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ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 191
Medicación tópica para la piel
Prácticamente todos los medicamentos
para la piel son tópicos o sistémicos. Los medicamentos
tópicos son aplicados directamente en el área afectada
de la piel. Los medicamentos sistémicos se ingieren por vía
oral o se inyectan y se distribuyen por todo el cuerpo. En raras ocasiones,
cuando se necesita una elevada concentración de un medicamento
en la zona afectada, el médico puede inyectar un fármaco
justo debajo de la piel; este procedimiento recibe el nombre de inyección
intradérmica.
Algunos medicamentos para la piel requieren una
prescripción médica; otros pueden ser adquiridos sin receta.
Aunque en general sean considerados más seguros que los que requieren
receta, los medicamentos de venta libre deben ser utilizados con precaución.
Aplicar el medicamento equivocado puede empeorar una enfermedad de piel
u ocultar síntomas, haciendo el diagnóstico más
difícil para el médico.
Preparaciones tópicas
Los principios activos (medicaciones) de una preparación
tópica se mezclan con (se suspenden en) un vehículo (un
transportador inerte de la medicación). En consecuencia, entre
las preparaciones tópicas, la formulación y la consistencia
varían mucho. Es el vehículo que determina la consistencia
del producto y hace que los compuestos activos permanezcan en la superficie
o penetren en la piel (si la preparación es espesa y oleosa o
ligera y acuosa). Dependiendo del vehículo utilizado, la preparación
será un ungüento, una crema, una loción, una solución,
un polvo o un gel.
Los ungüentos, que contienen una gran cantidad
de aceite y muy poca agua, presentan un aspecto grasiento y son difíciles
de lavar. Los ungüentos son más apropiados cuando la piel
necesita lubricación o humedad. Si bien su uso resulta más
engorroso que las preparaciones de cremas con base acuosa, los ungüentos
son más eficaces para el aporte de ingredientes activos a la
piel.
Las cremas, que son las preparaciones más
frecuentemente utilizadas, son emulsiones de aceite en agua. Son fáciles
de aplicar y dan la sensación de desaparecer al frotarlas sobre
la piel.
Las lociones son similares a las cremas pero contienen
más agua. En realidad son suspensiones de material en polvo finamente
disperso en una base de agua o de aceite y agua. Las lociones son de
fácil aplicación y resultan particularmente beneficiosas
para enfriar o secar la `piel.
Las soluciones son líquidos en los que se
disuelve un fármaco. Las soluciones tienden a secar la piel en
lugar de humedecerla. Los líquidos más frecuentemente
usados son alcohol, propilenglicol, polietilenglicol y agua corriente.
Los polvos son formas secas de sustancias que se
utilizan para proteger zonas en las que una región de piel roza
contra otra (por ejemplo, en las nalgas, entre los dedos de los pies,
en las axilas o la ingle, o bien bajo las mamas). Los polvos secan la
piel macerada (ablandada y dañada por la humedad) y reducen la
fricción absorbiendo la humedad. Los polvos se pueden incorporar
a las cremas protectoras, a las lociones y a los ungüentos.
Los geles son sustancias con base acuosa espesadas
sin aceite o grasa. La piel no absorbe los geles tan bien como las preparaciones
que contienen aceite o grasa.
Tipos de medicamentos tópicos
Los medicamentos tópicos pueden dividirse
en siete categorías a menudo superpuestas: agentes limpiadores,
agentes protectores, agentes antiinfecciosos, agentes humectantes, agentes
absorbentes, agentes que alivian los síntomas y agentes antiinflamatorios.
Agentes limpiadores
Los principales agentes limpiadores son los jabones,
los detergentes y los disolventes. El jabón es el detergente
más popular, pero también se usan mucho los detergentes
sintéticos. Ciertos jabones secan la piel, otros tienen una base
cremosa que no produce sequedad. Algunos jabones líquidos humedecen
la piel, otros la secan.
Como quiera que los champús de tipo infantil
son excelentes agentes limpiadores y por lo general son bien tolerados
por la piel, son útiles para limpiar heridas, cortes y abrasiones.
También las personas con psoriasis, eccema y otras enfermedades
escamosas pueden usar champús de tipo infantil para eliminar
la piel muerta. No obstante, las lesiones que supuran (exudan) deberían
limpiarse sólo con agua porque hasta los jabones y detergentes
más suaves pueden irritar la zona.
A los detergentes se les agregan muchos compuestos
químicos. Por ejemplo, los champús y las lociones anticaspa
pueden contener dipiritiona de zinc, sulfuro de selenio o extractos
de brea que ayudan a tratar la piel que se descama. Los detergentes
también pueden contener pequeñas cantidades de ácido
acético, acetato de aluminio y sulfato de magnesio (como las
sales de Epsom).
Agentes protectores
Muchas clases diferentes de preparaciones ayudan
a proteger la piel. Los aceites y los ungüentos forman una barrera
de base oleaginosa que puede ayudar a proteger la piel descamada o irritada
y retener la humedad. Los polvos pueden proteger las zonas de piel que
rozan contra otras o bien contra una prenda de vestir. Los vendajes
hidrocoloides sintéticos protegen las úlceras por presión
y otras zonas de la piel que estén en carne viva. Los filtros
solares crean una pantalla contra la luz ultravioleta.
Agentes antiinfecciosos
Los virus, las bacterias y los hongos pueden infectar
la piel. Por el momento, el mejor modo de prevenir estas infecciones
es lavar la piel cuidadosamente con agua y jabón. Otros agentes
pueden tener mayor acción desinfectante o tratar infecciones
ya instauradas. La mayoría de los agentes desinfectantes sólo
son utilizados por médicos y enfermeras para esterilizar su piel
y la de sus pacientes antes de una intervención quirúrgica.
Sin embargo, frecuentemente se utilizan ciertos medicamentos para tratar
las infecciones causadas por bacterias y hongos. Por ejemplo, se aplican
antibióticos sobre la piel para los casos de acné e infecciones
cutáneas superficiales. También es muy frecuente aplicar
clotrimazol y miconazol sobre la piel para tratar infecciones fúngicas.
Ambos son de venta libre. Otros agentes antifúngicos como las
cremas con ketoconazol sólo se pueden adquirir con receta médica.
Los medicamentos tales como gammahexacloruro de benceno (lindano) ayudan
a tratar infestaciones como la sarna.
Agentes humectantes
En realidad, los agentes humectantes no proporcionan
humedad a la piel, sino que le permiten conservar su humedad natural.
La mayoría de los humectantes son cremas o lociones que contienen
aceite. Aplicar una fina película de aceite sobre la piel ayuda
a evitar que el agua de la misma se evapore. El mejor momento para aplicar
estos agentes es cuando la piel ya está humidificada, inmediatamente
después de un baño o una ducha, por ejemplo. Algunos humectantes
más fuertes contienen compuestos como urea.
Agentes absorbentes
Una excesiva humedad en la piel puede causar maceración,
un problema que por lo general se produce por fricción entre
dos zonas de piel con retención de humedad, especialmente en
los días húmedos y calurosos. Las áreas más
frecuentemente afectadas son las que se encuentran entre los dedos de
los pies o entre las nalgas, en las axilas o en las ingles y bajo las
mamas. Estas áreas húmedas constituyen también
terrenos fértiles para las infecciones, especialmente las causadas
por hongos y bacterias.
El polvo de talco es el agente absorbente más
utilizado. El talco absorbe la humedad de la superficie de la piel.
La mayoría de las preparaciones de talco sólo varían
en las esencias que contienen y en el envase. El almidón de maíz,
otro buen absorbente, tiene la desventaja de favorecer el crecimiento
de hongos. Por esta razón, el talco suele resultar mejor.
Las soluciones que contienen sales de aluminio son
de elección en pieles dañadas por un exceso de humedad.
Estas soluciones son utilizadas en los hospitales y en las residencias
de ancianos.
Agentes que alivian los síntomas
Las afecciones cutáneas suelen estar acompañadas
de picor (prurito). En ocasiones se aplica un medicamento para aliviar
el picor, mientras se usa otro para tratar la enfermedad en sí.
El prurito y el dolor leve pueden ser controlados con agentes calmantes
como la manzanilla, el eucalipto, el alcanfor, el mentol, el óxido
de zinc, el talco, la glicerina y la calamina. En ocasiones, antihistamínicos
como la difenhidramina se incluyen en las preparaciones tópicas
para aliviar el picor asociado con reacciones alérgicas. Si bien
los antihistamínicos bloquean ciertos tipos de reacciones alérgicas,
probablemente alivian el picor gracias a sus efectos sedativos. Sin
embargo, los antihistamínicos pueden sensibilizar a la persona
y causar una reacción alérgica. Para controlar ciertas
formas de picor, la persona debería usar antihistamínicos
de uso oral en lugar de antihistamínicos tópicos.
Agentes antiinflamatorios
Los corticosteroides (fármacos semejantes
a la cortisona) tópicos u orales pueden ayudar a reducir la inflamación
(tumefacción, picor y rubor). Los corticosteroides son muy eficaces
en los casos de erupciones causadas por reacciones alérgicas
o inflamatorias ante la hiedra venenosa, los metales, los vestidos y
otras sustancias. Dado que disminuyen la resistencia ante las infecciones
bacterianas y fúngicas, por lo general no deberían ser
utilizados sobre zonas o heridas infectadas. Sin embargo, en algunos
casos los corticosteroides se mezclan con agentes antimicóticos
para ayudar a reducir el picor causado por un hongo. Las combinaciones
de corticosteroides y de antibióticos se utilizan en muy raras
ocasiones porque, por lo general, no son más eficaces que los
corticosteroides por sí solos. Además, los antibióticos
(en especial la neomicina) incrementan el riesgo de una reacción
alérgica que pueda complicar el problema.
Los corticosteroides tópicos se comercializan
en forma de lociones, cremas y ungüentos. Las cremas son muy eficaces
si se frotan ligeramente hasta que desaparezcan. En general, los ungüentos
son los más potentes. El tipo y la concentración de corticosteroide
en la preparación determinan su potencia general. La hidrocortisona
puede adquirirse en concentraciones de hasta el 1 por ciento sin prescripción
médica; concentraciones menores o iguales al 0,5 por ciento resultan
menos eficaces. Los preparados corticosteroides más fuertes necesitan
prescripción médica. Los médicos suelen indicar
primero corticosteroides fuertes y luego otros de menor potencia a medida
que la piel se cura. Por lo general, los corticosteroides de uso tópico
se aplican dos o tres veces al día en pequeñas cantidades.
En las zonas en que la piel es muy delgada, como por ejemplo en la cara,
deben ser utilizados en escasas cantidades y sólo durante unos
pocos días.
Cuando se necesita una dosis más alta,
el médico puede inyectar un corticosteroide justo debajo de la
piel. Otra forma de administrar una dosis elevada consiste en aplicar
un vendaje oclusivo no poroso con un corticosteroide tópico para
incrementar la absorción y la eficacia del fármaco. Por
ejemplo, es posible aplicar una película de polietileno (el papel
transparente de uso doméstico, para envolver alimentos) sobre
una crema o ungüento y dejarla toda la noche. Con este método,
las cremas y los ungüentos son menos irritantes que las lociones.
Los vendajes oclusivos incrementan el riesgo de reacciones adversas
a los corticosteroides, por lo que generalmente se reservan para enfermedades
como psoriasis y eccema grave.