SECCION 13 >
TRASTORNOS HORMONALES
CAPITULO 150
Síndromes de deficiencia poliglandular
Los síndromes de deficiencia poliglandular
son trastornos en los que varias glándulas endocrinas son hipoactivas,
produciendo por ello una cantidad insuficiente de hormonas.
Existe probablemente una predisposición genética
al síndrome de deficiencia poliglandular. Con frecuencia, la
actividad de una glándula endocrina se inhibe por efecto de una
reacción autoinmune que causa inflamación y destruye toda
la glándula o parte de ella.
Sin embargo, la actividad puede también haberse
suprimido debido a una infección, un inadecuado aporte de sangre
a la glándula, o un tumor. Por lo general, cuando se provoca
una lesión en una glándula, otras también se afectan,
haciendo que muchas glándulas disminuyan o interrumpan su funcionamiento
(insuficiencia glandular endocrina múltiple).
Síntomas
Los síntomas dependen de cuáles sean
las glándulas endocrinas deterioradas. Por ejemplo, el hipotiroidismo
se produce cuando una glándula tiroides hipofuncionante secreta
cantidades insuficientes de hormonas tiroideas.
En cambio, la enfermedad de Addison es el resultado
de cantidades insuficientes de hormonas corticosteroides debido a que
las glándulas suprarrenales funcionan deficientemente.
Los síndromes de deficiencia poliglandular
se clasifican en tres tipos, según que los síntomas se
desarrollen en los niños o en los adultos y según cuáles
sean las glándulas endocrinas afectadas.
El síndrome de deficiencia poliglandular
tipo I generalmente se desarrolla en la infancia. El rasgo más
característico es una disminución de la actividad de las
glándulas paratiroideas (hipoparatiroidismo); el segundo es la
hipofunción de las glándulas suprarrenales (enfermedad
de Addison) y las infecciones crónicas por hongos (candidiasis
mucocutánea crónica).
Estas infecciones probablemente son debidas a una
respuesta inmune inadecuada a las levaduras comunes, lo cual impide
combatir la infección. En raras ocasiones, puede haber una producción
baja de insulina por parte del páncreas que causa diabetes. Por
otra parte, es frecuente que aparezcan hepatitis, cálculos biliares,
dificultad en la absorción de los alimentos y calvicie prematura.
El síndrome de deficiencia poliglandular
tipo II se presenta, por lo general, en los adultos en torno a los 30
años. Las glándulas suprarrenales siempre son de baja
actividad y, a menudo, la glándula tiroides también lo
es.
Sin embargo, algunas personas desarrollan una hiperactividad
de la glándula tiroides (hipertiroidismo). La insuficiencia pancreática
puede dar lugar a una falta de insulina y, por esta razón, aparece
diabetes. Ni el hipoparatiroidismo ni las infecciones por hongos forman
parte del síndrome tipo II.
El síndrome de deficiencia poliglandular
tipo III se da en los adultos y puede considerarse como una etapa preliminar
del síndrome tipo II. Las personas que tienen como mínimo
dos de los siguientes síntomas se incluyen en la categoría
del síndrome tipo III.
A saber: un déficit tiroideo, diabetes, anemia
perniciosa, pérdida de la pigmentación de la piel (vitíligo)
y pérdida del cabello (alopecia). Pero si, además, se
produce una insuficiencia de las glándulas suprarrenales, el
síndrome se transforma en tipo II.
Diagnóstico
Los análisis de sangre se utilizan para medir
la producción hormonal por parte de las glándulas afectadas.
Dado que una glándula endocrina puede ser bastante menos activa
que las otras, es posible que no se advierta el trastorno de las demás
glándulas hasta que se producen los síntomas, derivados
del déficit de éstas. Cuando mediante otras pruebas adicionales
se comprueba una insuficiencia que afecta a varias glándulas,
se confirma el diagnóstico de síndrome de deficiencia
poliglandular.
Tratamiento
Aunque los síndromes de deficiencia poliglandular
no tienen curación, puede prescribirse una terapia hormonal sustitutiva.
La hormona tiroidea puede administrarse a una persona
con insuficiencia de la glándula tiroides. En caso de insuficiencia
suprarrenal, pueden administrarse corticosteroides, e insulina en el
caso de diabetes. Pero el tratamiento sustitutivo no puede corregir
la infertilidad ni demás problemas causados por la hipofunción
de las glándulas sexuales (gónadas).