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CANCER
CAPITULO 162
Causas y riesgos del cáncer
El cáncer es una célula que ha perdido
sus mecanismos de control normales y que adquiere por ello un crecimiento
descontrolado.
Puede desarrollarse a partir de cualquier tejido
dentro de cualquier órgano. A medida que las células del
cáncer crecen y se multiplican, forman una masa de tejido canceroso
que invade los tejidos adyacentes y puede propagarse por el cuerpo (metástasis).
Cómo se desarrolla el cáncer
Las células del cáncer se desarrollan
a partir de células normales en un complejo proceso denominado
transformación. El primer paso en el proceso es la iniciación,
en el cual un cambio en el material genético de la célula
la prepara para transformarse en cancerosa. Dicho cambio es causado
por un agente llamado carcinógeno (puede ser un producto químico,
un virus, la radiación o la luz solar). Sin embargo, no todas
las células son igualmente susceptibles a los agentes carcinógenos.
Una alteración genética en la célula u otro agente,
conocido como promotor, incluso una irritación física
crónica, pueden aumentar la posibilidad de las células
para convertirse en cancerosas.
El
paso siguiente es la promoción; en este paso una célula
que ha iniciado su cambio se transforma en cancerosa. La promoción
no tiene efecto sobre las células que no han sido sometidas al
proceso de iniciación. De esta forma, varios factores, a menudo
la combinación de una célula susceptible y de un carcinógeno,
son necesarios para causar el cáncer.
Volviendo al proceso por el cual una célula
normal se transforma en una célula cancerosa se ha visto que,
al final, el ADN también sufre unos cambios. Estos cambios en
el material genético de las células son, a menudo, difíciles
de detectar, pero algunas veces un cambio en el tamaño o forma
de un cromosoma determinado indica un cierto tipo de cáncer.
Por ejemplo, un cromosoma anormal denominado Filadelfia
se encuentra en cerca del 80 por ciento de los pacientes de leucemia
mieloide crónica. Otros cambios genéticos han sido también
identificados en tumores cerebrales y en cánceres de colon, mama,
pulmón y hueso.
Para el desarrollo de algunos tipos de cáncer,
puede que sean necesarios varios cambios cromosómicos. Estudios
de familias con poliposis en el colon (un trastorno intestinal hereditario
en el cual los pólipos se desarrollan y se transforman en cancerosos)
han explicado de esta forma cómo se desarrolla el cáncer
de colon: el revestimiento normal del colon comienza a crecer más
activamente (hiperprolifera) porque las células no tienen un
gen supresor en el cromosoma 5 que normalmente controla el crecimiento
del revestimiento del intestino.
Una leve alteración en el ADN entonces produce
cambios que conducen a la formación de un adenoma (un tumor benigno).
Otro gen (el oncogén RAS) hace que el adenoma crezca más
activamente.
La consecuente pérdida de un gen supresor
en el cromosoma 18, a la larga, estimula el adenoma y, finalmente, la
pérdida de un gen en el cromosoma 17 convierte el adenoma benigno
en cáncer.
Otros cambios adicionales pueden hacer que el cáncer
forme metástasis (se propague). Cuando una célula se ha
convertido ya en cancerosa, el sistema inmunitario puede, a menudo,
destruirla antes de que se reproduzca y se establezca como un cáncer.
El cáncer es más propenso a desarrollarse
cuando el sistema inmunitario no funciona normalmente, como en las personas
con SIDA, en quienes toman fármacos que frenan la respuesta inmunológica
y en quienes padecen ciertas enfermedades autoinmunes. Sin embargo,
el sistema inmunitario no es infalible, porque el cáncer puede
escapar a la vigilancia protectora del sistema inmunitario aun cuando
éste funcione normalmente.
Factores de riesgo
Una multitud de factores, genéticos y ambientales,
incrementan el riesgo de desarrollar un cáncer.
La historia familiar es un factor importante. Algunas
familias tienen un riesgo mucho más alto de desarrollar ciertos
tipos de cánceres que otras. Por ejemplo, el riesgo de desarrollar
el cáncer de mama en la mujer aumenta de 1,5 a 3 veces si la
madre o la hermana tuvieron ese tipo de cáncer. Algunos cánceres
de mama están ligados a una mutación genética específica
más frecuente en algunos grupos étnicos y en algunas familias.
Las mujeres con esta mutación genética
tienen entre un 80 y un 90 por ciento de probabilidades de desarrollar
cáncer de mama y un 40 a 50 por ciento de desarrollar cáncer
de ovario. Los investigadores han encontrado que el uno por ciento de
las mujeres judías asquenazíes poseen esta mutación
genética. Muchos otros cánceres, incluyendo algunos tipos
de cáncer de piel y de colon, tienden a afectar también
a familias enteras. Las personas con anomalías cromosómicas
tienen un riesgo acrecentado de padecer cáncer.
Por ejemplo, aquéllos con el síndrome
de Down, que tienen tres cromosomas en lugar de los dos usuales en el
par 21, tienen de 12 a 20 veces más riesgo de desarrollar leucemia
aguda.
Los factores ambientales pueden también incrementar
el riesgo de contraer cáncer. Uno de los más importantes
es el tabaco, ya que incrementa de forma sustancial el riesgo de desarrollar
cánceres de pulmón, boca, laringe y vejiga.
Otro es la exposición prolongada a la radiación
ultravioleta, sobre todo la que proviene del sol y que causa cáncer
de piel. Las radiaciones ionizantes, que son particularmente carcinógenas,
son utilizadas en las radiografías, se producen en los reactores
nucleares y en las explosiones de bombas atómicas, y alcanzan
la Tierra desde el espacio.
Por ejemplo, los supervivientes de las bombas atómicas
arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki durante la II Guerra Mundial tienen
un mayor riesgo de desarrollar leucemia. La exposición de los
mineros al uranio se ha vinculado al desarrollo del cáncer de
pulmón 15 o 20 años más tarde. El riesgo se incrementa
mucho más si además los mineros fuman. La exposición
a las radiaciones ionizantes durante un tiempo prolongado predispone
a desarrollar un cáncer en las células de la sangre, como
la leucemia aguda.
La dieta es otro importante factor de riesgo de
cáncer, particularmente del que afecta al sistema gastrointestinal.
Una dieta con alto contenido en fibras reduce la probabilidad de desarrollar
cáncer de colon. Una dieta con alto contenido en alimentos ahumados
y picantes incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer de
estómago. Las evidencias actuales sugieren que con una dieta
en la cual menos del 30 por ciento de las calorías proviene de
las grasas, se reduce el riesgo de cáncer de colon, de mama y
posiblemente también de próstata. Los grandes bebedores
de alcohol tienen un riesgo muy alto de desarrollar cáncer de
esófago.
Se sabe con certeza que muchos productos químicos
producen cáncer y se presume lo mismo de muchos otros. La exposición
a ciertas sustancias químicas habitualmente utilizadas puede
incrementar fuertemente, a menudo años más tarde, la posibilidad
de desarrollar un cáncer. Por ejemplo, la exposición al
asbesto puede causar cáncer de pulmón y mesotelioma (cáncer
de la pleura). El cáncer es aún más frecuente en
los fumadores que han sido expuestos al asbesto.
El riesgo de cáncer también varía
de acuerdo con el lugar donde se vive. El riesgo de cáncer de
colon y mama es bajo en Japón, pero crece en los japoneses que
han emigrado a los Estados Unidos y llega hasta a igualar al del resto
de la población americana. Los japoneses tienen porcentajes muy
elevados de cáncer de estómago. Sin embargo, la incidencia
es más baja en los japoneses nacidos en los Estados Unidos. Esta
variación geográfica en el riesgo del cáncer depende
probablemente de muchos factores: una combinación de genética,
dieta y medio ambiente.
Se conocen varios virus que provocan cáncer
en los seres humanos y se sospecha de varios otros. Por ejemplo, el
papilomavirus que causa verrugas genitales es probablemente una causa
del cáncer cervical en las mujeres; el citomegalovirus causa
el sarcoma de Kaposi, el virus de la hepatitis B puede causar cáncer
de hígado, aunque no ha sido aún determinado si es un
carcinógeno o un promotor. En África, el virus Epstein-Barr
causa el linfoma de Burkitt, y en China causa cánceres de nariz
y faringe. Obviamente, se necesita algún factor adicional, ya
sea ambiental o genético, para que este virus provoque cáncer.
Algunos retrovirus humanos, como el virus de la inmunodeficiencia humana,
causa linfomas y otros cánceres de la sangre.
Algunos parásitos pueden causar cáncer;
es el caso del Esquistosoma (Bilharzia), que puede causar cáncer
de vejiga por la irritación crónica de la misma. Sin embargo,
otras causas de irritación crónica de la vejiga no provocan
cáncer. La infección por Clonorchis, encontrada principalmente
en Extremo Oriente, puede conducir al cáncer de páncreas
y de los conductos biliares.
Epidemiología del cáncer
El riesgo de cáncer ha cambiado con el paso
del tiempo. Algunos cánceres que eran corrientes se han convertido
en raros. Por ejemplo, hace 60 años en algunos países
el cáncer de estómago era cuatro veces más frecuente
de lo que es hoy, probablemente porque la gente hoy consume muchos menos
alimentos ahumados, picantes y caducos. Otro ejemplo es el cáncer
de pulmón, que ha aumentado muchísimo (unas 20 veces),
especialmente en las mujeres. Se tiene la casi seguridad de que estos
cambios son el resultado de un mayor consumo de cigarrillos. El tabaco
ha provocado también un aumento en los cánceres de boca.
La edad es un factor importante en el desarrollo
del cáncer. Algunos tipos de cáncer, como el tumor de
Wilms, la leucemia linfática aguda y el linfoma de Burkitt afectan
casi exclusivamente a la gente joven. La razón por la cual estos
cánceres aparecen en los jóvenes no se conoce bien, pero
la predisposición genética es uno de los factores. Sin
embargo, la mayoría de los cánceres son más comunes
en la gente mayor. Muchos de ellos, como los de próstata, estómago
y colon, tienen más probabilidad de aparecer después de
los 60 años. En los países desarrollados, más del
60 por ciento de los cánceres se presenta en personas de más
de 65 años. El riesgo de desarrollar cáncer se duplica
cada 5 años después de los 25 años de edad. El
aumento del porcentaje de cáncer en la población es probablemente
debido a la combinación de una creciente y prolongada exposición
a carcinógenos, asociado a un sistema inmunológico debilitado,
y todo ello relacionado con una vida más larga.