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TRASTORNOS DE LA BOCA Y DE LOS DIENTES
CAPITULO 93
Trastornos de los labios, la boca y la lengua
El revestimiento de una boca sana (mucosa
bucal) es de color rojizo y las encías, que se ajustan firmemente
a los dientes, son de color más pálido. El techo de la
boca (paladar) se divide en dos: el paladar duro, que tiene crestas
y está situado en la parte anterior, y el paladar blando, que
es liso y está en la parte posterior. Un borde húmedo-seco
delimita claramente la superficie externa e interna de los labios; la
externa es una capa de piel y la interna, una membrana mucosa. La superficie
de la lengua está recubierta por pequeñas prominencias
cónicas llamadas papilas gustativas.
La boca puede verse afectada por enfermedades localizadas
(que sólo afectan una zona específica del organismo).
Es el caso de algunas infecciones y heridas. También las enfermedades
sistémicas (que afectan al organismo en general) pueden causar
alteraciones en la boca. Es el caso de la diabetes, el SIDA y la leucemia.
Dado que las primeras manifestaciones de estas enfermedades aparecen
a veces en la boca, el odontólogo puede detectar estos procesos
antes que nadie.
Enfermedades de la boca
Entre los problemas que pueden manifestarse en la
boca cabría destacar varios tipos de llagas y tumores, como las
aftas y el cáncer. El revestimiento de la boca o del paladar
también puede experimentar ciertos cambios de color. Otros problemas
consisten en el mal aliento y las enfermedades de las glándulas
salivales.
Aftas
Imagen de aftas bucales en la parte interna del labio inferior
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Las aftas son pequeñas ulceraciones dolorosas
que aparecen en la mucosa bucal
Aunque se desconoce la causa, parece ser que el carácter
nervioso tiene un papel en su desarrollo; por ejemplo, a un estudiante
le pueden salir aftas en la boca durante un examen final. Un afta es
una mancha blanquecina redonda con una aureola roja. Es común
que la llaga se forme sobre el tejido blando, particularmente en el
interior del labio o mejilla, sobre la lengua o en el paladar blando
y, algunas veces, en la garganta. Las aftas pequeñas (menores
de 12 mm de diámetro) suelen aparecer en grupos de dos o tres;
por lo general, desaparecen a los diez días sin tratamiento y
no dejan cicatrices. Las aftas mayores son menos comunes, pueden ser
de forma irregular, necesitan varias semanas para curarse y es frecuente
que dejen cicatrices.
Síntomas
El síntoma principal de las aftas es el dolor,
que habitualmente es mayor de lo que cabría esperar de algo tan
pequeño; dura de 4 a 10 días y empeora cuando la lengua
roza la llaga o se ingieren alimentos calientes o picantes. En casos
graves puede aparecer fiebre, inflamación de los ganglios del
cuello y una sensación general de malestar. Muchas personas afectadas
de aftas las padecen de forma recidivante (una o más veces al
año).
Diagnóstico y tratamiento
El médico, o el dentista, identifica el afta
por su aspecto y el dolor que produce. Sin embargo, las llagas causadas
por el virus del herpes simple pueden parecerse a las aftas.
El tratamiento consiste en aliviar el dolor hasta
que las llagas se curen de forma espontánea. Se pueden limpiar
con algodón impregnado en un anestésico como la lidocaína
viscosa, que también sirve de colutorio (enjuague bucal). Durante
algunos minutos este anestésico alivia el dolor y las molestias
al comer, aunque puede disminuir el sentido del gusto. Para aliviar
el dolor también se puede aplicar una capa de carboximetilcelulosa
(protección dentaria). Si el paciente tiene varias aftas, el
médico, o el dentista, puede prescribir un enjuague bucal de
tetraciclina. Las personas con recidivas de aftas graves pueden utilizar
este enjuague en cuanto aparezcan nuevas llagas. Otra opción
es la cauterización con nitrato de plata, que destruye los nervios
que se encuentran bajo el afta. En algunos casos, el médico,
o el dentista, prescribe una pomada de corticosteroides para aplicar
directamente sobre las aftas graves y, para los casos agudos, se puede
prescribir un enjuague bucal de dexametasona o unos comprimidos de prednisona.
Infección por herpes oral
La infección por herpes oral primario (estomatitis
herpética primaria) es una infección primaria originada
por el virus del herpes simple. Puede causar llagas dolorosas de rápido
desarrollo en las encías y otras partes de la boca. El herpes
secundario (herpes labial recidivante) es una reactivación local
del virus que produce una úlcera en los labios.
Causas y síntomas
Es común que un niño contraiga el
virus del herpes simple de un adulto con herpes labial. Tal infección
primaria en el niño (herpes primario) produce una inflamación
general de las encías y un dolor extendido por toda la boca,
provoca incluso accesos de fiebre, ganglios linfáticos inflamados
en el cuello y una sensación de malestar general. Aunque la mayoría
de los casos son leves y pasan desapercibidos, es frecuente que los
padres confundan el trastorno con la dentición u otros procesos.
En el plazo de 2 o 3 días, unas pequeñas ampollas (vesículas)
se forman en la boca del niño. Éstas podrían pasar
inadvertidas porque se revientan rápidamente, dejando la boca
en carne viva y dolorida. El dolor puede sentirse en cualquier parte
de la boca pero siempre incluye las encías. Aunque el niño
mejora al cabo de una semana o incluso antes, el virus del herpes simple
no abandona jamás el cuerpo y la infección presenta con
frecuencia nuevos brotes en otro momento de la vida (herpes secundario).
Las personas que no han padecido herpes oral durante la infancia pero
lo contraen siendo adultos suelen tener síntomas más graves.
| Herpes simple perioral |
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A diferencia de la infección original, que
causa llagas extendidas por toda la boca, es común que las recidivas
posteriores produzcan un herpes labial (ampollas febriles). Con frecuencia,
estas recidivas se desencadenan a consecuencia de quemaduras del sol
en los labios, un resfriado, fiebre, alergia alimentaria, una herida
en la boca, un tratamiento dental o bien a consecuencia de la ansiedad.
Un día o dos antes de que aparezca la ampolla se puede sentir
un hormigueo o malestar (pródromo) en el punto en que saldrá
la ampolla. Esta sensación es difícil de describir, pero
quien haya padecido el herpes la reconoce con facilidad. Una llaga abierta
y en carne viva puede aparecer en el labio externo y luego convertirse
en costra. Dentro de la boca, la llaga aparece con frecuencia sobre
el paladar. Las llagas de la boca comienzan con pequeñas vesículas
reunidas en grupos que forman rápidamente una llaga enrojecida
y dolorosa.
Aunque sean tan sólo una molestia dolorosa
para la mayoría de las personas, las recidivas del herpes simple
pueden poner en peligro la vida de personas con un sistema inmunitario
debilitado a causa de ciertas enfermedades (como el SIDA), procesos
de quimioterapia y radioterapia o debido a trasplantes de médula
ósea. En tales personas, las llagas grandes y persistentes en
la boca pueden interferir el acto de comer. La propagación del
virus al cerebro puede ser mortal.
Tratamiento
El principal objetivo del tratamiento para el herpes
primario consiste en aliviar el dolor para que el paciente pueda dormir,
comer y beber con normalidad. El dolor puede impedir que el niño
coma y beba; esto, combinado con la fiebre, puede causar su deshidratación.
Por ello, cuanto más líquido beba el niño, mejor.
Para aliviar el dolor en adultos o niños de más edad se
puede usar, por prescripción médica, un enjuague bucal
anestésico como la lidocaína. Un enjuague bucal que contenga
bicarbonato de sodio también puede aliviar.
El tratamiento para el herpes secundario es más
eficaz cuando se inicia antes de la aparición de las ampollas,
en cuanto se tienen los primeros síntomas (pródromo).
Tomar vitamina C mientras dura el pródromo puede acelerar la
desaparición del herpes labial. Para evitar la aparición
de ampollas se recomienda proteger los labios de la luz solar directa,
usando un sombrero de ala ancha o un bálsamo labial con protección
solar. Además, se deben evitar actividades y alimentos que puedan
causar recidivas. Cualquier persona con recidivas graves y frecuentes
puede beneficiarse tomando lisina (disponible en las tiendas de productos
alimenticios naturales) durante un período de tiempo prolongado.
El bálsamo de aciclovir puede reducir la
intensidad de un acceso y curar la llaga con mayor rapidez. Los bálsamos
labiales, como la gelatina de petróleo, pueden evitar que los
labios se agrieten y reducir el riesgo de que el virus se extienda a
las zonas circundantes. Los adultos con llagas graves pueden tomar antibióticos
para prevenir las infecciones bacterianas, aunque este tratamiento es
ineficaz en las infecciones víricas. Se pueden prescribir cápsulas
de aciclovir para los casos agudos y para las personas con inmunodeficiencia.
Los corticosteroides no se emplean en el herpes simple porque pueden
propagar la infección.
Otras llagas y tumores de la boca
Toda llaga que dure más de dos semanas tiene
que ser examinada por un odontólogo o por un médico, sobre
todo si no es dolorosa. Por lo general, son menos preocupantes las llagas
dolorosas del labio o del interior de la mejilla ya que puede tratarse
de aftas o de una mordedura accidental.
Con frecuencia, las llagas en la boca son blanquecinas,
a veces rodeadas de una aureola roja. Se pueden originar al mantener
una aspirina entre la mejilla y la encía, recurso al que suele
acudirse, desacertadamente, para calmar un dolor de muelas. Las llagas
en la boca pueden ser una manifestación del síndrome de
Behçet, una enfermedad que puede cursar también con llagas
en los ojos y en los genitales.
También la primera fase de la sífilis
puede aparecer como una ulceración blanca e indolora (chancro)
en la boca o en los labios, entre 1 y 13 semanas después de la
práctica de sexo oral, aunque generalmente la llaga desaparece
al cabo de algunas semanas. Un síntoma posterior de la sífilis
no tratada es una mancha blanca en el labio o, con más frecuencia,
dentro de la boca (placa mucosa) que puede aparecer entre 1 y 4 meses
más tarde. Ambas formas, tanto el chancro como la placa mucosa,
son tan contagiosas en estas fases que la enfermedad puede transmitirse
incluso con un beso.
El suelo de la boca es la zona en donde aparece
con más frecuencia el cáncer, particularmente en personas
de mediana y avanzada edad que ingieren alcohol y fuman. Varios tipos
de quistes pueden también desarrollarse en esa zona, siendo a
veces necesaria su extirpación quirúrgica debido a las
molestias que ocasionan.
Se pueden formar grandes vesículas llenas
de líquido en cualquier parte de la boca. Habitualmente, son
el resultado de heridas, pero también pueden estar relacionadas
con enfermedades como el pénfigo. Algunas enfermedades víricas
como el sarampión pueden causar lesiones transitorias en la parte
interna de las mejillas, especialmente en los niños.
Son graves las infecciones que desde un diente con
caries pueden propagarse al suelo de la boca. Una infección muy
grave, conocida como angina de Ludwig, puede causar una hinchazón
intensa en esta zona, que incluso puede forzar la lengua hacia arriba,
con obstrucción de las vías respiratorias. Cuando esto
sucede, se necesitan medidas de urgencia para mantener la respiración
del afectado.
Un fibroma por irritación se puede desarrollar
si una persona se muerde el interior de la mejilla, o se lastima repetidamente
el interior de la boca de alguna otra manera. Se puede extirpar quirúrgicamente
esta pequeña tumefacción, consistente e indolora.
Es posible que la boca se infecte por verrugas si
alguien se chupa el dedo en el cual se está desarrollando una
verruga. Un tipo diferente de verruga (Condyloma acuminatum) puede así
mismo transmitirse a través del sexo oral. El médico puede
tratar la verruga utilizando diversos métodos.
Paladar
La sialometaplasia necrosante es un colapso repentino
de la superficie del paladar, que crea una llaga abierta al cabo de
uno o dos días. La sialometaplasia necrosante es indolora, aunque,
a veces, la lesión es extensa y puede ser alarmante. Con frecuencia
esta enfermedad se presenta a raíz de heridas en la zona (por
ejemplo a consecuencia de una extracción dentaria), y se cura
al cabo de 2 meses.
En la mitad del paladar puede formarse un tumor
de lento crecimiento del hueso (rodete palatino). Este tumor duro es
común e inofensivo, aparece en la pubertad y persiste toda la
vida. Incluso un gran tumor se puede dejar sin tratamiento, salvo que
se lastime la mucosa que reviste el paladar, al comer o en caso de que
una dentadura postiza cubra esa zona.
En personas de 40 a 60 años de edad son más
frecuentes los tumores del paladar, tanto los cancerosos como los que
no lo son. Son pocos los síntomas que se manifiestan en las fases
iniciales, aunque a veces se puede advertir una hinchazón en
el paladar o notar el desajuste de una dentadura postiza superior, apareciendo
el dolor mucho más tarde.
Un tumor en el paladar puede aparecer en las fases
avanzadas de la sífilis (goma).
Cambios de color
Si existe anemia, el revestimiento de la boca palidece
y pierde su saludable color rosado, pero adquiere nuevamente el color
normal al tratar la anemia.
El médico, o el dentista, debe examinar las
áreas de la boca que presenten una alteración de color
reciente, porque pueden indicar una enfermedad de las glándulas
suprarrenales o un cáncer (melanoma). Las zonas blancas que aparecen
en cualquier parte de la boca son con frecuencia simples residuos de
alimentos, de fácil limpieza. Pero si la zona está en
carne viva y duele, y si sangra al limpiarla, se puede tratar de una
infección por levaduras (muguet).
Así mismo, las zonas blancas en la boca pueden
deberse al engrosamiento de capas de queratina, áreas que se
denominan leucoplasia. La queratina es una proteína resistente
que normalmente protege la capa externa de la piel, pero también
se encuentra en pequeñas cantidades en el revestimiento bucal.
A veces la queratina puede formarse en la boca, en particular en aquellas
personas que fuman o usan rapé.
Se pueden producir áreas enrojecidas de la
boca (eritroplasia), cuando el revestimiento bucal adelgaza y los vasos
sanguíneos se hacen más visibles de lo normal. Las áreas
blancas o rojas pueden ser no cancerosas (benignas), precancerosas o
cancerosas (malignas); dichas áreas necesitan, sin dilación,
el control por parte del odontólogo o del médico.
Cuando una persona presenta dentro de las mejillas
o al lado de la lengua una malla fina y transparente de líneas
blancas (liquen plano), puede además padecer una erupción
cutánea con picores. El liquen plano causa llagas dolorosas,
pero la mayoría de las veces no resulta molesto.
Unas manchas pueden ser el primer síntoma
del sarampión. Éstas aparecen sobre la superficie interna
de las mejillas frente a los molares, semejantes a minúsculos
granos de arena blanca rodeados de una aureola roja (manchas de Koplik).
Paladar
Una irritación o infección pueden
alterar el color del paladar. El paladar de un viejo fumador de pipa
tiene un aspecto blanco guijarroso, con muchas manchas rojas (paladar
de fumador). Se debe acudir al médico, o al dentista, si determinadas
llagas duran más de dos semanas
Pueden aparecer sobre el paladar unas manchas rojas
del tamaño de una cabeza de alfiler debidas a la rotura de vasos
sanguíneos (petequias) después de practicar de forma intensa
sexo oral con una pareja de sexo masculino. Estas manchas desaparecen
en pocos días, sin embargo, también pueden indicar una
alteración sanguínea o una mononucleosis infecciosa. En
la mayoría de los casos las áreas rojas sobredimensionadas
del paladar son consecuencia del uso de dentaduras postizas mal ajustadas
o que permanecen en la boca demasiado tiempo. Por lo general, todos
los aparatos dentales móviles, excepto los aparatos de ortodoncia,
se deben quitar antes de acostarse, limpiar y colocar en un vaso de
agua. Quienes padecen el SIDA pueden presentar placas purpúreas
en el paladar causadas por el sarcoma de Kaposi. El médico puede
tratarlas con el fin de aliviar el malestar y mejorar el aspecto del
paladar.
Mal aliento
El mal aliento (halitosis) puede ser real o imaginario.
La causa real más común es la combinación de residuos
alimentarios alojados entre los dientes y la escasa higiene bucal, lo
cual origina trastornos e infección de las encías. El
problema se soluciona cepillando los dientes de forma adecuada y usando
seda dental.
Los olores de alimentos que contienen aceites volátiles,
como la cebolla y el ajo, pasan del flujo sanguíneo a los pulmones
y son espirados con la respiración.
Estos olores no se pueden eliminar mediante la higiene
bucal. El mal aliento también es sintomático de algunas
enfermedades como la insuficiencia hepática (olor muy desagradable),
la insuficiencia renal (característico olor a orina), la diabetes
grave e incontrolada (característico olor a acetona). Un absceso
de pulmón produce una halitosis muy intensa.
Trastornos de las glándulas salivales
Las dos glándulas salivales de mayor tamaño
se sitúan justo detrás del ángulo de la mandíbula,
delante de los oídos; dos pares menores están en lo más
profundo del suelo de la boca y otras glándulas de tamaño
minúsculo están distribuidas por toda la boca.
Situación de las principales glándulas salivales
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La boca se reseca cuando el flujo de saliva es insuficiente.
Dado que la saliva ofrece alguna protección natural contra la
caries dental, menos saliva puede provocar más caries. La boca
seca puede ser el resultado de poca ingestión de líquido,
del hecho de respirar por la boca, el efecto de ciertos medicamentos
o de enfermedades que afectan a las glándulas salivales, como
el síndrome de Sjögren. La boca también se reseca
un poco a medida que se envejece. El conducto de salida de una glándula
salival puede obstruirse debido a la acumulación de calcio, denominada
cálculo. Una obstrucción de este tipo hace que la saliva
se estanque, causando la inflamación de la glándula. También
las bacterias pueden infectar el conducto. Si la inflamación
empeora justo antes de comer, especialmente al comer un encurtido, se
trata con seguridad de un conducto obstruido. He aquí el porqué:
la anticipación del sabor ácido del encurtido estimula
el flujo de saliva, pero si el conducto está obstruido, la saliva
no tiene salida. A veces, el odontólogo puede sacar el cálculo,
haciendo presión en ambos lados del conducto, pero si esto falla,
se puede utilizar un instrumento de alambre fino para extraer el cálculo.
Como último recurso, el cálculo puede extirparse quirúrgicamente.
Una herida en el labio inferior, una mordedura por
ejemplo, puede afectar a una glándula salival por pequeña
que sea, obstruyéndola. En consecuencia, la glándula puede
hincharse y formar una tumefacción pequeña y blanda (mucocele)
de color azulado, que tiende a desaparecer espontáneamente al
cabo de algunas semanas. En caso de que se vuelva molesta o muy recurrente,
es fácil extirparla con cirugía dental.
La inflamación de las principales glándulas
salivales puede ser consecuencia de las paperas, ciertas infecciones
bacterianas y otras enfermedades. También la inflamación
de dichas glándulas puede ser consecuencia de un cáncer
o un tumor no canceroso. Esta hinchazón es habitualmente más
dura que la causada por las infecciones y, en caso de que el tumor sea
canceroso, la glándula se puede endurecer como un cálculo.
La inflamación y la infección de las
glándulas salivales, a menudo causadas por un cálculo
que obstruye el conducto salival, se desarrollan con más frecuencia
que las causadas por tumores. No obstante, cualquier hinchazón
de una glándula salival justifica la atención médica.
Para determinar la causa de la inflamación, el médico,
o el dentista, puede obtener una muestra (biopsia) de tejido de la glándula
salival.
Alteraciones de los labios
Los labios pueden experimentar cambios de tamaño,
color y superficie. Algunas de estas alteraciones son inocuas; por ejemplo,
a medida que se envejece, los labios pueden volverse más finos.
Otros cambios pueden indicar problemas de salud.
Tamaño de los labios
Las reacciones alérgicas pueden ser consecuencia
de la sensibilidad a ciertos alimentos, medicinas, cosméticos
o incluso a partículas irritantes suspendidas en el aire. Una
reacción de este tipo puede causar la hinchazón de los
labios. Sin embargo, se desconoce la causa en el 50 por ciento de los
casos.
Otros procesos pueden causar inflamación
labial. El angioedema, una enfermedad hereditaria, produce ataques recidivantes
de inflamación labial. Lo mismo sucede con determinadas enfermedades
no hereditarias. Tal es el caso del eritema multiforme, las quemaduras
por el sol o los traumatismos. Algunos casos de inflamación labial
grave pueden requerir inyecciones de corticoides y otros, cirugía
para reducir el tamaño de los labios y mejorar su aspecto.
Con la edad, los labios tienden a volverse más
finos; sin embargo, por razones estéticas, éstos pueden
ensancharse con inyecciones de colágeno o grasa extraídos
de otras partes del cuerpo. A pesar de todo, la cirugía labial
conlleva cierto riesgo de distorsión del borde externo y liso
del labio.
Color y superficie de los labios
El origen de la descamación labial puede
atribuirse a los rayos solares, al clima frío o seco, o bien
a una reacción alérgica al lápiz labial, dentífrico,
alimento o bebida. En general, los labios vuelven a la normalidad cuando
se suprime la causa. A veces, el médico puede prescribir una
pomada de corticosteroides para interrumpir la descamación.
Es común que la exposición al sol
reseque y endurezca los labios, especialmente el inferior. Unas pecas
rojas o una película blanquecina son manifestaciones que aumentan
la posibilidad de un cáncer ulterior. Este tipo de lesión
solar grave puede reducirse cubriendo los labios con un bálsamo
labial con protección solar o resguardando el rostro de los rayos
nocivos del sol con un sombrero de ala ancha.
Las pecas y las áreas con manchas irregulares
parduscas (máculas melánicas) son comunes alrededor de
los labios y pueden durar varios años, pero no son preocupantes.
Sin embargo, pequeñas manchas negro-parduscas
esparcidas pueden ser la manifestación de una enfermedad intestinal
hereditaria en la que se forman pólipos en el estómago
e intestinos (síndrome de Peutz-Jeghers). El síndrome
de Kawasaki puede resecar y agrietar los labios y también inflamar
el revestimiento de la boca.
La inflamación de los labios (queilitis)
puede provocar en las comisuras de la boca dolor, irritación
e inflamación, al igual que agrietamiento y descamación.
También puede aparecer una infección por hongos en las
comisuras. La queilitis puede ser consecuencia de la carencia de vitamina
B (riboflavina) en la dieta, pero esta deficiencia es poco frecuente
en los países desarrollados.
Si las dentaduras postizas completas no separan
las mandíbulas adecuadamente, pueden formarse pliegues cutáneos
verticales e irritaciones de la piel en las comisuras de la boca. El
tratamiento consiste en adaptar o sustituir las dentaduras postizas.
Una forma de cáncer de la piel puede ser
un área en relieve o una inflamación que endurezca el
borde de los labios.
Úlcera en un lado de la lengua, que indica la presencia
de un cáncer
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Alteraciones de la lengua
Las heridas son la causa más común
de las afecciones de la lengua. Ésta tiene muchas terminaciones
nerviosas para el dolor y el tacto y es mucho más sensible al
dolor que el resto del organismo. Es frecuente que alguien se muerda
la lengua accidentalmente, pero la lesión se cura con rapidez.
Tanto un empaste como un diente roto pueden causar daños considerables
a este delicado tejido.
Un crecimiento excesivo de las prominencias normales
de la lengua puede darle un aspecto piloso. Este vello puede cambiar
de color si una persona fuma, masca tabaco, ingiere ciertos alimentos
o bien por el desarrollo de determinadas bacterias en la superficie
de la lengua. Ésta puede tener un aspecto piloso después
de accesos febriles y tratamientos con antibióticos, o cuando
se usa con mucha frecuencia un enjuague bucal con peróxido. La
parte superior de la lengua puede aparecer negra si se toman preparaciones
de bismuto contra el dolor de estómago.
El cepillado de la lengua puede suprimir tal coloración.
El desarrollo de líneas blancas o una materia blanca sobre los
lados de la lengua, que al limpiarse deja una superficie ensangrentada,
pueden ser un indicio de muguet.
Una manifestación de anemia perniciosa o
carencia de vitaminas puede provocar el enrojecimiento de la lengua.
La lengua pálida y lisa (a causa de la pérdida de sus
prominencias normales) puede ser consecuencia de anemia por deficiencia
de hierro. La primera manifestación de escarlatina puede ser
una alteración del color normal de la lengua, que adquiere un
color fresa y luego frambuesa, la fiebre, la deshidratación,
la sífilis secundaria, la estomatitis aftosa, el liquen plano,
leucoplasia o la respiración por la boca pueden acompañarse
de placas blanquecinas en la lengua, parecidas a las que a veces se
encuentran en la parte interna de las mejillas. Una lengua enrojecida
y lisa, además de dolorosa, puede indicar pelagra, un tipo de
desnutrición causada por deficiencia de niacina en la dieta.
En la llamada lengua geográfica, algunas áreas son blancas
mientras que otras son rojas y lisas. Las áreas con alteraciones
de color cambian de sitio al cabo de algunos años o a lo largo
de la vida. La afección es por lo general indolora y no requiere
ningún tratamiento.
Aunque son habitualmente inofensivas las pequeñas
prominencias en ambos lados de la lengua, una protuberancia en un solo
lado puede ser cancerosa. Las áreas rojas o blancas inexplicadas,
las llagas o las tumefacciones en la lengua (sobre todo si son indoloras),
pueden ser indicativas de cáncer y requieren una exploración
médica. La mayoría de las formas cancerosas de la boca
crecen en los lados de la lengua o en el suelo de la boca, pero casi
nunca se desarrollan encima de la lengua.
La causa de las llagas en la lengua puede deberse
al virus del herpes simple, la tuberculosis, una infección bacteriana
o una fase incipiente de la sífilis. Las alergias o enfermedades
del sistema inmunitario también pueden ocasionarlas.
La glositis es una inflamación (enrojecimiento,
dolor e hinchazón) de la lengua. La glosodinia es el ardor o
sensación dolorosa de la lengua. Habitualmente, no tiene un aspecto
característico ni una causa obvia; sin embargo, es posible que
ciertos factores causen esa sensación, como la presión
ejercida por la lengua contra los dientes, una reacción alérgica
o los irritantes como el alcohol, las especias o el tabaco. Cambiar
de marca de dentífrico, de enjuague bucal o de goma de mascar
puede aliviar las molestias. La glosodinia es a veces la manifestación
de un trastorno emocional o de una enfermedad mental. Puede resultar
útil la administración de medicamentos ansiolíticos
a dosis bajas. Cualquiera que sea la causa, el trastorno, a menudo,
desaparece con el tiempo.