SECCION 24 >
ACCIDENTES Y LESIONES
CAPITULO 285
Viajes aéreos y sus problemas médicos
Volar puede provocar o empeorar una amplia
variedad de enfermedades, a pesar de que son muy pocas las que impiden
que una persona viaje en avión. Entre éstas destacan el
neumotórax, lesiones pulmonares causadas por la tuberculosis,
enfermedades que podrían contagiarse a otros pasajeros y trastornos
en los que incluso una pequeña expansión de aire dañaría
los tejidos, como en el caso de una cirugía intestinal realizada
en los 10 días anteriores. Algunas enfermedades requieren cierta
planificación y exigen tomar precauciones antes de volar. Por
ejemplo, las personas a las que se ha practicado una colostomía
deberían llevar una bolsa grande y prever que puede llenarse
varias veces.
Un viaje en avión plantea diversos problemas,
como cambios en la presión del aire, disminución de la
cantidad de oxígeno, turbulencias, alteraciones en el ritmo interno
de 24 horas (circadiano) del organismo (desfase de horario o jet lag),
y estrés psicológico o físico.
Cambios en la presión del aire
Los aviones modernos mantienen la presión
del aire dentro de la cabina (presión en cabina) a bajos valores,
equivalentes a la presión atmosférica entre 1 500 y 2
400 m de altura. A esos valores, el aire atrapado en las cavidades del
cuerpo (como las de los pulmones, el oído interno, los senos
y el tracto intestinal) se expande alrededor de un 25 por ciento. En
ocasiones, esta expansión agrava ciertos trastornos de salud,
como un enfisema, una obstrucción de las trompas de Eustaquio,
una sinusitis crónica y dolores crónicos abdominales causados
por gas. Los problemas pueden agravarse notablemente cuando un avión,
accidentalmente, pierde la presión de la cabina o cuando ésta
no está presurizada, como sucede con algunas avionetas pequeñas.
Durante los viajes en avión es habitual tener
una sensación de presión en los oídos. Ésta
se produce cuando aumenta la diferencia entre la presión dentro
y fuera del oído, lo cual hace que el tímpano protruya.
Cuando la trompa de Eustaquio (un conducto que conecta el oído
medio con la parte posterior de la nariz) permite que el aire entre
y salga del oído medio, la presión se iguala.
Los resfriados de cabeza o las alergias pueden generar
secreciones y una hinchazón que bloquea las trompas de Eustaquio,
y las infecciones repetidas pueden favorecer el desarrollo de cicatrices
que las obstruyan parcialmente. El aire queda atrapado en el oído
medio, produciendo presión (barotitis media) y dolor. En alguna
rara ocasión el tímpano se rompe debido a ello. Del mismo
modo, puede quedar atrapado aire en los senos paranasales (barosinusitis),
provocando dolor en la cara.
Tragar saliva con frecuencia o bostezar durante
el descenso del avión, así como con la ingestión
de descongestivos antes o durante el vuelo, pueden evitarse o aliviarse
estos trastornos. Como los niños son particularmente susceptibles
a la barotitis media, deberían mascar chicle, chupar un caramelo
sólido o beber algo durante el ascenso y el descenso; a los bebés
se les puede amamantar o bien darles el biberón o el chupete.
Disminución del oxígeno
La relativa baja presión del aire en el interior
de un avión también causa problemas debido a sus efectos
sobre los valores de oxígeno.
Los bajos valores de oxígeno resultan particularmente
problemáticos para quienes sufren enfemedades pulmonares graves
como enfisema o fibrosis quística, insuficiencia cardíaca,
anemia, angina grave, drepanocitosis o ciertas enfermedades cardíacas
congénitas. Por lo general, estas personas pueden volar sin problemas
si se les suministra oxígeno. Las líneas aéreas
pueden aceptar un pedido de oxígeno si se les notifica tal necesidad
72 horas antes del vuelo. Habitualmente, las personas que han sufrido
un ataque cardíaco pueden volar entre 10 y 14 días después
del mismo. Durante un vuelo, los que padecen problemas respiratorios
no deberían fumar ni beber alcohol (pues ello agrava los efectos
de la disminución de oxígeno). En general, quien pueda
caminar 90 metros o sea capaz de subir un tramo de escaleras debería
poder tolerar las condiciones normales de cabina sin necesidad de oxígeno
adicional.
Turbulencias
Las turbulencias pueden causar mareo o lesiones.
Las personas que tienden a marearse en los aviones pueden tomar comprimidos
de dimenhidrinato o bien aplicarse parches de escopolamina sobre la
piel. Sin embargo, estos fármacos pueden causar efectos negativos,
particularmente entre los ancianos. Los parches provocan menos efectos
adversos. Para evitar lesiones, los pasajeros deberían mantener
sus cinturones de seguridad abrochados mientras están en sus
asientos.
Desfase de horario (jet lag)
El hecho de viajar a gran velocidad, lo cual implica
atravesar diversos husos horarios, produce mucho estrés físico
y psicológico conocido como desfase de horario o jet lag (disritmia
circadiana). Un cambio gradual en los patrones de comida y sueño
antes de la partida puede aliviar el problema. Deben realizarse algunos
cambios en el horario en que se toman los medicamentos; por ejemplo,
los intervalos entre medicamentos, que normalmente se ingieren a horarios
precisos a lo largo del día, deberían basarse en el tiempo
transcurrido entre tomas (por ejemplo, 8 horas) más que en la
hora local. Los diabéticos que se aplican insulina de acción
prolongada pueden cambiar a insulina regular hasta que se hayan ajustado
al nuevo huso horario, a la comida y al ritmo de actividades, o bien
pueden compensar progresivamente la diferencia de husos horarios con
el paso de los días. Deberían establecer un programa de
alimentación y medicaciones con su médico antes de partir
y llevar consigo un instrumento que controle las concentraciones de
azúcar en sangre (glucosa).
La melatonina, una hormona que regula el ciclo del
sueño, ayuda a contrarrestar los trastornos del mismo causados
por el desfase de horario. Su efectividad depende de tomar las dosis
siguiendo un esquema preciso. Como los productos con melatonina son
suplementos nutricionales más que medicamentos, los reclamos
hechos por los fabricantes no han sido examinados rigurosamente y la
calidad de cada preparado comercial puede variar.
Estrés psicológico
El miedo a volar y la claustrofobia pueden provocar
angustia. La hipnosis y la modificación del comportamiento ayudan
a algunas personas. Tomar un sedante puede aliviar el miedo antes y
durante el vuelo.
Como el comportamiento de algunos individuos mentalmente
enfermos empeora durante los viajes aéreos, quienes manifiestan
tendencias violentas o impredecibles deben viajar acompañados
y pueden necesitar algún tranquilizante antes de volar.
Precauciones generales
Los marcapasos y las extremidades metálicas
artificiales, las dentaduras postizas o los clavos resultan afectados
por los detectores de metales de los aeropuertos. Sin embargo, los modelos
más recientes de marcapasos pueden resistir la potencial interferencia
de estos detectores. Para evitar problemas de seguridad, las personas
que usan dichos dispositivos deberían llevar una nota de su médico
explicando la situación.
El riesgo de que se formen coágulos de sangre
en las piernas aumenta en cualquier persona que permanezca sentada en
un mismo sitio durante mucho tiempo. Las mujeres embarazadas y los que
tienen mala circulación son los más expuestos. Caminar
por la cabina cada una o dos horas y contraer y relajar los músculos
de las piernas mientras se está sentado ayuda a mantener una
buena circulación sanguínea.
La deshidratación producida por la escasa
humedad (de alrededor del 5 por ciento) que hay en la cabina puede compensarse
bebiendo suficientes líquidos y evitando el alcohol, que empeoraría
la deshidratación. Las personas que utilizan lentes de contacto
deberían aplicarles alguna solución humidificadora con
el fin de contrarrestar los efectos del aire seco.
Las líneas aéreas suelen proporcionar
alimentos especiales, como dietas con bajo contenido en sal y grasas,
y platos especiales para diabéticos si se les solicita con antelación.
Los pasajeros deberían llevar sus medicamentos
en bolsas de mano en lugar de maletas, que se facturan en el aeropuerto,
sobre todo por si éstas se pierden, las roban o llegan más
tarde. Los medicamentos deberían transportarse en sus envases
originales. Quienes deban transportar derivados opiáceos, grandes
cantidades de cualquier fármaco o jeringas, deberían disponer
de una nota médica para evitar ser detenidos por los agentes
de seguridad de la aduana. Sería recomendable que los pasajeros
lleven consigo un resumen de su historia médica, incluyendo resultados
de electrocardiogramas, por si sufren algún contratiempo lejos
de casa. Quienes padecen afecciones potencialmente incapacitantes, como
la epilepsia, deberían llevar una identificación de Alerta
Médica, colocada en la muñeca o en el cuello.
Las mujeres con embarazos normales pueden viajar
en avión hasta el octavo mes. Las que presenten embarazos de
alto riesgo deberían consultar sus planes de viaje con su médico
y obtener su aprobación.
En general, para volar durante el noveno mes, es
necesario presentar una nota del médico, dentro de las 72 horas
previas al viaje, que indique la fecha aproximada del parto. Los cinturones
de seguridad deberían ir cruzados por encima de los muslos, y
no sobre el abdomen, para evitar posibles lesiones en el útero.
No se permite volar a los niños menores de
7 días. Los niños que padecen enfermedades crónicas,
como afecciones cardíacas o pulmonares congénitas o anemias,
tienen las mismas restricciones que los adultos en iguales condiciones.
No existe límite de edad máximo para poder viajar en avión.
Las líneas aéreas hacen esfuerzos
razonables para acomodar a los discapacitados. Generalmente, las sillas
de ruedas y las muletas pueden acomodarse en los vuelos comerciales;
de lo contrario, es necesario un servicio aéreo de ambulancia.
Algunas líneas aéreas aceptan a personas que necesitan
equipos especiales como catéteres intravenosos y respiradores
mecánicos, siempre y cuando estén acompañados por
personal capacitado y se hayan hecho todos los arreglos pertinentes
con al menos 72 horas de anticipación.
Es posible conseguir información y asesoramiento
acerca de los viajes aéreos en los departamentos médicos
de las líneas aéreas más importantes.
Viajes al extranjero
De los millones de personas que viajan al extranjero
cada año, alrededor del 3 por ciento necesita asistencia médica
a causa de una enfermedad o lesión. Es posible que se produzcan
infecciones gastrointestinales por beber agua o bebidas contaminadas,
incluido el hielo, o por comer alimentos crudos o mal cocidos.
Los contactos sexuales casuales producen un alto
riesgo de contraer el SIDA, que existe en todo el mundo, así
como otras enfermedades de transmisión sexual.
Los accidentes de tráfico, especialmente
nocturnos, y la sofocación son las principales causas de muerte
o lesiones entre los turistas que visitan países extranjeros.
Los riesgos para la salud varían según el país
y la región visitados. Existen centros especializados de salud
que suministran al viajero datos actualizados sobre los riesgos que
comporta visitar determinados países.
En algunos países, muchos seguros de asistencia
médica carecen de validez y los hospitales suelen requerir un
importante desembolso de dinero en efectivo, al margen del seguro de
salud que tenga la persona en su país. Es posible contratar varios
planes de seguro de viajes, incluyendo algunos de los que cubren las
evacuaciones de emergencia, tanto a través de las agencias de
viaje como de ciertas compañías de tarjetas de crédito.
Los consulados de los respectivos países de origen pueden asegurar
la prestación de servicios médicos de emergencia.
Vacunaciones
Las personas que planean viajar al extranjero deberían
aplicarse las vacunas apropiadas, dependiendo de su destino. Por lo
general, se necesita más preparación cuando el viaje dura
tres semanas o más, cuando incluye varios destinos en países
en vías de desarrollo, o cuando tiene la finalidad de visitar
zonas rurales o trabajar con poblaciones residentes. Las necesidades,
en lo que a vacunas se refiere, cambian frecuentemente. Algunas deben
ser aplicadas entre 2 y 12 semanas antes del viaje, por lo que el viajero
debe informarse sobre el tema con la debida anticipación. En
la actualidad es muy fácil conseguir información sobre
los requisitos de vacunación de cada país.