MSD Alt

SECCION 15 > CANCER
 
CAPITULO 165

Complicaciones del cáncer

Los cánceres y sus tumores satélites (metástasis) pueden invadir y, de ese modo, alterar la función de un órgano o ejercer presión en los tejidos que lo rodean; ambos pueden provocar una amplia variedad de síntomas y de problemas médicos. En las personas con cáncer metastásico, el dolor puede ser causado por el crecimiento del cáncer dentro del hueso (que no se expande), o bien debido a la presión sobre los nervios o sobre otros tejidos.

Muchos tipos de cáncer producen ciertas sustancias como hormonas, citocinas y proteínas que pueden afectar a la función de otros tejidos y órganos, originando muchos síntomas denominados síndromes paraneoplásicos. Algunas veces los problemas causados por el cáncer son tan graves que deben ser tratados de forma urgente.

Síndromes paraneoplásicos

Los síndromes paraneoplásicos son un conjunto de síntomas causados no por el tumor en sí, sino por los productos derivados del cáncer.

Algunas de las sustancias que un tumor puede producir son hormonas, citocinas y varias proteínas. Estos productos afectan a los órganos o tejidos por sus efectos químicos; de ahí el término paraneoplásico.

El modo exacto en que los cánceres afectan a sitios distantes no se conoce completamente. Algunos cánceres liberan unas sustancias en la sangre, causando una reacción autoinmune que daña los tejidos lejanos. Otros cánceres segregan sustancias que interfieren directamente en la función de diferentes órganos o que destruyen directamente los tejidos.

Pueden aparecer síntomas como la disminución del azúcar en la sangre, diarrea y aumento de la presión arterial (hipertensión). A menudo los síndromes paraneoplásicos afectan al sistema nervioso.

Aunque algunos de los síntomas pueden ser tratados directamente, la terapia de un síndrome paraneoplásico ordinariamente requiere controlar el cáncer subyacente.

Urgencias producidas por el cáncer

Las urgencias relacionadas con el cáncer comprenden el taponamiento cardíaco, el derrame pleural, el síndrome de la vena cava superior, la compresión de la médula espinal y el síndrome hipercalcémico.

El taponamiento cardíaco es la acumulación de líquido en una especie de bolsa que rodea el corazón (saco pericárdico o pericardio), que ejerce presión sobre el mismo e interfiere en su capacidad para bombear la sangre. El líquido puede acumularse cuando un cáncer invade el pericardio y lo irrita. Los cánceres que más frecuentemente invaden el pericardio son el de pulmón, el de mama y el linfoma.

El taponamiento cardíaco ocurre repentinamente cuando hay tanto líquido acumulado que el corazón no puede latir normalmente. Antes del comienzo del taponamiento, la persona generalmente siente un dolor vago o una presión en el pecho que empeora al acostarse y mejora al sentarse. Una vez que el taponamiento se desarrolla, la persona tiene grandes dificultades para respirar y las venas del cuello se dilatan durante la inspiración.

Se diagnostica el taponamiento cardíaco con radiografías de tórax, electrocardiogramas y ecocardiogramas. Para aliviar la presión, el médico inserta una aguja en el saco pericárdico y extrae el líquido con una jeringa (pericardiocentesis). Se examina una muestra del líquido al microscopio para determinar si contiene células cancerosas. Posteriormente, se realiza una incisión en el pericardio (ventana pericárdica) o se saca un fragmento del mismo para evitar que se repita el taponamiento. Los tratamientos adicionales dependen del tipo de cáncer.

El derrame pleural (líquido en la estructura con forma de bolsa que rodea los pulmones, o saco pleural) puede causar dificultad respiratoria. El líquido se puede acumular en el saco pleural por muchas razones, una de las cuales es el cáncer. El médico drena el líquido insertando una jeringa entre las costillas, hasta el saco pleural. Si el líquido comienza a acumularse otra vez rápidamente después de este procedimiento, se inserta un tubo de drenaje a través de las paredes del tórax y se deja en el saco pleural hasta que las condiciones de la persona mejoren. Dentro del saco pleural se pueden instilar productos químicos especiales para producir una irritación en sus paredes e inducir a que se adhieran. Esto elimina el espacio donde se puede acumular el líquido y reduce la probabilidad de una recurrencia.

El síndrome de la vena cava superior ocurre cuando el cáncer bloquea de modo parcial o completo las venas (vena cava superior) que llevan la sangre desde la parte superior del cuerpo hasta el corazón. Este bloqueo produce la dilatación de las venas de la parte superior del tórax y cuello, provocando la hinchazón de la cara, el cuello y la parte superior del pecho.

El síndrome de compresión de la médula espinal se produce cuando el cáncer comprime ésta o sus nervios, provocando dolor y pérdida de funcionamiento. Cuanto más prolongado es el déficit neurológico, menos probabilidades tiene el paciente de recuperar las funciones nerviosas normales.

En general, lo mejor es comenzar el tratamiento entre las 12 y las 24 horas después de la aparición de los síntomas. Se administran corticosteroides, como la prednisona, por vía intravenosa (para reducir la inflamación), y radioterapia. A veces, cuando no se conoce la causa de la compresión de la médula espinal, la cirugía puede ayudar a precisar el diagnóstico y a tratar el problema, permitiendo al cirujano descomprimir la médula espinal.

El síndrome hipercalcémico ocurre cuando el cáncer produce una hormona que aumenta la concentración de calcio en la sangre o directamente invade los huesos. La persona presenta un estado de confusión que puede evolucionar a coma y causar la muerte. Varios fármacos pueden reducir rápidamente la cantidad de calcio en la sangre.


Copyright ©2005 Merck Sharp & Dohme de España, S.A.
Madrid, España. Todos los derechos reservados.