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TRASTORNOS DE LA BOCA Y DE LOS DIENTES
CAPITULO 95
Enfermedades periodontales
Las enfermedades periodontales inflaman y
destruyen las estructuras que rodean y sostienen los dientes, principalmente
las encías, el hueso y la capa externa de la raíz del
diente.
La acumulación de bacterias es una de las
principales causas de las enfermedades periodontales. También
pueden influir otras alteraciones del organismo como la diabetes mellitus,
la malnutrición, la leucemia, el SIDA y el tabaquismo.
Gingivitis
La gingivitis es la inflamación de las encías.
Las encías inflamadas duelen, se hinchan
y sangran fácilmente. La gingivitis es una dolencia muy frecuente
y puede aparecer en cualquier momento tras el desarrollo de la dentición.
Causas y síntomas
Casi siempre, la gingivitis es consecuencia del
cepillado incorrecto que permite que la placa bacteriana permanezca
sobre la línea gingival de los dientes. La placa bacteriana es
una película blanda y viscosa formada principalmente de bacterias.
Se acumula, con preferencia, en los empastes defectuosos y alrededor
de los dientes próximos a dentaduras postizas poco limpias, a
puentes y aparatos de ortodoncia. La placa bacteriana se solidifica
en sarro cuando permanece más de 72 horas en los dientes y no
puede quitarse del todo con el cepillo ni con la seda dental. Aunque
la causa principal de la gingivitis es la placa bacteriana, otros factores
pueden empeorar la inflamación, especialmente el embarazo, la
pubertad y los fármacos anticonceptivos.
Encías normales y encías
inflamadas (sobreelevadas)
Una higiene dental adecuada permite conservar
las encías sanas (A). La falta de higiene lleva a la
acumulación de bacterias (placa bacteriana) (B) y finalmente
a la formación de cálculos (C). Nótese
en las imágenes B y C la inflamación progresiva
de las encías.
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Algunos fármacos pueden causar un crecimiento
de las encías, lo que dificulta quitar la placa bacteriana y,
a menudo, produce la gingivitis. Por ejemplo, la fenitoína (utilizada
para controlar las convulsiones), la ciclosporina (que toman las personas
sometidas a trasplante de órganos) y los bloqueadores de los
canales de calcio como la nifedipina (que se administran para controlar
la presión arterial y las alteraciones de la frecuencia cardíaca).
También pueden agravar la gingivitis los medicamentos o inyecciones
anticonceptivas.
En la gingivitis simple, el aspecto de las encías
es más rojo que rosado. Se hinchan y se mueven en vez de estar
ajustadas firmemente a los dientes. Las encías a menudo sangran
al cepillarse los dientes o al comer. Si la gingivitis es grave, la
almohada puede aparecer manchada de sangre por la mañana, particularmente
cuando la persona respira por la boca.
En contadas ocasiones, la deficiencia de vitaminas
puede causar la gingivitis. La carencia de vitamina C (escorbuto) puede
producir inflamación y sangrado de las encías. La carencia
de niacina (pelagra) también causa hemorragia en las encías
y la predisposición a ciertas infecciones bucales.
La estomatitis herpética aguda es una infección
vírica y dolorosa de las encías y de otras partes de la
boca. Las encías infectadas presentan un color rojo brillante
y la infección provoca la aparición de numerosas llagas
pequeñas, blancas o amarillas, dentro de la boca.
La gingivitis del embarazo, debida principalmente
a cambios hormonales que se producen durante el embarazo, es un agravamiento
de una gingivitis leve. Puede contribuir al problema el descuido de
la higiene bucal en la embarazada, que es frecuente a causa de las náuseas
que la afectan por la mañana. Durante el embarazo, una irritación
menor, a menudo una concentración de sarro, puede producir una
tumefacción como consecuencia del crecimiento de tejido gingival,
llamado tumor de embarazo. El tejido hinchado sangra fácilmente
si existe una herida y puede interferir la ingestión de alimentos.
La gingivitis descamativa es un proceso poco conocido
y doloroso que afecta con frecuencia a las mujeres en la posmenopausia.
En esta enfermedad, las capas externas de las encías se separan
del tejido subyacente, dejando al descubierto las terminaciones nerviosas.
Las encías se vuelven tan frágiles que esas capas se pueden
desprender al frotarlas con un algodón o con el estímulo
de aire de una jeringa odontológica.
La gingivitis de la leucemia es la primera manifestación
de la enfermedad en casi el 25 por ciento de los niños afectados
de leucemia. Una infiltración de células de leucemia dentro
de las encías causa la gingivitis, que empeora a causa de la
incapacidad del sistema inmunológico para combatir la infección.
Las encías enrojecen y sangran con facilidad. A menudo, la hemorragia
persiste durante varios minutos, dado que la sangre no coagula con normalidad
en los afectados de leucemia.
En la pericoronitis, la encía se inflama
y cabalga sobre un diente que no ha salido completamente, por lo general
una muela del juicio. El colgajo de encía sobre la muela que
ha surgido parcialmente puede retener líquidos, restos de comida
y bacterias. Si una muela del juicio superior sale antes que la inferior,
puede morder este colgajo, aumentando la irritación. Pueden desarrollarse
infecciones y propagarse a la garganta o mejilla.
Prevención y tratamiento
La gingivitis simple se puede prevenir con una buena
higiene bucodental, el cepillado diario y la seda dental. Se puede usar
un dentífrico que contenga pirofosfato para los casos en que
se forme mucho sarro. Después de que se forma el sarro, solamente
un profesional puede quitarlo (profilaxis). Una limpieza profesional
más frecuente puede ser necesaria en los casos de personas con
escasa higiene bucal o con estados de salud propensos a la gingivitis,
o que tengan tendencia a producir placa bacteriana. Dependiendo de la
rapidez con que se forme el sarro, la limpieza profesional puede necesitarse
cada tres meses o cada año. Después de eliminar el sarro
y la placa bacteriana las encías sanarán rápidamente
debido a su excelente irrigación, siempre y cuando el cepillado
de dientes sea cuidadoso.
Se deben tratar o controlar los procesos de algunas
enfermedades que puedan causar o empeorar la gingivitis. Si una persona
necesita tomar un fármaco que cause un sobrecrecimiento del tejido
gingival, este exceso de tejido puede necesitar la extirpación
quirúrgica. Sin embargo, con una higiene bucal meticulosa realizada
en casa y una profilaxis frecuente se puede disminuir el desarrollo
de la excrecencia y evitar la cirugía.
La carencia de vitamina C y de niacina puede tratarse
mediante complejos vitamínicos y una dieta adecuada.
La estomatitis herpética aguda suele mejorar
en dos semanas sin ningún tratamiento. La limpieza intensiva
no ayuda, de modo que los dientes se deben cepillar suavemente mientras
la infección sea dolorosa. El odontólogo puede recomendar
un enjuague bucal anestésico para aliviar las molestias experimentadas
al comer o beber.
El descuido de la higiene bucal en la embarazada
es frecuente a causa de las náuseas que la afectan. Por ello,
el odontólogo puede sugerir otras formas de limpiar dientes y
encías. Una mujer puede padecer el llamado tumor de embarazo
y someterse a una intervención para extirparlo, sin embargo,
estos tumores tienden a reproducirse hasta que concluya el embarazo.
Si la gingivitis descamativa se desarrolla durante
la menopausia, puede ser útil una terapia de sustitución
hormonal. Si no es éste el caso, el odontólogo puede prescribir
comprimidos o pomadas de corticosteroides para aplicar directamente
sobre las encías.
Para prevenir hemorragias en el caso de gingivitis
producida por leucemia, en lugar del cepillo, los dientes y las encías
se deben limpiar suavemente con una gasa o esponja. El odontólogo
puede prescribir un enjuague bucal de clorexidina para controlar la
placa bacteriana y prevenir las infecciones de la boca. Cuando la leucemia
está bajo control, un buen cuidado dental contribuye a sanar
las encías.
En el caso de pericoronitis, se puede levantar el
colgajo para limpiar los residuos y las bacterias. Si se detecta en
las radiografías que una muela inferior saldrá del todo,
el odontólogo puede extraer la superior y prescribir antibióticos
durante unos días antes de extraer la inferior. A veces la muela
inferior se extrae inmediatamente.
Enfermedad de las trincheras
La enfermedad de las trincheras (infección
de Vincent, gingivitis ulcerosa necrosante aguda) es una infección
dolorosa, no contagiosa, de las encías que causa dolor, fiebre
y cansancio.
El término enfermedad de las trincheras proviene
de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos soldados en las trincheras
contraían la infección. La escasa higiene bucal suele
contribuir al desarrollo de la infección, lo mismo que el estrés
físico o emocional, una dieta escasa o debido a que se duerme
poco. La infección se presenta muy a menudo en personas con gingivitis
simple, enfrentadas a un problema que les produce tensión nerviosa
como, por ejemplo, los exámenes de estudios o el cambio de trabajo.
Este proceso es más frecuente en los fumadores que en los no
fumadores.
Síntomas
Por lo general, la enfermedad de las trincheras
comienza repentinamente con dolor en las encías, una sensación
de malestar y cansancio general. También provoca halitosis (mal
aliento). Los extremos de las encías entre los dientes se erosionan
y se cubren de una capa gris de tejido muerto. Las encías sangran
con facilidad y duelen al comer y tragar. A menudo, los ganglios linfáticos
del cuello debajo de la mandíbula se inflaman y aparece algo
de fiebre.
Tratamiento
El tratamiento comienza con una limpieza suave y
minuciosa, durante la cual se extrae de la zona todo el tejido gingival
muerto y el sarro. Dado que la limpieza puede resultar dolorosa, el
odontólogo puede aplicar un anestésico local. Durante
los primeros días después de la profilaxis se recomienda
que el paciente haga los enjuagues bucales con una solución de
peróxido de hidrógeno (3 por ciento de peróxido
de hidrógeno mezclado con agua al 50 por ciento) varias veces
al día, en vez de cepillarse los dientes.
El paciente debe visitar al odontólogo todos
los días, o bien en días alternos durante dos semanas.
La limpieza regular por parte de un profesional se mantiene mientras
dure la curación. Si las encías no vuelven a su forma
y posición normales, el odontólogo las rehace quirúrgicamente
para prevenir una recidiva o una periodontitis. Se puede prescribir
un antibiótico cuando la enfermedad es grave o cuando el paciente
no puede acudir al odontólogo.
Periodontitis: de la placa a la pérdida del diente
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Las encías sanas y
el hueso sostienen el diente en su sitio. |
| La formación de placa
irrita las encías y éstas se inflaman, y con el tiempo
se separan del diente creando una oquedad que se llena con más
placa. |
| Las oquedades se vuelven
más profundas y la placa, al endurecerse, se transforma en
sarro, acumulándose más placa sobre éste. |
| La placa se desplaza hacia la raíz
del diente y puede destruir el hueso que sostiene el diente. Sin
este soporte el diente se afloja y cae |
Periodontitis
La periodontitis (piorrea) aparece cuando la gingivitis
se propaga a las estructuras que sostienen el diente.
La periodontitis es una de las causas principales
del desprendimiento de los dientes en los adultos y es la principal
en las personas de mayor edad.
Causa
La mayoría de los casos de periodontitis
son la consecuencia de una acumulación prolongada de placa bacteriana
y sarro entre los dientes y las encías, favoreciendo así
la formación de oquedades profundas entre la raíz del
diente y el hueso subyacente. Estas oquedades acumulan placa bacteriana
en un ambiente sin oxígeno, que estimula el crecimiento de bacterias.
Si el proceso continúa, el maxilar adyacente a la oquedad finalmente
se va destruyendo hasta que el diente se afloja.
El grado del desarrollo de la periodontitis difiere
considerablemente incluso entre individuos con cantidades similares
de sarro. Probablemente porque, según las personas, la placa
bacteriana contiene diversos tipos y cantidades de bacterias y porque
cada persona reacciona de modo distinto frente a las bacterias. La periodontitis
puede producir brotes de actividad destructiva que duran meses, seguidos
por períodos en que la enfermedad aparentemente no causa mayores
daños.
Muchas enfermedades pueden predisponer a que se
contraiga la periodontitis, entre ellas la diabetes mellitus, el síndrome
de Down, la enfermedad de Crohn, una deficiencia de glóbulos
blancos y el SIDA. La periodontitis progresa rápidamente en los
afectados de SIDA.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas iniciales de la periodontitis
son la hemorragia, la inflamación de las encías y el mal
aliento (halitosis). Los odontólogos miden la profundidad de
las oquedades en las encías con una sonda delgada y las radiografías
muestran la cantidad de hueso perdido. A mayor pérdida de hueso,
más se afloja el diente y cambia de posición. Es común
que los dientes delanteros se proyecten hacia afuera. Habitualmente
la periodontitis no causa dolor hasta que los dientes se aflojan lo
suficiente para moverse al masticar o hasta que se forma un absceso
(acumulación de pus).
Tratamiento
A diferencia de la gingivitis, que habitualmente
desaparece con un buen cuidado bucodental, la periodontitis requiere
un tratamiento profesional. El paciente que practica una buena higiene
bucal puede limpiar solamente 2 mm por debajo de la línea gingival.
El odontólogo puede limpiar las oquedades
hasta 5 mm de profundidad, usando un raspador y un cepillo de raíces
que retira a fondo el sarro y la superficie enferma de la raíz.
Para las oquedades de 6 mm o más se requiere con frecuencia un
tratamiento quirúrgico. También es posible quitar la porción
desprendida de las encías, de modo que el resto se pueda adherir
nuevamente y de forma firme a los dientes, permitiendo así la
limpieza de la placa bacteriana en casa.
El odontólogo puede prescribir antibióticos,
especialmente en el caso de abscesos. En las oquedades profundas se
pueden colocar unos filamentos impregnados de antibiótico, para
que una concentración alta del fármaco pueda alcanzar
el área enferma. Los abscesos periodontales causan un brote de
destrucción ósea, pero el tratamiento inmediato con cirugía
y antibióticos puede contribuir a la regeneración de gran
parte del hueso dañado. Mientras la boca permanezca inflamada
después de la operación, un enjuague bucal de clorexidina,
durante un minuto dos veces al día, puede reemplazar temporalmente
al cepillo de dientes y la seda dental.