SECCION 24 >
ACCIDENTES Y LESIONES
CAPITULO 278
Lesiones causadas por la corriente eléctrica
Una lesión por corriente eléctrica
es el daño que se produce cuando una corriente eléctrica
atraviesa el cuerpo y quema el tejido o interfiere el funcionamiento
de un órgano interno.
La corriente eléctrica que atraviesa el cuerpo
genera calor, pudiendo quemar gravemente los tejidos y destruirlos.
Una descarga eléctrica puede producir un cortocircuito en los
sistemas eléctricos del organismo, provocando una interrupción
en el funcionamiento del corazón (paro cardíaco).
Causas
Las lesiones eléctricas pueden producirse
por la caída de un rayo sobre una persona o bien por contacto
con cables, líneas eléctricas derribadas, o algún
elemento que conduzca la electricidad desde un cable eléctrico
activo, como un estanque de agua. La gravedad de la lesión, que
puede oscilar entre una quemadura leve y la muerte, está determinada
por el tipo y la intensidad de la corriente, la resistencia del cuerpo
a dicha corriente en el punto de entrada, el recorrido de la misma dentro
del organismo y la duración de la exposición.
En general, la corriente continua es menos peligrosa
que la corriente alterna. Los efectos de la corriente alterna sobre
el cuerpo dependen, en gran medida, de la velocidad con que ésta
varía (es decir, su frecuencia), un factor que se mide en ciclos
por segundo (hercios). Las corrientes de baja frecuencia, de 50 y 60
hercios, son más peligrosas que las corrientes de alta frecuencia
y entre tres y cinco veces más peligrosas que la corriente continua
del mismo voltaje e intensidad (amperaje). La corriente continua tiende
a causar fuertes contracciones musculares que, con frecuencia, alejan
a la víctima de la fuente de energía.
La corriente alterna a 60 hercios hace que los músculos
queden congelados (contraídos) en su posición, lo que
impide que las víctimas puedan soltar la fuente de corriente.
Como resultado, la exposición puede ser prolongada y causar graves
quemaduras. Por lo general, cuanto más alto es el voltaje y el
amperaje, mayor es el daño que producirá la corriente,
independientemente de su tipo.
La potencia de la corriente eléctrica se
mide en amperios. Un miliamperio (mA) es 1/1000 de 1 ampe-rio. El cuerpo
puede percibir el contacto con la corriente continua que entra por la
mano a alrededor de 5 a 10 miliamperios; puede percibir la corriente
doméstica común, que es una corriente alterna de 60 hercios,
a alrededor de 1 a 10 miliamperios. La corriente máxima que hace
que los músculos del brazo se contraigan pero permite que la
mano suelte la fuente de corriente recibe el apropiado nombre de corriente
de liberación. Este valor es de aproximadamente 75 miliamperios
para la corriente continua y, en el caso de la corriente alterna, de
2 a 5 miliamperios en los niños, de 5 a 7 miliamperios en las
mujeres y de 7 a 9 miliamperios en los hombres, dependiendo de la masa
muscular del brazo de la persona.
En las corrientes de baja potencia, entre 60 y 100
miliamperios, la corriente alterna de 60 hercios de bajo voltaje (de
110 a 220 voltios) que cruce el tórax durante un segundo puede
provocar ritmos cardíacos irregulares que ponen en peligro la
vida. Para producir el mismo efecto se necesitan entre 300 y 500 miliamperios
de corriente continua. Si la electricidad va directamente al corazón,
por ejemplo a través de un marcapasos, una corriente mucho más
baja (de menos de 1 miliamperio) puede producir arritmias graves.
La resistencia es la capacidad de detener o desacelerar
el paso de la corriente eléctrica. La máxima resistencia
del cuerpo se concentra en la piel y depende directamente de su estado.
La resistencia media de la piel seca y sana es 40 veces mayor que la
de la piel delgada y húmeda. Cuando la piel está raspada
o tiene heridas, o bien cuando se aplica corriente sobre membranas mucosas
húmedas como la boca, el recto o la vagina, dicha resistencia
es sólo la mitad de la de la piel húmeda e intacta. La
resistencia de la piel gruesa y callosa de la palma de la mano o la
planta del pie es 100 veces mayor que la de las zonas de piel más
delgada. Mientras la corriente eléctrica atraviesa la piel, puede
liberar gran parte de su energía en la superficie porque allí
encuentra resistencia. Si la resistencia de la piel es alta, pueden
producirse grandes quemaduras superficiales en los puntos de entrada
y salida, con carbonización de los tejidos intermedios. Los tejidos
internos también se queman, dependiendo de su resistencia.
El recorrido que realiza la corriente dentro del
cuerpo puede ser crucial a la hora de determinar el grado de lesión.
El punto de entrada más frecuente de la electricidad es la mano;
el segundo es la cabeza. El punto de salida más frecuente es
el pie. Debido a que la corriente que va de brazo a brazo o de un brazo
a una pierna puede atravesar el corazón, es mucho más
peligrosa que la corriente que va de una pierna al suelo. La corriente
que atraviesa la cabeza puede causar hemorragias cerebrales, parálisis
respiratorias, cambios psicológicos (como problemas de memoria
a corto plazo, cambios de personalidad, irritabilidad y alteraciones
en el sueño) e irregularidad en el ritmo cardíaco. Las
lesiones en los ojos pueden producir cataratas.
La duración de la exposición es importante.
Lógicamente, cuanto mayor es el tiempo de exposición,
mayor es la cantidad de tejido dañado. Una persona que queda
pegada a una fuente de corriente eléctrica puede sufrir quemaduras
graves. Por otro lado, una persona que haya sido alcanzada por un rayo,
rara vez sufre quemaduras externas o internas graves, porque todo sucede
de forma tan rápida que la corriente tiende a pasar por fuera
del cuerpo sin causar daños de importancia en los tejidos internos.
Sin embargo, el rayo puede provocar un cortocircuito en el corazón
y los pulmones, llegando a paralizarlos, así como dañar
los nervios o el cerebro.
Síntomas
Los síntomas dependen de las complejas interacciones
de todas las características de la corriente eléctrica.
Un shock de corriente eléctrica puede sobresaltar a una persona,
derribarla o producirle fuertes contracciones musculares. Cualquiera
de estos efectos podrían provocar dislocaciones, fracturas y
contusiones. La víctima puede quedar inconsciente. La respiración
y el corazón pueden paralizarse. El trayecto de las quemaduras
eléctricas puede verse como una línea claramente dibujada
sobre la piel e incluso en los tejidos internos.
Una corriente de alto voltaje en ocasiones mata
los tejidos localizados entre los puntos de entrada y salida, produciendo
extensas superficies de músculo quemado. Como resultado, se pierden
grandes cantidades de líquidos y sales (electrólitos)
y, en ciertos casos, la presión arterial baja peligrosamente,
como en las quemaduras graves. Las fibras musculares dañadas
liberan mioglobina, que puede lesionar los riñones y provocar
insuficiencia renal.
Una persona mojada puede entrar en contacto con
una corriente eléctrica (por ejemplo, cuando un secador de pelo
cae dentro de la bañera o se pisa un charco que está en
contacto con una línea eléctrica subterránea).
En estas situaciones, la resistencia de la piel se reduce hasta tal
punto que la víctima no se quema pero puede sufrir un paro cardíaco
y morir si no se le practican maniobras de resucitación rápidamente.
Los rayos rara vez causan quemaduras de entrada
y salida y en pocas ocasiones producen daño muscular o mioglobina
en la orina. En un primer momento se puede perder la consciencia e incluso,
a veces, entrar en estado de coma, o bien sufrir confusión temporal,
pero estos estados suelen desaparecer en cuestión de horas o
días. La causa más frecuente de muerte cuando un rayo
alcanza a una persona es la parálisis del corazón y de
los pulmones (paro cardiorrespiratorio).
Los niños que accidentalmente chupan extremos
de cables pueden sufrir quemaduras en la boca y en los labios. Estas
quemaduras no sólo causan deformaciones en la cara sino también
problemas de crecimiento de los dientes, la mandíbula y la cara.
El niño debería ser examinado por un especialista en ortodoncia
o por un estomatólogo, así como por un cirujano experto
en quemaduras. Un peligro añadido es que cuando la costra se
desprende, se produzca una grave hemorragia de una arteria del labio,
por lo general entre 7 y 10 días después de la lesión.
Prevención
La educación acerca de la electricidad y
el respeto hacia ella son fundamentales. Asegurarse de que todos los
aparatos eléctricos estén correctamente diseñados,
instalados y en buen estado de mantenimiento puede ayudar a evitar lesiones
eléctricas tanto en el hogar como en el trabajo. Cualquier aparato
eléctrico que entre en contacto con el cuerpo debería
tener una descarga a tierra y estar enchufado a circuitos que contengan
equipos de protección. Los interruptores diferenciales que cortan
el circuito cuando se pierde una cantidad de corriente tan baja como
5 milampe-rios constituyen unos dispositivos de seguridad de fácil
adquisición.
Para evitar las descargas de rayos durante las tormentas,
es conveniente adoptar ciertas precauciones, como evitar los espacios
abiertos, los campos de fútbol o de golf y buscar refugio (pero
nunca bajo un árbol aislado o una construcción con techo
metálico, puesto que ambos atraen los rayos). También
se debería salir de las piscinas, los estanques o los lagos.
Permanecer dentro de un automóvil resulta seguro.
Tratamiento
El tratamiento consiste en apartar a la persona
de la fuente de corriente eléctrica, restaurar el ritmo cardíaco
y la respiración mediante la reanimación cardiopulmonar
si fuese necesario, y tratar las quemaduras y otras lesiones que puedan
haberse producido.
La mejor manera de alejar a la víctima de
la fuente de electricidad consiste en cortar la misma de inmediato (por
ejemplo, poniendo en funcionamiento el interruptor diferencial o desenchufando
el aparato). Si las líneas fuesen de alto voltaje, nadie deberá
tocar a la víctima hasta que la corriente haya sido cortada.
Muchas personas que han intentado rescatar a una víctima han
sufrido lesiones a causa de la electricidad. Las líneas de alto
y bajo voltaje son difíciles de distinguir, especialmente al
aire libre.
Una vez que la víctima puede ser tocada sin
peligro, quien la rescate debería comprobar que respire y tenga
pulso. Si no respira y no se le encuentra el pulso, es necesario poner
en práctica una reanimación cardiopulmonar de inmediato.
El personal hospitalario o de urgencias debería descartar la
presencia de fracturas, dislocaciones, contusiones o lesiones de la
columna vertebral. Si el daño muscular es importante, la mioglobina
puede dañar los riñones, por lo que se administran grandes
volúmenes de líquidos para intentar evitar dichas lesiones.
Con frecuencia, las víctimas de rayos pueden
volver en sí mediante la reanimación cardiopulmonar. La
atención inmediata es fundamental y siempre hay que intentar
reanimar a las víctimas aunque parezcan muertas, porque si se
las estimula a respirar por sí mismas, casi siempre se recuperan.
Se realizan electrocardiogramas para controlar el
ritmo cardíaco de la víctima. Si se sospecha que el corazón
ha recibido un shock eléctrico, se mantiene al paciente en observación
durante un período de 12 a 24 horas. Si la víctima ha
estado inconsciente o ha sufrido una lesión en la cabeza, se
le puede realizar una tomografía computadorizada (TC) para descartar
un posible daño cerebral.