcidas y alternantes que se producen generalmente
en manos y pies. La corea y la atetosis suelen presentarse conjuntamente
(coreoatetosis).
Causas
La corea y la atetosis no son enfermedades, más
bien se trata de síntomas que pueden ser consecuencia de varias
enfermedades distintas. Las personas con corea y atetosis presentan
anomalías en los ganglios basales del cerebro. Los ganglios basales
intervienen en la precisión y uniformidad de los movimientos
que se inician después de recibir las órdenes del cerebro.
En la mayoría de las formas de corea se produce la disfunción
debido a un exceso del neurotransmisor dopamina en los ganglios basales.
La corea puede empeorar a causa de fármacos o enfermedades que
alteren los valores de dopamina o que modifiquen la capacidad del cerebro
para reconocer la dopamina.
La enfermedad de Huntington es la que produce con
mayor frecuencia la corea y la atetosis, pero es bastante infrecuente
y afecta a menos de 1 de cada 10 000 personas. La enfermedad de Sydenham
(también conocida como el mal de San Vito o corea de Sydenham)
es una complicación de una infección en la infancia producida
por estreptococos que puede durar varios meses. A veces, la corea afecta
sin razón aparente a las personas de edad avanzada y particularmente
aparece en los músculos de la boca. También puede afectar
a mujeres en los 3 primeros meses del embarazo, pero desaparece sin
tratamiento poco después del parto.
Tratamiento
La corea que se desarrolla como un efecto secundario
tras la administración de fármacos suele mejorar al suprimirlos,
pero la corea en sí casi nunca desaparece. Los fármacos
que bloquean la acción de la dopamina, como los antipsicóticos,
pueden ser útiles para controlar los movimientos anormales.
Enfermedad de Huntington
La enfermedad de Huntington (corea de Huntington)
es una enfermedad hereditaria que suele iniciarse en la edad media de
la vida. Se caracteriza por sacudidas ocasionales o movimientos espásticos
y por una pérdida gradual de neuronas, evolucionando progresivamente
a estados de corea, atetosis y deterioro mental.
Dado que la enfermedad de Huntington es un trastorno
autosómico dominante, los hijos de las personas afectadas tienen
el 50 por ciento de probabilidades de desarrollarla. Sin embargo, es
difícil determinar la edad exacta en que se produce, porque la
enfermedad aparece de forma insidiosa. Los síntomas suelen manifestarse
entre los 35 y los 40 años de edad.
Síntomas y diagnóstico
Durante las fases iniciales de la enfermedad de
Huntington las personas afectadas pueden mezclar de forma espontánea
los movimientos intencionados con los anormales, por lo que estos últimos
pueden pasar desapercibidos. Con el tiempo, los movimientos se hacen
más obvios y finalmente los movimientos anormales se manifiestan
en todo el cuerpo, dificultando la deglución y el vestirse. Incluso
el hecho de quedarse quieto al estar sentado se vuelve casi imposible.
Mediante la tomografía computadorizada (TC) pueden observarse
ciertos cambios característicos en el cerebro. Al principio,
los cambios mentales producidos por la enfermedad de Huntington son
sutiles, pero las personas afectadas se vuelven progresivamente irritables
y excitables, y pierden el interés en sus actividades habituales.
Más adelante pueden presentar un comportamiento irresponsable
y a menudo deambular sin rumbo. Pueden perder el control sobre sus impulsos
e incurrir en la promiscuidad y, con el tiempo, acaban perdiendo la
memoria y la capacidad del pensamiento racional, pudiendo manifestar
una depresión grave con intentos de suicidio. En las fases avanzadas
de la enfermedad se deterioran casi todas las funciones y por ello se
hace necesaria la asistencia médica a tiempo completo o los cuidados
del paciente en el hogar por parte de enfermeras. La muerte suele producirse
al cabo de 13 a 15 años desde la aparición de los primeros
síntomas, como consecuencia de una pulmonía o debido a
las lesiones de una caída fatal.
Tratamiento
No existe curación para la enfermedad de
Huntington, aunque los fármacos suelen ayudar a aliviar los síntomas
y controlar las manifestaciones conductuales. Para las personas con
antecedentes familiares de la enfermedad es importante el consejo genético,
al igual que la realización de ciertas pruebas para valorar el
riesgo de la transmisión del trastorno a sus hijos.
Distonía
Actitud característica de la persona
afectada |
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Distonía
La distonía se caracteriza por la detención
brusca del movimiento (congelación) en medio de una
acción debido a contracciones musculares involuntarias, lentas,
repetitivas y sostenidas; también pueden aparecer posturas anormales,
giros y movimientos de torsión del tronco, de todo el cuerpo
o de solamente una parte del mismo.
Causas
La distonía parece ser consecuencia de una
hiperactividad en varias áreas del cerebro (los ganglios basales
el tálamo y la corteza cerebral). El origen de la distonía
crónica es genético; la distonía que no tiene su
origen en una anomalía genética puede ser producto de
una grave falta de oxígeno al cerebro, producida en el nacimiento
o después del mismo. La distonía puede también
estar causada por la enfermedad de Wilson (un trastorno hereditario),
ciertos metales tóxicos o por un ictus. En ocasiones, la distonía
puede tratarse de una reacción inusual a fármacos antipsicóticos.
En tales casos, la administración de difenhidramina inyectable
o en cápsulas suele controlar rápidamente el episodio.
Síntomas
El calambre del escribiente puede ser una forma
de distonía. El síntoma puede consistir en un calambre
involuntario y real de la mano mientras se escribe, pero puede también
manifestarse como un deterioro de la escritura o una incapacidad para
sostener el bolígrafo, en el lugar del calambre. A veces el calambre
del escribiente es el único síntoma de la distonía.
Sin embargo, el 50 por ciento de las personas que lo padecen desarrollan
temblor en uno o ambos brazos y algunas manifiestan distonía
generalizada con afectación de todo el cuerpo. Algunas distonías
son progresivas (los movimientos se hacen más evidentes con el
tiempo). Las contracturas musculares intensas pueden forzar que el cuello
y brazos adopten posturas extrañas e incómodas.
Los jugadores de golf que sufren espasmos musculares
en realidad pueden tener distonía. Igualmente los músicos
afectados de extraños espasmos en las manos y los brazos, lo
cual les impide interpretar, pueden también tener distonía.
Tipos de distonía
En la distonía de torsión idiopática
(de causa desconocida) los episodios se inician entre los 6 y los 12
años de edad. Al principio los síntomas pueden ser tan
leves como el calambre del escribiente, y la distonía generalmente
ocurre en un pie o una pierna. Puede limitarse al tronco o a una extremidad,
pero en ocasiones afecta a todo el cuerpo e incluso puede obligar al
niño a estar confinado en una silla de ruedas. Cuando esta distonía
de torsión idiopática se inicia en la edad adulta, generalmente
comienza en los músculos de la cara o de los brazos y no suele
progresar a otras partes del cuerpo.
El blefarospasmo es un tipo de distonía que
consiste en un parpadeo involuntario y repetitivo que obliga al párpado
a cerrarse. En ocasiones se afecta sólo primero a un ojo y finalmente
también al otro. Habitualmente se inicia como un parpadeo excesivo,
irritación de los ojos o una gran sensibilidad a la luz brillante.
Muchas personas con blefarospasmo se las arreglan para mantener los
ojos abiertos mediante bostezos, cantando o abriendo la boca ampliamente,
pero a medida que el trastorno evoluciona estos métodos se hacen
menos efectivos. La consecuencia más grave del blefarospasmo
es el deterioro de la visión.
El torticolis es una distonía que afecta
a los músculos del cuello. Los espasmos recurrentes suelen producir
la torsión y desviación del cuello, lateralmente, hacia
delante o hacia atrás. La disfonía espasmódica
afecta a la musculatura que controla la articulación del lenguaje;
las personas con este trastorno presentan también temblores en
otras partes del cuerpo. Los espasmos de los músculos laríngeos
pueden impedir totalmente la articulación del lenguaje o dar
lugar a una voz forzada, balbuceante, ronca y rechinante o confusa e
ininteligible.
Tratamiento
El tratamiento para este trastorno es limitado.
Los fármacos utilizados frecuentemente son los anticolinérgicos,
como el trihexifenidilo, que suelen ser útiles pero también
producen efectos secundarios como somnolencia, boca seca, visión
borrosa, mareo, estreñimiento, dificultades para orinar o temblores,
especialmente en las personas de edad. Uno de los tratamientos de elección
de mayor éxito es la inyección local de botulina (una
toxina bacteriana que paraliza los músculos) en el interior de
los grupos musculares afectados.
Paciente con Parkinson
La marcha se hace sumamente difícil,
a pequeños pasos. Los miembros superiores
no siguen el ritmo normal de la marcha.
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Enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo
y lentamente progresivo del sistema nervioso que presenta varias características
particulares: temblor de reposo, lentitud en la iniciación de
movimientos y rigidez muscular.
La enfermedad de Parkinson afecta aproximadamente
al 1 por ciento de la población mayor de 65 años y al
0,4 por ciento de la población mayor de 40 años.
Causas
En lo profundo del cerebro existe un área
conocida como los ganglios basales. Cuando el cerebro inicia una acción
como la de levantar un brazo, las neuronas en los ganglios basales contribuyen
a la precisión y uniformidad de los movimientos y coordinan los
cambios de postura. Los ganglios basales procesan las señales
y transmiten la información al tálamo, que selecciona
los impulsos procesados y los envía de nuevo a la corteza cerebral.
Todas estas señales se transmiten mediante neurotransmisores
químicos en forma de impulsos eléctricos por las vías
nerviosas. La dopamina es el principal neurotransmisor de los ganglios
basales.
En la enfermedad de Parkinson se produce una degeneración
en las células de los ganglios basales que ocasiona una pérdida
o una interferencia en la acción de la dopamina y menos conexiones
con otras células nerviosas y músculos. La causa de la
degeneración de células nerviosas y de la pérdida
de dopamina habitualmente no se conoce. El factor genético no
parece desempeñar un papel importante, aunque la enfermedad a
veces tienda a afectar a familias.
En ocasiones, la causa puede saberse. En algunos
casos la enfermedad de Parkinson es una complicación tardía
de la encefalitis vírica, una infección semejante a la
gripe, relativamente infrecuente pero grave, que produce la inflamación
del cerebro. En otros casos, la enfermedad de Parkinson se debe a procesos
degenerativos, fármacos o productos tóxicos que interfieren
o inhiben la acción de la dopamina en el cerebro. Por ejemplo,
los antipsicóticos utilizados en el tratamiento de la paranoia
grave y de la esquizofrenia interfieren con la acción de la dopamina
sobre las células nerviosas. Igualmente, una forma de opiáceo
sintetizado ilegalmente conocido como N-MPTP puede causar una enfermedad
de Parkinson grave.
Síntomas y diagnóstico
La enfermedad de Parkinson a menudo se inicia de
forma insidiosa y avanza de forma gradual. En muchas personas se inicia
como un temblor de la mano cuando está en reposo. El temblor
es máximo en reposo, disminuye con el movimiento voluntario de
la mano y desaparece durante el sueño. El temblor, leve y rítmico,
se intensifica con la tensión emocional o el cansancio. Aunque
el temblor aparece en una mano, al final puede pasar a la otra y afectar
a brazos y piernas. Pueden afectarse también la mandíbula,
la lengua, la frente y los párpados. El temblor no constituye
el primer síntoma en un tercio de las personas con la enfermedad
de Parkinson; en otras, se hace menos notorio a medida que la enfermedad
progresa y muchos nunca llegan a manifestar temblor.
La dificultad para iniciar el movimiento es particularmente
importante y la rigidez muscular dificulta aún más la
movilidad. Cuando el antebrazo es flexionado o extendido por otra persona,
se puede percibir rigidez y una especie de chirrido. La rigidez e inmovilidad
pueden contribuir a producir dolores musculares y sensación de
cansancio. La combinación de todos estos síntomas causa
muchas dificultades. El deterioro en el control de la musculatura de
las manos provoca dificultad creciente para las actividades diarias,
como abrocharse los botones de la camisa o atarse los cordones.
A la persona con enfermedad de Parkinson le supone
un esfuerzo dar un paso y la marcha a menudo es a pasos cortos, arrastrando
los pies y sin el compás del balanceo habitual de los brazos.
Al iniciar la marcha algunas personas experimentan dificultades para
detenerse o girar. El paso puede acelerarse inadvertidamente, lo que
obliga a la persona a desarrollar una carrera corta para evitar la caída.
La postura se encorva y le es difícil mantener el equilibrio,
lo que ocasiona una tendencia a caer hacia delante o hacia atrás.
Las facciones son menos expresivas debido a la inmovilidad
de los músculos de la cara responsables de la expresión.
A veces, esta falta de expresión se confunde con una depresión,
aunque muchas personas con enfermedad de Parkinson se vuelven efectivamente
depresivas. Con el tiempo la cara adquiere una mirada perdida, con la
boca abierta y una disminución del parpadeo. Es frecuente que
estas personas babeen o se atraganten como consecuencia de la rigidez
muscular en la cara y en la garganta, lo que dificulta la deglución.
Los pacientes de enfermedad de Parkinson suelen hablar susurrando con
voz monótona y pueden tartamudear debido a la dificultad que
tienen para expresar sus pensamientos. La mayoría mantiene una
inteligencia normal, pero muchos desarrollan demencia.
Tratamiento
En el abordaje terapéutico de la enfermedad
de Parkinson pueden utilizarse una amplia variedad de fármacos,
incluyendo levodopa, bromocriptina, pergolida, selegilina, anticolinérgicos
(benzotropina o trihexifenidila), antihistamínicos, antidepresivos,
propranolol y amantadina. Ninguno de estos fármacos cura la enfermedad
ni suprime su evolución, pero sí facilitan el movimiento
y durante años pueden llevar a cabo una vida funcionalmente activa.
En el cerebro la levodopa se convierte en dopamina.
Este fármaco reduce el temblor y la rigidez muscular y mejora
el movimiento. La administración de levodopa en personas con
una forma leve de enfermedad de Parkinson puede hacerles recuperar una
actividad prácticamente normal, e incluso algunos que se han
visto obligados a guardar cama pueden volver a valerse por sí
mismos.

El tratamiento de elección para la enfermedad
de Parkinson es levodopa-carbidopa, pero resulta difícil buscar
el equilibrio de la mejor dosis para una persona en particular. La carbidopa
posibilita que la levodopa alcance más eficazmente el cerebro
y disminuye los efectos adversos de la levodopa fuera del mismo. Ciertos
efectos secundarios (como movimientos involuntarios de la boca, cara
y extremidades) pueden limitar la cantidad de levodopa que puede tolerar
una persona. El tratamiento prolongado con levodopa durante varios años
significa, para algunas personas, tener que soportar movimientos involuntarios
de la lengua y los labios, gesticulaciones y sacudidas de la cabeza
y espasmos en las extremidades. Algunos especialistas creen que agregar
o sustituir la bromocriptina por levodopa durante los años iniciales
del tratamiento puede retrasar la aparición de los movimientos
involuntarios.
Con el paso de los años se van reduciendo
los períodos de alivio que siguen a cada dosis de levodopa-carbidopa
y se alternan períodos de dificultades para iniciar el movimiento
con otros de hiperactividad incontrolable. En cuestión de segundos,
la persona puede pasar de un estado de movilidad aceptable a otro de
incapacidad grave del movimiento (el efecto on-off). Después
de 5 años de tratamiento con levodopa, más del 50 por
ciento de los pacientes experimentan estas fluctuaciones abruptas. Es
posible controlarlas reduciendo la dosis de levodopa y administrándola
de forma más frecuente.
Mediante el trasplante en el cerebro de personas
con enfermedad de Parkinson de células nerviosas procedentes
de tejido fetal humano pueden normalizarse las alteraciones químicas
de la enfermedad, pero no existe suficiente información como
para recomendar este procedimiento. Un procedimiento experimental anterior
consistía en trasplantar un fragmento de glándula suprarrenal
del propio afectado en su cerebro, pero tal procedimiento se ha desestimado
porque se demostró un beneficio muy modesto con relación
al riesgo.
La práctica diaria del máximo de actividades
físicas posibles y el seguimiento de un programa regular de ejercicios
puede contribuir a que los afectados de enfermedad de Parkinson mantengan
la movilidad. La fisioterapia y las ayudas mecánicas (como los
caminadores con ruedas) pueden ser útiles para restablecer un
grado suficiente de autonomía. Una dieta rica en fibras y una
ingesta de alimentos adecuada contribuirán a contrarrestar el
estreñimiento que puede producirse debido a la inactividad, la
deshidratación y el uso de algunos fármacos. En este sentido
es útil añadir suplementos a la dieta y tomar laxantes
para mantener la regularidad de la función intestinal. Se debe
prestar especial atención a la dieta porque la rigidez muscular
puede dificultar la deglución, y a veces de forma grave, lo que
a la larga puede producir desnutrición.
Parálisis supranuclear progresiva
La parálisis supranuclear progresiva es un
trastorno menos frecuente que la enfermedad de Parkinson que causa rigidez
muscular, imposibilidad de mover los ojos y debilidad de la musculatura
de la garganta.
La parálisis supranuclear progresiva suele
iniciarse en la edad media de la vida con una incapacidad para mover
los ojos hacia arriba. Igual que sucede con la enfermedad de Parkinson,
esta enfermedad evoluciona hacia un estado de rigidez e incapacidad
graves. Se desconoce la causa de esta enfermedad, que produce una degeneración
de las células nerviosas de los ganglios basales y del tronco
encefálico. Tampoco existe un tratamiento completamente eficaz,
pero los fármacos utilizados en la enfermedad de Parkinson suelen
producir algún alivio.
Síndrome de Shy-Drager
El síndrome de Shy-Drager es un trastorno
de causa desconocida en el que se produce una degeneración de
muchas áreas del sistema nervioso.
El síndrome de Shy-Drager (también
denominado hipotensión ortostática idiopática)
en muchos aspectos se parece a la enfermedad de Parkinson. Sin embargo,
también produce disfunción y deterioro del sistema nervioso
autónomo (que regula la presión arterial, la frecuencia
cardíaca, la secreción glandular y el enfoque de los ojos).
Cuando la persona se incorpora se produce una hipotensión alarmante
acompañada de una disminución del sudor, las lágrimas
y la saliva, la visión disminuye, resulta difícil orinar,
es frecuente el estreñimiento y aparecen trastornos del movimiento
semejantes a los de la enfermedad de Parkinson. La degeneración
del cerebelo suele causar incoordinación.
El tratamiento del síndrome de Shy-Drager
es el mismo que para a la enfermedad de Parkinson, pero incluye, además,
el fármaco fludrocortisona para elevar la presión arterial.
Las personas que no toman ese fármaco tienen que añadir
sal a su dieta y beber mucha agua.
Trastornos de la coordinación
El cerebelo es la parte del cerebro que coordina
las secuencias de los movimientos; también controla el equilibrio
y la postura. El abuso prolongado de las bebidas alcohólicas
es la causa más frecuente de lesiones en el cerebelo. Otras causas
son el ictus, los tumores, ciertas enfermedades (como la esclerosis
múltiple), ciertas sustancias químicas y la desnutrición.
También pueden lesionar el cerebelo algunos trastornos congénitos
infrecuentes como la ataxia de Friedreich y la ataxia-telangiectasia.
Las alteraciones del cerebelo pueden producir varios
tipos de incoordinación. Las personas con dismetría son
incapaces de controlar la uniformidad y la precisión de los movimientos
del cuerpo. Por ejemplo, al tratar de alcanzar un objeto la persona
con dismetría puede llevar la mano más allá del
mismo. Las personas con ataxia no pueden controlar la posición
de sus extremidades ni su postura, por lo que se tambalean y realizan
movimientos amplios y en zigzag con los brazos. La incoordinación
de los músculos del habla produce disartria, que condiciona un
lenguaje ininteligible y una fluctuación incontrolada del volumen
de la voz. Una persona con disartria puede también exagerar el
movimiento de los músculos que están alrededor de la boca.
El temblor es también una consecuencia de las lesiones del cerebelo.