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TRASTORNOS DEL OIDO, LA NARIZ Y LA GARGANTA
CAPITULO 210
Pérdida de la audición y sordera
La pérdida de la audición es
un deterioro de esta función; la sordera es una profunda pérdida
auditiva.
La pérdida de la audición puede estar
causada por un problema mecánico en el canal auditivo o en el
oído medio que obstruye la conducción del sonido (pérdida
conductiva de audición) o por una lesión en el oído
interno, en el nervio auditivo, o en las vías del nervio auditivo
en el cerebro (pérdida neurosensorial de la audición).
Las dos clases de pérdida de la audición pueden ser diferenciadas
comparando cómo una persona oye los sonidos conducidos por el
aire y cómo los oye conducidos por los huesos.
La pérdida auditiva neurosensorial recibe
el nombre de sensorial cuando afecta al oído interno, y neural
cuando afecta al nervio auditivo o a las vías del nervio auditivo
localizadas en el cerebro. La pérdida auditiva sensorial puede
ser hereditaria, estar producida por ruidos muy intensos (trauma acústico),
una infección vírica del oído interno, ciertos
fármacos o la enfermedad de Ménière. La pérdida
auditiva neural puede estar causada por tumores cerebrales que también
dañan los nervios cercanos y el tronco cerebral. Otras causas
son infecciones, varios trastornos cerebrales y nerviosos, como un ataque
cerebrovascular, y algunas enfermedades hereditarias como la enfermedad
de Refsum. En la infancia, el nervio auditivo puede resultar dañado
por la parotiditis, la rubéola, la meningitis o una infección
del oído interno. Las vías del nervio auditivo en el cerebro
pueden resultar lesionadas por las enfermedades desmielinizantes (enfermedades
que destruyen la envoltura de los nervios).
Diagnóstico
Las pruebas auditivas con un diapasón pueden
ser efectuadas en la consulta del médico, pero la mejor forma
de probar la audición es en una cámara insonorizada y
con un audiólogo (especialista en la pérdida de audición),
utilizando un dispositivo electrónico que produce sonidos en
tonos y volúmenes específicos. La conducción del
sonido por vía aérea en los adultos se mide colocando
un diapasón que esté vibrando cerca del oído con
el fin de que el sonido tenga que viajar por el aire para llegar al
oído. Una pérdida de audición o un umbral de audición
subnormal (el menor sonido que pueda ser oído) pueden indicar
la presencia de un problema en cualquier parte del aparato auditivo
(el canal auditivo, el oído medio, el oído interno, el
nervio auditivo o los conductos del nervio auditivo en el cerebro).
En los adultos, la audición por conducción
ósea se mide colocando contra la cabeza la base de un diapasón
que esté vibrando. La vibración se extiende por el cráneo,
incluyendo la cóclea ósea del oído interno. La
cóclea contiene células peludas que convierten las vibraciones
en impulsos nerviosos, que se transmiten por el nervio auditivo. Esta
prueba evita el oído externo y el oído medio y evalúa
sólo el oído interno, el nervio auditivo y las vías
del nervio auditivo en el cerebro. Los diapasones con diversos tonos
(frecuencias) se utilizan porque algunas personas pueden oír
sonidos a ciertas frecuencias pero no a otras.
Si la audición por conducción aérea
está reducida pero la audición por conducción ósea
es normal, la pérdida es conductiva. Si la audición por
conducción aérea y ósea está reducida, la
pérdida de audición es neurosensorial. En ciertos casos,
la pérdida de audición es tanto conductiva como neurosensorial.
La audiometría mide la pérdida de
audición de forma precisa con un dispositivo electrónico
(un audiómetro) que produce sonidos a frecuencias específicas
(tonos puros) y volúmenes determinados. El umbral auditivo para
una variedad de tonos está determinado por la reducción
del volumen de cada tono hasta que la persona ya no pueda oírlo.
Cada oído se somete a esta prueba separadamente. Para medir la
audición por conducción aérea se utilizan cascos,
así como un dispositivo vibrante aplicado contra el hueso localizado
detrás del oído (apófisis mastoides) para medir
la audición por conducción ósea. Como los tonos
altos que se presentan ante un oído también pueden llegar
al otro, la prueba de tonos se realiza presentando un sonido diferente,
generalmente un ruido, ante el oído que no está sometido
a la prueba. De esta forma, la persona oye el tono de la prueba sólo
en el oído examinado.
El umbral de audiometría verbal mide en qué
tono tienen que ser pronunciadas las palabras para ser comprendidas.
La persona escucha una serie de palabras de dos sílabas acentuadas
de la misma manera (como clara, cama y casa) presentadas en volúmenes
específicos. El volumen al cual la persona puede repetir correctamente
la mitad de las palabras (umbral de repetición) es el que se
registra.
La discriminación, la capacidad de oír
las diferencias entre palabras que suenan de forma similar, se prueba
presentando pares de palabras monosílabas parecidas. El índice
de discriminación (el porcentaje de palabras repetidas correctamente)
por lo general se encuentra dentro de parámetros normales cuando
la pérdida de audición es conductiva, es menor de lo normal
cuando la pérdida de audición es sensorial y mucho menor
de lo normal cuando la pérdida de audición es neural.
La timpanometría, un tipo de audiometría,
mide la impedancia (resistencia a la presión) del oído
medio. Se utiliza para contribuir a determinar la causa de la pérdida
de audición conductiva. Este procedimiento no requiere la participación
activa de la persona examinada y normalmente se utiliza en los niños.
Se coloca en el canal auditivo de forma ajustada un dispositivo que
contiene un micrófono y una fuente de sonido continuo. El dispositivo
detecta la cantidad de sonido que pasa por el oído medio y la
cantidad que se refleja a medida que se producen cambios de presión
en el canal auditivo. Los resultados de esta prueba indican si este
problema se debe a un bloqueo de la trompa de Eustaquio (el tubo que
conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz), a
la presencia de líquido en el oído medio o a una fractura
en la cadena de los tres huesecillos que transmiten el sonido a través
del oído medio.
La timpanometría también detecta los
cambios en la contracción del músculo estapedio, que está
unido al estribo, uno de los tres huesecillos del oído medio.
Este músculo normalmente se contrae en respuesta a los ruidos
intensos (reflejo acústico), reduciendo la transmisión
del sonido y protegiendo así el oído interno. El reflejo
acústico cambia o se reduce si la pérdida auditiva es
neural. Cuando el reflejo acústico disminuye, el músculo
estapedio no puede permanecer contraído durante una exposición
continua a ruidos intensos.
La respuesta auditiva del tronco cerebral es otra
prueba capaz de diferenciar entre la pérdida auditiva sensorial
y neural. Mide los impulsos nerviosos del cerebro que derivan de la
estimulación de los nervios auditivos. La amplificación
por computadora produce una imagen del patrón de onda de los
impulsos nerviosos. Si la causa de la pérdida auditiva parece
localizarse en el cerebro, se puede realizar un examen de resonancia
magnética (RM) de la cabeza.
La electrococleografía mide la actividad
de la cóclea y del nervio auditivo. Esta prueba y la respuesta
auditiva del tronco cerebral pueden utilizarse para medir la audición
de las personas que no pueden o no quieren responder voluntariamente
al sonido. Por ejemplo, estas pruebas se utilizan para descubrir si
los bebés y los niños tienen una profunda pérdida
auditiva o bien si una persona está fingiendo o exagerando la
pérdida de audición (hipoacusia psicógena). En
ocasiones las pruebas pueden ayudar a determinar la causa de la pérdida
auditiva neurosensorial. La respuesta auditiva del tronco cerebral también
puede ser utilizada para controlar ciertas funciones cerebrales en las
personas en estado de coma o en las que están sometidas a una
cirugía cerebral.
Algunas pruebas de audición pueden detectar
trastornos en las áreas de procesamiento auditivo del cerebro.
Estas pruebas miden la capacidad de interpretar y de comprender el habla
distorsionada, de comprender un mensaje presentado a un oído
cuando otro mensaje está llegando al oído opuesto, de
unir mensajes incompletos recibidos en ambos oídos y formar un
mensaje coherente y de determinar de dónde proviene un sonido
cuando llegan sonidos a ambos oídos al mismo tiempo.
Como los conductos nerviosos de cada oído
cruzan al otro lado del cerebro, una anomalía en uno de los lados
del cerebro afecta la audición en el lado contrario. Las lesiones
en el tronco cerebral pueden perjudicar la capacidad de unir mensajes
incompletos para formar un mensaje coherente y determinar de dónde
proviene un sonido.
Tratamiento
El tratamiento de la pérdida auditiva depende
de la causa. Por ejemplo, si la presencia de líquido en el oído
medio o de cera en el canal auditivo está causando una pérdida
de audición conductiva, el fluido se drena o bien se procede
a eliminar la cera. Sin embargo, a menudo no existe cura. En estos casos,
el tratamiento consiste en compensar la pérdida auditiva en la
medida de lo posible. La mayoría de las personas usan un dispositivo
de ayuda. En raras ocasiones, se recurre al trasplante de cóclea.
Dispositivos de audición
La amplificación sonora que brindan los dispositivos
de audición son de gran ayuda para las personas que presentan
una pérdida auditiva conductiva o neurosensorial, particularmente
si les cuesta oír las frecuencias del habla normal. Los dispositivos
auditivos también son de utilidad para las personas que tienen
una pérdida auditiva predominantemente neurosensorial de alta
frecuencia y para quienes han perdido la audición en un solo
oído. Los dispositivos auditivos contienen un micrófono
para recibir sonidos, un amplificador para incrementar su volumen y
un altavoz para transmitir los sonidos amplificados.
Los dispositivos auditivos de conducción
aérea, que suelen ser más eficaces que los de conducción
ósea, son los más comúnmente utilizados. Por lo
general, se colocan dentro del canal auditivo con un cierre hermético
o un pequeño tubo abierto. Los tipos de dispositivos auditivos
de conducción aérea comprenden los dispositivos corporales,
los que se colocan detrás del oído, dentro del mismo,
o en el canal auditivo, los llamados CROS y los conocidos como BICROS.
El dispositivo corporal, utilizado por personas
que tienen una profunda pérdida auditiva, es el más potente.
Se lleva en el bolsillo de la camisa o bien pegado al cuerpo y se conecta
mediante un cable al aparato que se coloca en el oído, que consta
de un molde de plástico que se inserta en el canal auditivo.
Los bebés y los niños pequeños con pérdida
de la audición suelen llevar dispositivos corporales porque son
más fáciles de manejar y corren menos riesgo de romperse,
y además eliminan los problemas causados por los aparatos que
encajan mal en el oído.
Para una pérdida auditiva de moderada a grave,
se puede colocar detrás de la oreja un dispositivo que se conecta
con un molde auditivo mediante un tubo flexible. Para una pérdida
auditiva de leve a moderada se puede utilizar un dispositivo menos poderoso
contenido completamente dentro del molde auditivo. Se coloca en el oído
externo y es bastante discreto. Los dispositivos que encajan completamente
dentro del canal auditivo (dispositivos de canal) son aún menos
visibles y los usan las personas que de otro modo se negarían
a usar cualquier otro dispositivo.
El dispositivo CROS (envío contralateral
de señales) es utilizado por las personas que oyen sólo
con un oído. El micrófono se coloca en el oído
que no funciona y el sonido se envía hacia el oído que
funciona a través de un cable o un radiotransmisor en miniatura.
Este dispositivo permite que la persona oiga sonidos por el lado del
oído que no funciona y, hasta cierto punto, permite localizar
los sonidos. Si el oído que funciona también presenta
cierta deficiencia, el sonido que proviene de ambos lados puede ser
amplificado con el dispositivo BICROS (CROS bilateral).
Implante coclear: un dispositivo para
personas con sordera profunda
El implante coclear, un tipo de dispositivo
auditivo para las personas profundamente sordas, está
formado por una espiral interna, electrodos, una espiral externa,
un procesador de palabras y un micrófono. La espiral
interna se implanta quirúrgicamente en el cráneo
por detrás y encima del oído, mientras que los
electrodos se implantan en la cóclea. La espiral externa
se mantiene inmóvil gracias a imanes colocados en la
piel sobre la espiral interna. El procesador de palabras, conectado
a la espiral externa mediante un cable, puede ser transportado
en un bolsillo o una funda especial. El micrófono se
coloca en el dispositivo de audición localizado detrás
de la oreja.
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Un dispositivo auditivo de conducción ósea
puede ser utilizado por personas que no pueden usar los de conducción
aérea; por ejemplo, alguien que haya nacido sin el canal auditivo
o que presenta una secreción de líquido por el oído
(otorrea). El dispositivo se coloca en contacto con la cabeza, en general
justo detrás del oído, con una banda elástica sobre
la cabeza. El dispositivo conduce el sonido a través del cráneo
hasta el oído interno. Los dispositivos auditivos de conducción
ósea necesitan más potencia, causan más distorsión
y son menos cómodos de usar que un dispositivo de conducción
aérea. Algunos dispositivos de conducción aérea
pueden ser implantados quirúrgicamente en el hueso que se encuentra
detrás del oído.
El dispositivo de audición debe ser elegido
por el médico o el audiólogo, quien se encarga de adaptar
las características del dispositivo con el tipo de pérdida
auditiva, incluyendo el grado de pérdida y las frecuencias afectadas.
Por ejemplo, las altas frecuencias pueden aumentarse mediante aberturas
en el molde que se coloca en el oído para facilitar el paso de
las ondas sonoras. Los dispositivos con estas características
benefician a muchas personas cuya pérdida auditiva neurosensorial
es mayor para las altas frecuencias que para las bajas. Las personas
que no pueden tolerar los sonidos fuertes pueden necesitar dispositivos
con circuitos electrónicos especiales que mantienen el volumen
a un nivel tolerable.
Existen varios tipos de dispositivos para las personas
que tienen una pérdida auditiva muy importante. Los sistemas
de alerta con luz les permiten saber cuándo están llamando
a la puerta o cuándo un bebé está llorando. Los
sistemas de sonido especiales les ayudan a oír en los cines,
las iglesias u otros lugares en los que hay mucho ruido. También
existen dispositivos que permiten la comunicación por teléfono.
Implantes cocleares
La persona profundamente sorda que no puede oír
ni siquiera con un dispositivo de ayuda puede mejorar con un implante
coclear. El implante consiste en una serie de electrodos que se insertan
en la cóclea y una espiral interna que se implanta en el cráneo;
además consta de una espiral externa, un procesador de palabras
y un micrófono localizado fuera del cuerpo. El micrófono
recoge las ondas sonoras y el procesador las convierte en impulsos eléctricos,
que son transmitidos por la espiral externa a través de la piel
hasta la espiral interna y de allí a los electrodos. Los electrodos
estimulan el nervio auditivo.
El implante coclear no transmite sonidos tan bien
como una cóclea normal, pero su utilidad es diferente según
las diferentes personas. A algunas les ayuda a leer los labios. Otras
pueden distinguir algunas palabras sin leer los labios. Algunas personas
pueden mantener una conversación por teléfono.
El implante coclear también ayuda a los sordos
a oír y distinguir las señales ambientales y de precaución,
como los timbres, los teléfonos y las alarmas. Así mismo,
les ayuda a modular sus propias voces de manera que sus palabras puedan
ser comprendidas más fácilmente. El implante coclear es
más eficaz en una persona cuya pérdida de audición
es reciente o que ha utilizado con éxito un dispositivo auditivo
antes del implante.