SECCION 12 >
TRASTORNOS DE LA NUTRICION Y DEL METABOLISMO
CAPITULO 142
Amiloidosis
La amiloidosis es una enfermedad en la que
la amiloide, una proteína rara que normalmente no está
presente en el cuerpo, se acumula en varios tejidos.
Existen muchas formas de amiloidosis. En la amiloidosis
primaria, la causa es desconocida. Sin embargo, la enfermedad se asocia
con alteraciones de las células plasmáticas, como el mieloma
múltiple. La amiloidosis secundaria se llama así porque
es secundaria a otra enfermedad como la tuberculosis, las infecciones
del hueso, la artritis reumatoide, la fiebre mediterránea familiar
o la ileítis granulomatosa. Una tercera forma, la amiloidosis
hereditaria, afecta los nervios y ciertos órganos; ha sido detectada
en personas provenientes de Portugal, Suecia, Japón y muchos
otros países.
Otra forma de amiloidosis está asociada con
el envejecimiento normal y afecta especialmente al corazón. No
se conoce cuál es la causa que provoca la formación excesiva
de amiloide. Sin embargo, la amiloidosis puede ser una respuesta a varias
enfermedades que causan una infección persistente o una inflamación.
Otra forma de amiloidosis está asociada con la enfermedad de
Alzheimer.
Síntomas
La acumulación de grandes cantidades de amiloide
puede alterar el funcionamiento normal de muchos órganos. Los
síntomas de amiloidosis dependen del lugar donde se forma la
amiloide. Muchas personas tienen pocos síntomas, mientras otras
desarrollan una enfermedad grave y mortal.
En la amiloidosis primaria, los lugares típicos
de acumulación de amiloide son el corazón, los pulmones,
la piel, la lengua, la glándula tiroides, los intestinos, el
hígado, el riñón y los vasos sanguíneos.
Esta acumulación puede conducir a insuficiencia cardíaca,
latidos cardíacos irregulares, dificultad en la respiración,
lengua engrosada, glándula tiroides hipoactiva, escasa absorción
de los alimentos, insuficiencia hepática, insuficiencia renal
y facilidad para producción de hematomas o de sangramientos anormales
debido a sus efectos en la coagulación. Se puede producir una
alteración del funcionamiento nervioso, lo que provoca debilidad
y trastorno de la sensibilidad. Se puede desarrollar el síndrome
del túnel carpiano. Cuando la amiloide afecta el corazón,
se puede producir la muerte como resultado de una grave insuficiencia
cardíaca o de una arritmia.
Amiloidosis primaria
Órganos afectados
|
Amiloidosis secundaria
Órganos afectados
|
  |
En la amiloidosis secundaria, la amiloide tiende
a formarse en el bazo, el hígado, los riñones, las glándulas
suprarrenales y los ganglios linfáticos. El bazo y el hígado
tienden a dilatarse y tener una consistencia aumentada y gomosa. Se
pueden afectar otros órganos y los vasos sanguíneos, aunque
raramente se ve comprometido el corazón.
Diagnóstico
La amiloidosis es a veces difícil de reconocer
porque produce problemas diferentes. Sin embargo, los médicos
pueden sospechar amiloidosis cuando fallan varios órganos o cuando
una persona sangra fácilmente sin razón aparente. Se sospecha
la forma hereditaria cuando se descubre en una familia un trastorno
de los nervios periféricos de transmisión hereditaria.
Generalmente se logra un diagnóstico mediante el análisis
de una pequeña cantidad de grasa abdominal obtenida a través
de una aguja que se inserta cerca del ombligo. Como alternativa, se
puede tomar una muestra de tejido para realizar una biopsia de la piel,
del recto, de las encías, del riñón o del hígado.
La amiloide se evidencia al microscopio con el uso de colorantes especiales.
Tratamiento
La amiloidosis no siempre requiere tratamiento.
Cuando está causada por otra enfermedad, el tratamiento de ésta
por lo general retarda o hace remitir la amiloidosis. Sin embargo, la
amiloidosis causada por mieloma múltiple tiene un pronóstico
nefasto; la mayor parte de las personas que sufren de ambas enfermedades
mueren en el plazo de uno o dos años. El tratamiento de la amiloidosis
no ha sido muy efectivo. Las personas pueden mejorar tomando prednisona
y melfalán, a veces junto con colquicina. La colquicina sola
puede ayudar a aliviar la amiloidosis desencadenada por la fiebre familiar
mediterránea. Las acumulaciones de amiloide (tumores amiloides)
en una zona específica del cuerpo, en ocasiones se pueden extraer
quirúrgicamente. Una persona cuyos riñones han sido destruidos
por la amiloidosis puede someterse a un trasplante de riñón.
En caso de problemas cardíacos, el paciente puede someterse a
un trasplante de corazón. Sin embargo, los órganos trasplantados
pueden posteriormente ser afectados por la acumulación de amiloide.
En la forma hereditaria, el defecto que produce la amiloide se manifiesta
en el hígado; por consiguiente, en algunas personas el trasplante
hepático ha sido eficaz y se ha interrumpido la progresión
de la enfermedad.