SECCION 8 >
TRASTORNOS DE LA BOCA Y DE LOS DIENTES
CAPITULO 97
Urgencias dentales
Ciertos problemas dentales requieren un tratamiento
anticipado con el fin de aliviar las molestias y reducir los daños
en las estructuras de la boca. Consisten en dolores dentales, dientes
fracturados, flojos o arrancados con violencia; fracturas maxilares
y ciertas complicaciones que se manifiestan después del tratamiento
dental. Sin embargo, ninguno de estos problemas es excesivamente grave.
Dolores dentales
Los dolores dentales pueden ser consecuencia de
la caries, un absceso, una inflamación de las encías alrededor
de la raíz de un diente (pericoronitis) o una inflamación
de los senos frontales (sinusitis).
Si varios dientes superiores duelen al masticar
o agacharse (por ejemplo, al atarse los zapatos), es probable que la
causa sea la sinusitis, sobre todo si el dolor aparece cuando la persona
está resfriada. El médico, o el dentista, puede diagnosticar
la sinusitis y, como tratamiento habitual, prescribirá un antibiótico
para la infección y un descongestionante para drenar los senos
infectados. También son útiles las inhalaciones de vapor
durante uno o dos días.
Dientes fracturados, flojos o arrancados con violencia
En caso de un dolor breve y agudo, tanto al masticar
como al comer algo frío, puede existir una fractura incompleta
de un diente (fractura en tallo verde). El odontólogo puede corregir
el problema con un empaste (restauración), siempre y cuando se
trate de una fractura incompleta sin desprendimiento del diente.
Los dientes superiores, particularmente los delanteros
si son prominentes, son más propensos a heridas y fracturas.
Si después de una herida el diente no responde al estímulo
del aire, es probable que el daño haya afectado solamente a la
superficie externa dura (esmalte). Esto no requiere tratamiento inmediato
si se trata de una pequeña fisura.
Las fracturas de la capa intermedia del diente (dentina)
son habitualmente dolorosas cuando se exponen al aire y a los alimentos;
por ello las personas con dichas fracturas solicitan asistencia inmediata.
Si la fractura afecta a la parte más interna del diente (pulpa),
aparece a menudo una mancha roja y algo de sangre en la fractura. Puede
ser necesario tratar la raíz para retirar la pulpa restante antes
de que muera y cause un dolor intenso. Si el paciente es menor de 12
años, el tratamiento de la raíz puede posponerse hasta
la completa formación de las raíces de los dientes afectados.
Se debe acudir al odontólogo si una herida
o contusión afloja un diente de su alvéolo, o si sangran
demasiado los tejidos gingivales. Casi nunca son problemáticos
los dientes de leche dañados (dientes deciduos o caducos) de
la parte anterior de la boca. Si el daño es grave, los dientes
pueden extraerse sin afectar a los dientes permanentes, o sin perder
espacio para los dientes que faltan por salir. Si el diente de leche
afectado es uno de los posteriores, el odontólogo coloca un aparato
para mantener el espacio y así dejar sitio al diente permanente.
Un diente permanente arrancado con violencia (avulso)
requiere tratamiento inmediato. El diente debe limpiarse con una gasa
esterilizada y colocarse nuevamente en su alvéolo. Si esto no
es posible, se debe colocar en un vaso de leche (la leche es un buen
medio para mantener vivo el diente). En ambos casos, paciente y diente
deben trasladarse inmediatamente al dentista más cercano. Si
se reimplanta el diente dentro de los 30 minutos subsiguientes, la probabilidad
de éxito a largo plazo es buena. Cuanto más permanezca
el diente fuera de su alvéolo, menos son las posibilidades de
éxito a largo plazo. El odontólogo habitualmente entablilla
el diente a los dientes circundantes durante 7 a 10 días. La
mayoría de los dientes reimplantados necesitan finalmente un
tratamiento del conducto de la de raíz. Si también se
ha fracturado el hueso que rodea al diente, se debe entablillar el diente
de 6 a 10 semanas.
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| Fractura de la mandíbula |
Fractura del maxilar
Un maxilar fracturado causa dolor y, por lo general,
altera la forma en que los dientes encajan entre sí. A menudo,
no se puede abrir mucho la boca o ésta se desplaza hacia un lado
cuando se abre o cierra. La mayoría de las fracturas maxilares
se producen en el maxilar inferior (mandíbula). Las fracturas
de la mandíbula superior (maxilar) pueden causar visión
doble (porque los músculos del ojo se insertan cerca del maxilar),
insensibilidad de la piel bajo el ojo (a causa de lesiones de los nervios)
o una irregularidad en el hueso de la mejilla que se puede percibir
pasando el dedo a lo largo de ésta.
Cualquier traumatismo con suficiente fuerza como
para fracturar la mandíbula, puede también lesionar la
columna vertebral cervical. Por ello, antes de tratar un maxilar fracturado,
se hacen radiografías del cuello para descartar una lesión
de las vértebras. Un golpe con suficiente potencia para fracturar
la mandíbula, puede también causar una conmoción
o una hemorragia craneal. En caso de posible fractura maxilar, se debe
mantener en su lugar la mandíbula con los dientes juntos e inmóviles,
pudiéndose sostener la mandíbula con una mano o preferentemente
con una venda envuelta varias veces por debajo de ésta y por
encima de la cabeza. Quienquiera que haga el vendaje debe proceder con
cuidado, evitando cortar la respiración del afectado. Es necesaria
la asistencia médica lo antes posible porque las fracturas pueden
causar una hemorragia interna y obstruir las vías respiratorias.
Una vez en el hospital es posible fijar las partes
de la mandíbula entre sí, dejando las fijaciones durante
6 semanas para permitir que sane el hueso. Durante este tiempo, el paciente
puede alimentarse sólo con líquidos succionados con una
pajita. Muchas fracturas maxilares pueden repararse quirúrgicamente
con una placa (una pieza de metal que se atornilla en el hueso a cada
lado de la fractura). Las mandíbulas se inmovilizan durante unos
días, luego se pueden comer alimentos blandos durante varias
semanas. Algunas fracturas de maxilar no se inmovilizan en los niños;
el tratamiento inicial permite movimientos limitados, reanudándose
la actividad normal al cabo de pocas semanas. Los antibióticos
se administran habitualmente en caso de una fractura compuesta, es decir,
una que se extienda a través de un diente o su alvéolo
y se abra hacia un área contaminada como la boca.
Problemas posteriores al tratamiento dental
La hinchazón es habitual después de
ciertos procedimientos odontológicos, en particular las extracciones
y la cirugía periodontal. La hinchazón se puede evitar
aplicando una bolsa de hielo sobre la mejilla o, mejor aún, una
bolsa de plástico con guisantes o cereales congelados, que se
adaptan a los contornos faciales. Durante las 18 primeras horas, siempre
que el paciente esté despierto, el hielo sobre la mejilla debe
mantenerse unos 25 minutos, alternando 5 minutos sin hielo. Si al cabo
de 3 días persiste o aumenta la inflamación o si el dolor
es intenso, podría tratarse de una infección y por tanto
el paciente debe contactar con el odontólogo.
Después de la extracción de un molar
inferior, puede desarrollarse un alvéolo seco (exposición
del hueso en el alvéolo, causando una curación retardada).
Es común que la molestia mejore al cabo de 2 o 3 días
de la extracción para luego empeorar de repente, acompañada
habitualmente de dolor de oídos. Aunque el proceso desaparece
de forma espontánea al cabo de una o varias semanas, el odontólogo
puede aplicar un vendaje anestésico en el alvéolo para
suprimir el dolor. Durante una semana el odontólogo reemplaza
el vendaje diariamente o bien en días alternos.
La hemorragia es habitual después de la cirugía
oral. En general, se puede interrumpir manteniendo una presión
estable sobre el punto de la extracción durante la primera hora,
normalmente haciendo que el paciente muerda una gasa. La hemorragia
bucal puede confundir, ya que una pequeña cantidad de sangre
mezclada con saliva parece peor de lo que es en realidad. Si la hemorragia
persiste, se puede limpiar el área y colocar otro trozo de gasa
o una bolsa de té húmeda, manteniéndola con una
presión estable. Se debe informar al odontólogo si la
hemorragia persiste durante algunas horas. Las personas que tomen un
anticoagulante o aspirina (aunque sea sólo una aspirina cada
pocos días) deben informar al odontólogo de ello, una
semana antes de la intervención quirúrgica, ya que estos
fármacos aumentan la tendencia a la hemorragia. El odontólogo
y el médico pueden ajustar la dosis del fármaco o interrumpir
el tratamiento temporalmente.