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TRASTORNOS DEL OIDO, LA NARIZ Y LA GARGANTA
CAPITULO 214
Trastornos de la garganta
Los trastornos de la garganta y de la caja
de la voz comprenden inflamaciones e infecciones, formaciones no cancerosas
como pólipos y nódulos en las cuerdas vocales, úlceras
de contacto, cáncer, parálisis de las cuerdas vocales
y laringoceles.
Faringitis
La faringitis es una inflamación de la garganta
(faringe), causada por lo general por virus pero también, con
frecuencia, por bacterias.
La faringitis puede producirse en casos de infecciones
víricas como el resfriado común, la gripe y la mononucleosis
infecciosa, así como en las infecciones estreptocócicas
(faringitis estreptocócica) y algunas enfermedades de transmisión
sexual (la gonorrea, por ejemplo).
Los síntomas, que incluyen dolor de garganta
y molestias al tragar, son similares tanto en la faringitis vírica
como en la bacteriana. En ambos casos, la membrana mucosa que cubre
la faringe puede estar leve o intensamente inflamada y cubierta por
una membrana blanca o bien por pus. La fiebre, la inflamación
de los ganglios linfáticos del cuello y un alto recuento de glóbulos
blancos son típicos tanto de la faringitis vírica como
de la bacteriana, si bien estos síntomas pueden ser más
pronunciados en la forma bacteriana.
Tratamiento
Los analgésicos comunes, las tabletas para
la garganta o las gárgaras de agua tibia con sal pueden aliviar
el malestar, pero a los niños o adolescentes menores de 18 años
no se les debe administrar aspirina porque puede provocar el síndrome
de Reye. Los antibióticos no sirven si la infección es
vírica, pero pueden prescribirse si el médico sospecha
que la infección tiene un origen bacteriano. En caso contrario,
no se administran antibióticos hasta que las pruebas de laboratorio
hayan confirmado un diagnóstico de faringitis bacteriana. Si
las pruebas indican que la faringitis está provocada por una
infección estreptocócica (faringitis estreptocócica),
el médico indica penicilina, en general en comprimidos, para
erradicar la infección y evitar complicaciones como la fiebre
reumática. Si se sabe que una persona es alérgica a la
penicilina, puede recetársele eritromicina u otro antibiótico.
| Amigdalitis |
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Amigdalitis
La amigdalitis es una inflamación de las
amígdalas generalmente causada por una infección estreptocócica
o, con menos frecuencia, por una infección vírica.
Los síntomas consisten en dolor de garganta
y molestias que aumentan al tragar. El dolor suele localizarse también
en los oídos debido a que éstos y la garganta comparten
los mismos nervios. Los niños muy pequeños pueden no decir
que les duele la garganta, pero se niegan a comer. La fiebre es frecuente,
así como una sensación general de malestar (indisposición),
dolores de cabeza y vómitos.
Las amígdalas están inflamadas y adoptan
un color rojo intenso. Puede haber pus y una membrana, blanca, delgada
y confinada a la amígdala, que se puede quitar sin provocar sangrado.
Se realiza un cepillado faríngeo (una muestra de pus o moco extraída
de la parte posterior de la garganta con un bastoncito con punta de
algodón) y se envía al laboratorio, que cultiva las bacterias
recogidas y determina qué antibióticos son eficaces.
Tratamiento
Los síntomas de amigdalitis vírica
se alivian de la misma forma que los de la faringitis. En los casos
de amigdalitis estreptocócica, se toma penicilina oral durante
10 días (un período considerablemente más prolongado
que el que tarda la persona en sentirse bien) para tener la certeza
de haber erradicado las bacterias. También es aconsejable realizar
cepillados faríngeos de los otros miembros de la familia y cultivarlos
para identificar y tratar los que estén infectados con el mismo
tipo de bacteria pero no presenten síntomas (portadores asintomáticos).
Rara vez es necesario extirpar las amígdalas, a menos que la
amigdalitis sea recurrente o que los antibióticos sólo
la controlen parcialmente.
Celulitis y abscesos amigdalares
Alrededor de las amígdalas puede producirse
celulitis (inflamación de las células) con o sin abscesos
periamigdalinos (abscesos localizados en la zona circundante a las amígdalas).
Por lo general, la celulitis está causada por una infección
estreptocócica, pero también puede deberse a otras infecciones
bacterianas. Los abscesos son raros en los niños y más
frecuentes entre los adultos jóvenes.
Tragar produce mucho dolor. La persona se siente
mal, tiene fiebre y por lo general inclina la cabeza hacia el lado del
absceso para reducir el dolor. Los espasmos de los músculos masticadores
dificultan abrir la boca. El absceso empuja la amígdala hacia
fuera y el paladar de la parte posterior de la garganta está
rojo e inflamado. La úvula (la proyección blanda y pequeña
que cuelga de la parte posterior de la garganta) está inflamada
e inclinada hacia el lado opuesto del absceso.
Se prescribe penicilina intravenosa. Si no se encuentra
ningún absceso, la penicilina suele comenzar a eliminar la infección
en un plazo de 24 a 48 horas. Si el absceso no se rompe y drena espontáneamente,
el médico debe abrirlo y drenarlo o bien insertar una aguja y
sacar el pus. El tratamiento con penicilina se continúa por vía
oral. El absceso tiende a recurrir; en consecuencia, se suelen extirpar
las amígdalas 6 semanas después de que la infección
haya remitido o bien antes si la infección está controlada
con antibióticos.
Absceso parafaríngeo
El absceso parafaríngeo es una acumulación
de pus dentro de un ganglio linfático localizado junto a la garganta
(faringe).
El absceso suele ser una consecuencia de la faringitis
o de la amigdalitis y puede ocurrir a cualquier edad. La faringe puede
no estar inflamada. La parte frontal del cuello, debajo de la mandíbula,
puede estar notablemente hinchada del lado afectado. La penicilina se
administra al principio por vía intravenosa y, posteriormente,
por vía oral.
Laringitis
La laringitis es una inflamación de la caja
de la voz (laringe).
La causa más común es una infección
vírica de las vías respiratorias superiores, como el resfriado
común. La laringitis también puede acompañar enfermedades
como bronquitis, pulmonía, gripe, tos ferina, sarampión,
difteria o cualquier inflamación o infección de las vías
respiratorias superiores. El uso excesivo de la voz, las reacciones
alérgicas y la inhalación de irritantes como el tabaco,
pueden causar laringitis de corta duración (aguda) o persistente
(crónica).
Por lo general, el síntoma más evidente
es un cambio poco natural en la voz, como la ronquera, o incluso la
pérdida de la voz. Se siente un cosquilleo en la garganta o bien
dolor y una necesidad constante de aclarar la garganta. Los síntomas
varían según la gravedad de la inflamación. Las
infecciones graves producen fiebre, una sensación general de
malestar, dificultad para tragar y dolor de garganta. La hinchazón
(edema) de la laringe puede dificultar la respiración. Valiéndose
de un pequeño espejo similar al de los dentistas, el médico
distingue un enrojecimiento que oscila entre leve e intenso en la membrana
que recubre la laringe, que también puede estar inflamada.
El tratamiento de la laringitis vírica depende
de los síntomas. El hecho de hacer descansar la voz evitando
hablar, o haciéndolo en voz baja, junto a la inhalación
de vapor, alivia los síntomas y contribuye a que se curen las
zonas inflamadas. El tratamiento de la bronquitis, si está presente,
puede mejorar la laringitis. Cuando la infección está
producida por bacterias es muy útil administrar un antibiótico
por vía oral.
Pólipos en las cuerdas vocales
Los pólipos en las cuerdas vocales son formaciones
no cancerosas que se desarrollan debido a un abuso de la voz, a reacciones
alérgicas crónicas que afectan la laringe o a una inhalación
crónica de irritantes como emanaciones industriales o humo de
cigarrillo.
Los síntomas incluyen ronquera crónica
y una voz entrecortada.
El diagnóstico se establece examinando las
cuerdas vocales con un espejo y realizando una biopsia (extirpación
de una pequeña pieza de tejido para su examen al microscopio)
para tener la certeza de que la formación no es cancerosa.
Se extirpa el pólipo para devolver a la persona
su voz normal. A continuación se identifica el origen del problema,
que se debe tratar para evitar la recurrencia de los pólipos.
Si la causa es el abuso de la voz, puede ser necesario comenzar una
terapia específica al respecto.
Problemas de las cuerdas vocales
En estado de reposo, las cuerdas vocales
normalmente forman una abertura en forma de V hacia la tráquea
por la cual el aire puede pasar libremente. Al hablar y tragar,
las cuerdas se cierran. Colocando un espejo dentro de la boca
del paciente, el médico puede observar las cuerdas vocales
y verificar si hay alguna anomalidad, como pólipos, nódulos,
úlceras de contacto y parálisis, todo lo cual
afecta la voz. La parálisis puede afectar a una cuerda
vocal (unilateral) o a ambas (bilateral).
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Nódulos en las cuerdas vocales
Los nódulos en las cuerdas vocales (nódulos
del cantante) son formaciones no cancerosas similares a cicatrices localizadas
en las cuerdas vocales, parecidas a los pólipos de las cuerdas
vocales pero más consistentes, que no desaparecen con el reposo
de la voz.
Los nódulos de las cuerdas vocales están
causados por un abuso crónico de la voz, como los alaridos y
los gritos repetidos, o el canto enérgico. Los síntomas
son ronquera y voz entrecortada. Se toma una pequeña muestra
de tejido del nódulo para tener la certeza de que dicha formación
no es cancerosa. Los nódulos en las cuerdas vocales de niños
suelen desaparecer con sólo una terapia de la voz. En los adultos,
los nódulos se extirpan quirúrgicamente. El único
modo de evitar que se formen nuevos nódulos es no abusar de la
voz.
Úlceras de contacto
Las úlceras de contacto son llagas en carne
viva localizadas en la membrana mucosa que cubre los cartílagos
a los que están unidas las cuerdas vocales.
Las úlceras de contacto suelen estar causadas
por un esfuerzo abusivo de la voz, en particular cuando la persona comienza
su discurso. Estas úlceras son típicas de los predicadores,
los representantes de ventas y los abogados. El tabaquismo, la tos persistente
y el retorno (reflujo) de ácido proveniente del estómago
también pueden causar úlceras de contacto.
Los síntomas incluyen un dolor leve al hablar
o tragar y distintos grados de ronquera. En ciertos casos se toma una
pequeña muestra de tejido para examinarla al microscopio y tener
la certeza de que la úlcera no es cancerosa.
La voz debe reposar (hablando lo menos posible)
durante al menos 6 semanas para que las úlceras puedan curarse.
Para evitar las recurrencias, las personas que desarrollan úlceras
de contacto deben conocer las limitaciones de su voz y aprender a regular
sus actividades vocales. La terapia de la voz puede ayudar. Si las radiografías
muestran un reflujo de ácido, el tratamiento consiste en tomar
antiácidos o fármacos antiulcerosos (bloqueadores histamínicos),
no comer durante 2 horas antes de acostarse y mantener la cabeza elevada
al dormir.
Parálisis de las cuerdas vocales
La parálisis de las cuerdas vocales es la
incapacidad de mover los músculos que controlan las cuerdas vocales.
Esta parálisis puede estar producida por
trastornos cerebrales, como tumores en el cerebro, ataques cerebrovasculares
y enfermedades desmielinizantes, o lesiones en los nervios que llegan
a la laringe.
El daño nervioso puede estar causado por
tumores, lesiones, una infección vírica de los nervios
o neurotoxinas (sustancias que envenenan o destruyen el tejido nervioso),
como el plomo o las toxinas producidas en la difteria.
Síntomas y diagnóstico
La parálisis de las cuerdas vocales puede
afectar al habla, la respiración y la deglución. Este
trastorno produce el paso de los alimentos y de los líquidos
hacia la tráquea y los pulmones. Si se ha paralizado sólo
una cuerda vocal (parálisis unilateral), la voz es ronca y entrecortada.
Por lo general, la vía respiratoria no resulta obstruida porque
la cuerda normal que se encuentra al otro lado se abre lo suficiente.
Cuando ambas cuerdas vocales quedan paralizadas (parálisis bilateral),
la voz se reduce en fuerza pero sigue sonando normal. Sin embargo, el
espacio entre las cuerdas paralizadas es muy pequeño y la vía
respiratoria se obstaculiza, por lo que incluso un ejercicio moderado
causa dificultades respiratorias y un sonido ronco y agudo con cada
respiración.
El médico intenta descubrir la causa de la
parálisis. Una posibilidad consiste en realizar una endoscopia
(examen directo del interior de un órgano con un tubo de visualización)
de la laringe, de los conductos bronquiales o del esófago. Es
posible que sea necesario realizar una tomografía computadorizada
(TC) de la cabeza, el cuello, el tórax y la glándula tiroides,
además de una radiografía de esófago.
Tratamiento
En los casos de parálisis unilateral, inyectar
Teflon en la cuerda paralizada la acerca a la línea media, con
lo cual la otra cuerda puede entrar en contacto con ella y, en consecuencia,
ambas protegen el conducto respiratorio durante la deglución
y mejoran el habla. En la parálisis bilateral, mantener adecuadamente
abierta la vía respiratoria resulta difícil. Puede ser
necesario realizar una traqueostomía (una cirugía que
crea una abertura en la tráquea a través del cuello) con
el fin de permitir que el aire entre a los pulmones sin pasar por las
cuerdas vocales. El orificio creado por la traqueostomía puede
estar permanentemente abierto o bien utilizarlo sólo durante
las infecciones de las vías respiratorias superiores. La aritenoidectomía
(una operación en la cual las cuerdas vocales quedan permanentemente
separadas) amplía la vía respiratoria pero puede empeorar
la calidad de la voz.
Laringoceles
Los laringoceles son especies de bolsas de membrana
mucosa que se forman en una parte de la caja de la voz (laringe).
Los laringoceles pueden protruir hacia dentro y
provocar ronquera y obstrucción de la vía respiratoria,
o bien hacia fuera, y crear una protuberancia visible en el cuello.
Los laringoceles están llenos de aire y pueden expandirse cuando
la persona espira con fuerza con la boca cerrada y los orificios nasales
apretados con los dedos. Esta situación se parece a la que se
produce en los músicos que tocan instrumentos de viento. En una
tomografía computadorizada (TC), los laringoceles aparecen como
una superficie lisa y con forma de huevo. Pueden infectarse o llenarse
con líquido similar a moco. El tratamiento habitual consiste
en extirparlos quirúrgicamente.
Cáncer de nasofaringe
El cáncer de la parte superior de la faringe
(nasofaringe) puede producirse tanto en los niños como en los
adultos jóvenes. Aunque es raro en Occidente, es uno de los cánceres
más frecuentes en el Oriente. Es de notar también que
si es más frecuente en los inmigrantes chinos a los Estados Unidos
que en los demás norteamericanos, lo es un poco menos en los
chinos nacidos en los Estados Unidos que en sus padres que han inmigrado.
El virus de Epstein-Barr, que causa mononucleosis
infecciosa, también participa en el desarrollo del cáncer
nasofaríngeo.
Por lo general, el primer síntoma es una
obstrucción persistente de la nariz o de las trompas de Eustaquio.
Si una trompa de Eustaquio está bloqueada, puede acumularse líquido
en el oído medio. La persona puede tener pus y sangre en las
secreciones de la nariz, así como hemorragias nasales. En raras
ocasiones, parte de la cara queda paralizada. El cáncer puede
extenderse a los ganglios linfáticos del cuello.
El médico diagnostica el cáncer realizando
una biopsia del tumor (que consiste en tomar una pequeña muestra
de tejido para examinarla al microscopio). Luego se somete a radioterapia.
Si el tumor es grande o quedan restos, una intervención quirúrgica
puede ser necesaria. En total, el 35 por ciento de las personas sobrevive
durante al menos 5 años después del diagnóstico.
Cáncer de amígdala
El cáncer de amígdala se produce predominantemente
en los varones y está muy relacionado con el tabaquismo y el
consumo de alcohol.
Por lo general, el dolor de garganta es el primer
síntoma. El dolor suele extenderse hasta el oído del mismo
lado que la amígdala afectada. No obstante, en ciertos casos,
primero se percibe un bulto en el cuello producido por la extensión
del cáncer hacia un ganglio linfático (metástasis).
El médico diagnostica el cáncer realizando una biopsia
(que consiste en tomar una muestra de tejido para su examen al microscopio)
de la amígdala. Como el tabaquismo y el consumo de alcohol también
pueden estar relacionados con otros cánceres, también
se realiza una laringoscopia (examen de laringe), una broncoscopia (examen
de los conductos bronquiales) y una esofagoscopia (examen del esófago).
El tratamiento se basa tanto en la radioterapia
como en la cirugía. La cirugía puede consistir en extirpar
el tumor, los ganglios linfáticos del cuello y parte de la mandíbula.
Alrededor del 50 por ciento de las personas sobrevive durante al menos
5 años después del diagnóstico.
Cáncer de laringe
El cáncer de laringe, el más frecuente
de los cánceres de la cabeza y el cuello, después del
cáncer de piel, es más frecuente en los varones y está
relacionado con el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Este cáncer frecuentemente se origina en
las cuerdas vocales y provoca ronquera. Si una persona ha estado ronca
durante más de 2 semanas debería solicitar atención
médica. El cáncer en otras partes de la laringe causa
dolor y dificultad de deglución. En algunos casos, sin embargo,
antes que cualquier otro síntoma, se detecta primero un bulto
en el cuello producido por la extensión del cáncer a un
ganglio linfático (metástasis).
Para establecer el diagnóstico, el médico
observa la laringe a través de un laringoscopio (un tubo utilizado
para la visualización directa de la laringe) y realiza una biopsia
(se toma una muestra de tejido para examinarla al microscopio) del tejido
que se sospecha canceroso. Luego el cáncer se clasifica según
su estadio, del I al IV, tomando como base hasta dónde se ha
extendido.
Tratamiento
El tratamiento depende de la localización
del cáncer dentro de la laringe. Para un cáncer en un
estadio primario, el tratamiento usual consiste en cirugía o
radioterapia. Cuando las cuerdas vocales resultan afectadas, la radioterapia
suele ser el tratamiento de elección porque generalmente preserva
su tono normal a la voz. Para el cáncer en un estadio avanzado,
el tratamiento usual es la cirugía, que puede consistir en extirpar
parcial o totalmente la laringe (laringuectomía parcial o total),
generalmente seguido de radioterapia. El 90 por ciento de las personas
con cáncer en estadio I que han recibido tratamiento vive al
menos 5 años, comparado con el 25 por ciento de las que tienen
cáncer en estadio IV.
La extirpación total de las cuerdas vocales
deja sin voz a la persona afectada. En esos casos, es posible crear
una nueva voz mediante uno de tres métodos: habla esofágica,
una fístula traqueoesofágica o una electrolaringe. En
el caso del habla esofágica, se le enseña a la persona
a tomar aire en el esófago mientras inspira y a expulsarlo gradualmente
para producir un sonido. Una fístula traqueoesofágica
es una válvula unidireccional que se inserta quirúrgicamente
entre la tráquea y el esófago. La válvula hace
entrar aire en el esófago mientras la persona inspira, y así
se produce sonido. Si la válvula funciona mal, los líquidos
y los alimentos pueden entrar accidentalmente en la tráquea.
La electrolaringe es un dispositivo que actúa como una fuente
de sonido cuando se coloca pegado al cuello. Los sonidos producidos
por los tres métodos se convierten en palabras como las del habla
normal (utilizando la boca, la nariz, los dientes, la lengua y los labios).
Sin embargo, la voz producida por estos métodos es artificial
y es mucho más débil que la normal.