SECCION 9 >
TRASTORNOS GASTROINTESTINALES
CAPITULO 100
Pruebas diagnósticas para los trastornos gastrointestinales
En las pruebas diagnósticas del aparato
digestivo se utilizan varias técnicas, a saber: la endoscopia
(mediante un tubo de fibra óptica que ayuda a los médicos
a observar las estructuras internas y a obtener muestras de tejido del
interior del organismo), estudios de radiología, indicadores
radiactivos, ecografías y determinación de sustancias
químicas. Estas diferentes pruebas ayudan tanto en el diagnóstico,
como en la localización y, a veces, en el tratamiento de un problema.
Algunas requieren que el aparato digestivo no contenga heces, otras
precisan un ayuno de 8 a 12 horas y otras no requieren preparación
previa.
Los primeros pasos para diagnosticar un problema
son siempre la historia clínica (médica) y la exploración
física. Sin embargo, los síntomas de las afecciones gastrointestinales
son a menudo imprecisos, razón por la cual los médicos
pueden tener dificultades para determinar con exactitud cuál
es el trastorno. También las alteraciones psicológicas
como la ansiedad y la depresión pueden afectar al aparato digestivo
y contribuir a los síntomas.
Durante la exploración física de una
persona con síntomas de algún problema digestivo, el médico
examina el abdomen, el ano y el recto. Escucha con un fonendoscopio
(ausculta) para evaluar sonidos inusuales, realiza una palpación
buscando masas u órganos agrandados, determina si existen áreas
dolorosas a la presión, examina el ano y el recto. El médico
usa guantes e introduce un dedo en el ano y el recto y obtiene una pequeña
muestra de heces para realizar una prueba de sangre oculta. En las mujeres,
un examen pélvico ayuda a menudo a diferenciar las afecciones
digestivas de las ginecológicas.
El médico recomienda realizar las pruebas
adecuadas, en función de cuál es el problema y dónde
se localiza.
Pruebas esofágicas
A menudo se realizan estudios radiológicos
con bario, en los cuales el paciente debe tragar cierta cantidad de
papilla de bario. Para este estudio (llamado tránsito esofágico),
los especialistas tienden a utilizar la fluoroscopia, una técnica
de aplicación continuada de rayos X que permite observar o filmar
el bario conforme pasa a través del esófago. La fluoroscopia
permite al médico ver las contracciones esofágicas así
como los defectos anatómicos como obstrucciones o úlceras.
A menudo, estas imágenes son grabadas en una película
o en una cinta de vídeo.
Además del bario en forma líquida,
se pueden dar alimentos recubiertos de bario, de tal forma que el médico
puede localizar obstrucciones o ver porciones del esófago que
no se están contrayendo normalmente. La toma de ambas preparaciones
al tiempo puede mostrar anormalidades como membranas esofágicas
(en las cuales el esófago está parcialmente bloqueado
por tejido fibroso), un divertículo de Zenker (una protrusión
del esófago hacia fuera en forma de bolsa), erosiones y ulceraciones,
varices esofágicas (venas esofágicas varicosas) y tumores.
La manometría es una prueba en la cual se
coloca en el esófago un tubo con instrumentos medidores de presión.
Usando este aparato (llamado manómetro), se puede determinar
si las contracciones del esófago son capaces de impulsar la comida
con normalidad.
| Sonda nasogástrica |
Endoscopia |
 |
 |
Durante la manometría se puede realizar una
determinación del pH esofágico (que mide la acidez en
el esófago). Esta prueba se utiliza para determinar si una persona
tiene reflujo de ácido (reflujo del ácido gástrico
hacia el esófago). Se pueden realizar una o más mediciones.
En la prueba de Bernstein (prueba de perfusión
ácida del esófago), se coloca una pequeña cantidad
de ácido en el esófago a través de una sonda nasogástrica.
Esta prueba, que en ocasiones se utiliza para determinar si el dolor
en el pecho es causado por una irritación ácida del esófago,
es un buen método para detectar una inflamación del esófago
(esofagitis).
Intubación
La intubación es un procedimiento que consiste
en pasar una sonda de plástico pequeña y flexible a través
de la nariz o de la boca hasta el interior del estómago o del
intestino delgado.
Este procedimiento se puede utilizar con fines diagnósticos
o terapéuticos. Aunque la intubación puede provocar arcadas
y náuseas en algunas personas, no causa dolor. El tamaño
de la sonda varía en función del objetivo de la intubación.
La intubación nasogástrica (pasar
una sonda a través de la nariz hasta el estómago) puede
utilizarse para obtener una muestra de líquido gástrico.
Los médicos pueden determinar si el estómago contiene
sangre o pueden analizar la acidez de su contenido, la cantidad de enzimas
y otras características. En las víctimas de intoxicaciones,
las muestras de líquido procedentes del estómago pueden
ser analizadas para identificar el tóxico. En algunos casos,
la sonda se deja puesta, de tal forma que se puedan obtener distintas
muestras a lo largo de varias horas.
La intubación nasogástrica puede también
utilizarse como tratamiento de ciertos trastornos. Por ejemplo, puede
instilarse agua fría en el estómago para ayudar a controlar
una hemorragia, pueden sacarse las sustancias tóxicas del estómago
o neutralizarlas con carbón activado, o pueden administrarse
alimentos líquidos a los pacientes que no pueden tragar.
A veces se procede a la intubación nasogástrica
para aspirar de forma continuada el contenido del estómago. La
sonda se conecta a un aspirador, el cual absorbe el gas y los líquidos
del estómago. Esto ayuda a aliviar la presión cuando el
aparato digestivo está bloqueado o no funciona correctamente.
En la intubación nasoentérica se pasa
una sonda más larga a través de la nariz y por el estómago
hasta el intestino delgado. Este procedimiento puede usarse con el fin
de obtener muestras del contenido intestinal, aspirar líquidos
de forma continuada o administrar alimentos. Una sonda con un pequeño
instrumento en su extremo puede utilizarse para realizar una biopsia
(obtención de una muestra de tejido intestinal para su estudio).
En el tejido se puede analizar la actividad de ciertas enzimas, se puede
observar el tejido al microscopio o se pueden llevar a cabo estudios
en otros sentidos. Debido a que el estómago y el intestino delgado
no sienten el dolor, estos procedimientos son indoloros.
Endoscopia
La endoscopia es el examen de las estructuras internas
utilizando un tubo de visión de fibra óptica (endoscopio).
Cuando se pasa a través de la boca un endoscopio,
éste permite examinar el esófago (esofagoscopia), el estómago
(gastroscopia) y el intestino delgado (endoscopia gastrointestinal alta).
Cuando se pasa a través del ano, permite examinar el recto y
la porción inferior del intestino grueso (sigmoidoscopia), o
la totalidad del intestino grueso (colonoscopia).
El diámetro de los endoscopios varía
desde 0,5 a 1,30 centímetros y su longitud, de 30 centímetros
hasta 1,50 metros. Los sistemas de vídeo de fibra óptica
permiten que el endoscopio sea flexible y a la vez se tenga una fuente
de luz y un sistema de visualización. Muchos endoscopios también
están equipados con pequeños instrumentos que permiten
recoger muestras de tejido y con una sonda eléctrica para destruir
tejidos anormales.
Con un endoscopio se puede obtener una buena visión
del interior del aparato digestivo. Pueden verse áreas de irritación,
úlceras, inflamación y tumores. Generalmente, pueden obtenerse
muestras para exámenes. Los endoscopios también pueden
ser útiles para efectuar diversos tratamientos. El médico
puede hacer pasar diferentes tipos de instrumentos a través de
un pequeño conducto que posee el propio endoscopio. La cauterización
eléctrica puede cerrar un vaso sanguíneo y detener una
hemorragia; otros pueden extirpar pequeñas masas; con una aguja
se pueden inyectar fármacos dentro de las varices esofágicas
y detener así su hemorragia.
Antes de ser sometida a una endoscopia a través
de la boca, la persona debe guardar un ayuno previo de varias horas.
Los alimentos que pueda haber en el estómago pueden obstaculizar
la visión o ser vomitados durante la prueba. Por lo general,
antes de una endoscopia rectal y colónica, la persona toma laxantes
y se le prescriben enemas para eliminar todas las heces.
Las complicaciones de la endoscopia son relativamente
raras. Aunque los endoscopios pueden lesionar o incluso perforar el
tracto gastrointestinal, generalmente sólo causan irritación
del revestimiento intestinal y una ligera pérdida de sangre.
Laparoscopia
La laparoscopia es el examen de la cavidad abdominal
utilizando un endoscopio.
La laparoscopia se realiza habitualmente con el
paciente bajo anestesia general. Después de lavar con un antiséptico
un área adecuada de la piel, se realiza una pequeña incisión,
generalmente en el ombligo. A continuación, se hace pasar un
endoscopio dentro de la cavidad abdominal. El médico puede buscar
tumores u otras anormalidades, examinar prácticamente cualquier
órgano dentro del abdomen, obtener muestras e incluso realizar
cirugía reparadora.
Estudios radiológicos
Para evaluar los trastornos digestivos a menudo
se utilizan los rayos X. La radiografía abdominal, técnica
estándar de rayos X para el abdomen, no requiere ninguna preparación
por parte del paciente. Los rayos X se utilizan habitualmente para poner
de manifiesto una obstrucción o una parálisis del tracto
gastrointestinal o patrones anormales de distribución del aire
dentro de la cavidad abdominal. La radiología simple estándar
puede también mostrar el agrandamiento de órganos como
el hígado, los riñones y el bazo.
Los estudios con papilla de bario (medio de contraste)
a menudo proporcionan más información. Al ingerir el bario,
éste puede verse de color blanco en las radiografías,
lo cual sirve para delimitar el tracto gastrointestinal, mostrando los
contornos y el revestimiento del esófago, estómago e intestino
delgado. El medio de contraste se puede acumular en zonas anormales
y poner de manifiesto úlceras, tumores, erosiones y varices esofágicas.
Las radiografías pueden realizarse a diferentes intervalos de
tiempo para determinar la localización del bario. También
puede usarse un fluoroscopio para observar cómo se desplaza el
bario a lo largo del tubo digestivo. Este proceso puede ser filmado
para una revisión posterior. Por medio de la observación
del tránsito del bario a través del tubo digestivo, los
médicos pueden ver cómo funcionan el esófago y
el estómago, determinar si sus contracciones son normales y establecer
si los alimentos quedan bloqueados en el sistema digestivo.
Este medio de contraste también puede ser
administrado en forma de enema para dibujar la parte baja del intestino
grueso. De esta forma, los rayos X pueden poner de manifiesto pólipos,
tumores u otras anormalidades de tipo estructural. Estas pruebas pueden
causar dolor en forma de retortijones, provocando incomodidad ligera
o moderada.
El bario que se ingiere por la boca o se administra
en forma de enema es finalmente excretado con las heces, con lo cual
éstas adoptan una coloración blanca calcárea. El
bario debe ser eliminado rápidamente tras la exploración,
porque puede causar un estreñimiento importante. Un laxante ligero
puede acelerar dicha eliminación.
Paracentesis
La paracentesis es la inserción de una aguja
en la cavidad abdominal para la extracción de líquido.
| Paracentesis |
Ecografía abdominal |
 |
 |
Normalmente, la cavidad abdominal, por fuera de lo
que corresponde al tracto gastrointestinal, contiene solamente una pequeña
cantidad de líquido. Sin embargo, en ciertas circunstancias éste
se puede acumular, como sucede cuando se produce una perforación
del estómago o del intestino, una enfermedad hepática,
un cáncer o bien la rotura del bazo. El médico puede practicar
una paracentesis con el fin de obtener una muestra de líquido
para su análisis o para extraer un exceso del mismo (paracentesis
evacuadora).
Antes de la paracentesis se realiza una exploración
física, a veces acompañada de una ecografía abdominal,
con el fin de confirmar la presencia de un exceso de líquido
dentro de la cavidad abdominal. Después se lava un área
de la piel con una solución antiséptica, generalmente
justo por debajo del ombligo, y se aplica una pequeña cantidad
de anestésico. A continuación, a través de la piel
y los músculos de la pared abdominal se introduce una aguja unida
a una jeringa hasta alcanzar el área donde se ha acumulado el
líquido. Puede recogerse una pequeña muestra para analizarla
en el laboratorio, o bien se retiran varios litros para aliviar la distensión.
Ecografía abdominal
La ecografía abdominal es una exploración
que utiliza ultrasonidos para producir imágenes de los órganos
internos. Con ella se pueden observar el tamaño y la forma de
muchos órganos, como el hígado y el páncreas, y
también pueden detectarse áreas anormales en su interior.
La ecografía puede también evidenciar la presencia de
líquido. Sin embargo, no es un buen método para examinar
el revestimiento del tracto gastrointestinal, por lo tanto no es el
método elegido para visualizar tumores ni la causa de hemorragias
del estómago, del intestino delgado o del intestino grueso.
Una ecografía es una prueba indolora y sin
riesgo. Con una pequeña sonda que contacta con la pared abdominal,
el examinador (un médico o un técnico) dirige las ondas
de sonido hacia diversas partes del abdomen con movimientos suaves.
Las imágenes obtenidas se reflejan en una pantalla y se graban
en una película de vídeo.
Pruebas para detectar sangre oculta
La hemorragia por el aparato digestivo puede ser
causada por algo tan insignificante como una pequeña irritación
o por algo tan grave como un cáncer. Cuando es abundante, la
persona puede vomitar sangre o eliminarla por las heces que salen manchadas
de un color rojo brillante o bien de color negro alquitranado (melena).
Por métodos químicos se pueden detectar cantidades de
sangre tan pequeñas que no son perceptibles a simple vista o
que no llegan a cambiar el aspecto de las heces; la detección
de esas pequeñas cantidades puede constituir una señal
precoz de la presencia de úlceras, cánceres y otras anormalidades.
Durante el examen del recto con el dedo (tacto rectal),
el médico obtiene una pequeña cantidad de heces. Esta
muestra se coloca sobre un trozo de papel de filtro impregnado con una
sustancia química. Para detectar la presencia de sangre se añade
otra sustancia química que cambiará el color de la muestra
si la prueba es positiva. Por otro lado, el instrumental que contiene
los papeles de filtro impregnados con la sustancia química también
puede utilizarse en casa. En tal caso, se pueden estudiar muestras de
heces de aproximadamente tres deposiciones diferentes, una vez que la
persona las haya depositado en el papel de filtro y colocado en unos
contenedores especiales que se envían al médico para su
análisis. Si se detecta la presencia de sangre, serán
necesarias nuevas exploraciones para determinar el origen.