SECCION 10 >
TRASTORNOS DEL HIGADO Y DE LA VESICULA BILIAR
CAPITULO 114
Biología del hígado y de la vesícula
biliar
El hígado y la vesícula biliar
están situados en la parte anterior derecha del abdomen y están
conectados entre sí por conductos denominados vías biliares.
A pesar de esta conexión y del hecho de que ambos desempeñan
algunas funciones comunes, son en realidad órganos muy diferentes.
El hígado, que tiene forma de cuña, es la fábrica
de elementos químicos del organismo. Se trata de un órgano
complejo que desempeña muchas funciones vitales, desde regular
la cantidad de dichos elementos, hasta producir sustancias que intervienen
en la coagulación de la sangre durante una hemorragia. Por otra
parte, la vesícula biliar es una pequeña bolsa en forma
de pera en donde se almacena la bilis (una secreción hepática
que facilita la digestión de los alimentos).
El hígado
El hígado es la víscera más
voluminosa y, en algunos aspectos, el órgano más complejo
del cuerpo humano. Una de sus principales funciones es descomponer las
sustancias tóxicas absorbidas por el intestino o producidas en
cualquier parte del organismo que elimina, como subproductos inocuos,
por la bilis o la sangre. Los subproductos vertidos en la bilis pasan
al intestino y son expulsados del cuerpo en las deposiciones. Los riñones
filtran los subproductos vertidos en la sangre que serán expulsados
en la orina.
| Hígado y vesícula biliar |
 |
El hígado produce casi la mitad del colesterol
del organismo; el resto proviene de los alimentos. Un 80 por ciento
del colesterol producido por el hígado se utiliza para la formación
de la bilis. El colesterol es una parte esencial de todas las membranas
celulares y es necesario para la producción de ciertas hormonas,
como los estrógenos, la testosterona y la adrenalina.
Además, el hígado transforma las sustancias
que contienen los alimentos digeridos en proteínas, grasas e
hidratos de carbono.
El azúcar se almacena en forma de glucógeno,
que se descompone y pasa a la sangre en forma de glucosa si el organismo
lo necesita, por ejemplo, cuando disminuye el valor normal de glucosa
en la sangre.
Otra de las funciones del hígado es la de
fabricar (sintetizar) varios compuestos importantes, especialmente las
proteínas, que el organismo utiliza para realizar diferentes
funciones. Entre estos compuestos figuran también sustancias
utilizadas en el proceso de coagulación de la sangre, que se
denominan factores de coagulación.
El hígado recibe sangre tanto del intestino
como del corazón. Pequeños capilares de la pared intestinal
desembocan en la vena porta, la cual penetra en el hígado. Luego,
la sangre circula a través de una red de pequeños canales
internos, en el interior del hígado, donde se procesan los nutrientes
digeridos y cualquier sustancia nociva. La arteria hepática lleva
la sangre desde el corazón al hígado y aporta el oxígeno,
el colesterol y otras sustancias que esta víscera procesa. Finalmente,
la sangre procedente del intestino y la que proviene del corazón
se mezclan y circulan nuevamente de vuelta al corazón a través
de la vena hepática.
Las disfunciones del hígado se dividen en
dos grupos: las causadas por la disfunción de las propias células
hepáticas (como la cirrosis o la hepatitis) y las causadas por
una obstrucción del flujo de bilis secretado por el hígado
a través de las vías biliares (como los cálculos
biliares o el cáncer).
Vesícula biliar y vías biliares
La vesícula biliar es una pequeña
bolsa de tejido muscular en la que se almacena la bilis, una secreción
digestiva viscosa verde-amarillenta, producida por el hígado.
La bilis sale del hígado a través de los conductos hepáticos,
derecho e izquierdo, que se unen para formar el conducto hepático
común. Luego, este conducto se une a otro, que viene de la vesícula
biliar, denominado conducto cístico, para formar el conducto
biliar común. Éste se une al intestino en el esfínter
de Oddi, unos centímetros por debajo del estómago.
Casi la mitad de la bilis secretada entre las comidas
llega hasta la vesícula biliar a través del conducto cístico;
el resto pasa directamente al intestino delgado. Cuando una persona
come, la vesícula biliar se contrae y vierte en el intestino
la bilis almacenada de manera que se facilite la digestión de
las grasas y de ciertas vitaminas.
La bilis está compuesta de sales biliares,
electrólitos y pigmentos biliares tales como la bilirrubina,
el colesterol y otras grasas (lípidos); permite la eliminación
de ciertos productos de desecho, en particular los pigmentos producidos
por la destrucción de los glóbulos rojos y el exceso de
colesterol, y contribuye a la digestión y a la absorción
de las grasas. Las sales biliares aumentan la solubilidad del colesterol,
de las grasas y de las vitaminas liposolubles para facilitar su absorción
por el intestino.
La hemoglobina producida en la destrucción
de los glóbulos rojos se convierte en bilirrubina (el principal
pigmento de la bilis) y pasa a ésta como un producto de desecho.
En la bilis se secretan también algunas proteínas
que tienen un importante papel en la función biliar. Los cálculos
biliares pueden obstruir la salida de la bilis desde la vesícula
biliar, causando dolor (cólico biliar) o la inflamación
de la vesícula biliar (colecistitis). Estos cálculos también
pueden pasar de la vesícula al conducto biliar, y causar ictericia
bloqueando el flujo normal de bilis hacia el intestino. Los tumores
y otras causas menos frecuentes pueden igualmente obstruir el flujo
normal de la bilis.